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31 d’octubre de 2015

JO, SÓC DE CASTANYADA, A LA BARCELONA D' ABANS, D' AVUI I DE SEMPRE...31-10-2015...!!!

MI VIDA Y MI HISTORIA

Castañas, castañada y vino dulce en porrón...



Las castañas llegaron a ser alimento de la humanidad desde épocas muy remotas. Los romanos, con la incentivación del cultivo de este árbol de la familia de las fagaceae, la castaña se convirtio en la base de su alimentación, presentándolo en seco, fresco o también molido, con el que obtenían harina. Siglos más tarde, en el XVI, con la llegada desde América de la patata y el maíz, la castaña perdió protagonismo en la manutención de la gente del campo.

Durante la Edad Media, en Cataluña, en la noche de Todos los Santos, para recordar a los vecinos el menester de rezar por los difuntos, se tocaban las campanas de todos los conventos y parroquias. El campanero, para tal envite, necesitaba un gran aporte de energía para poderse recuperar de tal esfuerzo. Se resarcía del agotamiento comiendo este fruto y bebiendo vino blanco dulce, que lo acostumbraba a degustar con el porrón.

Debido a que no había muchos campaneros en aquellos años en tierras catalanas, al maestro le iba siguiendo en este trabajo, familiares y personas allegadas, que contribuían a la labor de tocar las campanas. Al final, todos terminaban comiendo castañas y bebiendo vino. La tradición se fue complementando en muchos pueblos catalanes con la recogida, por parte de los hombres, de castañas, boniatos y leña. Las mujeres hacían lo propio preparando pastelitos (panellets) elaborados con almendra molida y azucara. Por la noche (31 de octubre) se reunían todos alrededor del fuego, comiendo castañas y boniatos asados a la lumbre de la leña, y deliciosos “panellets”.

Por otra parte, existía también la tradición en aquella época de que los niños debían dejar castañas en algún punto de la casa para que durante la noche, las almas de los difuntos de la familia vinieran a recogerlas y las cambiaran por los “panellets”. En algunos lugares lo hacían por el membrillo.

En nuestros días y en otoño, es muy característico que aparezca por las calles de nuestro país una figura muy popular, junto a un pequeño “chiringuito” provisto de brasero, asando castañas y vendiéndolas a los viandantes envueltas en papel, en forma de cucurucho
Castanyeres davant l'església de Betlem, 1917. AFB. F. Ballell
Foto,Panellets, 1984. AFB. Colita
Castanyera a la Plaça de Sant Agustí Nou, principis del segle XX.
1888,Passeig de Gràcia, Caspe.

Castanyera antigua bcn 1962

ME GUSTARÍA QUE NO SE PERDIESEN NUESTRAS COSTUMBRES, VAMOS TODOS A HACER ALGO POR ELLO.
By. Mª Trinidad Vilchez
UNA HISTORIA:

En Catalunya, la noche del 31 de octubre, es decir esta misma noche, se celebra la noche de todos los santos con la “castañada”.
Aquí les dejo dos historias de cómo se origino esta tradición:
En la Edad Media y para recordar a todos vecinos la necesidad de rezar por los difuntos, durante la noche de todos los santos se tocaban las campanas de todas las parroquias y conventos, de tal suerte que el campanero necesitaba de un gran aporte de energía para recuperarse del esfuerzo.
Al ser la castaña el fruto mas abundante del otoño, se recuperaban del cansancio con castañas y pequeños tragos de vino blanco, para hacerlas más pasaderas. Como el número de campanarios era muy elevado en aquellos tiempos y al campanero se iban añadiendo las personas y familiares más allegados, en un afán de querer compartir con él sus penas y también sus gozos, finalmente todos acababan comiendo castañas y bebiendo vino.
Mas adelante, en los pueblos, por la tarde todos los hombres se dedicaban a recoger castañas, boniatos y leña, las mujeres hacian pastelitos parecidos a los actuales “panellets” (unos pastelitos hechos a base de almendra molida y azucarada) y al llegar la noche se reunían todos alrededor del fuego comiéndose las castañas y los boniatos asados a la leña y los pastelitos que habían traído las mujeres y así celebraban el final de la recolecta y rezaban por los difuntos.
También existía la tradición de que los niños tenían que dejar castañas escondidas en algún rincón de la casa para que, por la noche, las almas de los que faltaban vinieran a recogerlas y se las cambiaran por “panellets” o membrillo (dependiendo de la zona).
A finales del siglo XVIII la costumbre se había extendido de tal manera que la castaña pasa a ser un elemento de comercio y entonces hace su aparición la figura de las castañeras, mujeres que asan las castañas al fuego y las venden en puestos callejeros.



Otra historia:
Antiguamente, después de cenar, se celebraba la castañada, comida familiar dedicada a los muertos y que era recuerdo de las antiguas comidas funerarias. Se hacía la cena habitual y seguidamente se comían las castañas asadas al fuego del hogar, así como los “panellets” u otros dulces propios del día, y se bebía vino que tenía que ser dulce o blanco. Las castañas se abocaban encima de la mesa y todo el mundo iba cogiendo a su discreción.
Esta costumbre de comer castañas (que por otro lado es el fruto típico de la estación junto con otros frutos secos: almendras, avellanas…), se complementa con la de consumir un tubérculo parecido a la batata: el boniato. Poco a poco hará su aparición uno de los personajes más carismáticos y entrañables de esta época: la castañera.

                                                                                        Ingredients 

    

· 500 g pols d’ametlla
· 500 g sucre llustre
· Clares d’ou
· Pinyons
· Un ou sencer
· Rovell d’ou

Preparació

Es barreja en un perol el sucre llustre i l’ametlla. Un cop barrejat s’hi afegeixen les clares d’ou fins a obtenir una textura ferma i mal·leable.
Es reserva el massapà i es preparen els pinyons per a arrebossar-los; per això s’abocarà un ou en un perol i s’hi afegirà els pinyons. Per a formar els panellets es tiren porcions d’aquest massapà als pinyons i es boleien amb les mans de cara a adherir-los per tota la superfície. Quan es tinguin tots els panellets arrebossats de pinyons, es tornaran a boleiar amb les mans untades de rovell per tal de donar-los un bon color durant la cocció, que haurà de ser a forn fort durant el menor temps possible. 2. Recepta de panellets de l'àvia Remei
Ingredients
· 500 g d'ametlla crua triturada (sense pell)
· 400 g de sucre
· 2 rovells d'ou
· 150 g de patata bullida calenta
· vainilla ensucrada en pols
· 1 g de cremotarto (es ven a les farmàcies)
· pinyons
· essències de sabors (opcional. Es ven en adrogueries)


Preparació 



Bullim el boniato i en calent l'aixafem juntament amb el sucre, que es desfà al moment. Li afegim l'ametlla i ho passem tot plegat. Hi tirem un polset de vainilla i el cremotarto; d'aquesta manera ja podem fer les boletes o les formes diferents que vulguem, al gust de cadascú. Abans de fer els panellets hi podem afegir a la massa essències del sabor que més ens agradi. Passem les boletes primer per rovell d'ou batut amb un xic d'aigua i, després, els pinyons. Procurem que els pinyons quedin també una mica envernissats d'ou.
Podem fer formes creatives: rodones, en forma de bolet, allargades, amb una ametlla sencera, una cirereta, xocolata, confitura... Si al pastar la massa queda massa forta hi afegim un rovell d'ou més i problema resolt.



28 d’octubre de 2015

BARCINO COLONIA ROMANA, DE LUIS CONDE MORAGUES, CAPITULO Nº 21º, A LA BARCELONA D' ABANS, D' AVUI I DE SEMPRE...28-10-2015...!!!

El aforo del anfiteatro y la demografía
de Barcino
El anfiteatro de Barcino pudo estar en la actual plaza del Pi, según la hipótesis de Luís Conde Google Earth / Luis Conde

Este supuesto anfiteatro de Barcino tendría capacidad para más de 10.000 personas. Parecería un equipamiento demasiado grande, si solo se le comparase con las dimensiones (10 hectáreas) y con la posible demografía del interior de su recinto amurallado (del orden de 2000 personas). Sin embargo, en Toletum, con un recinto amurallado aun menor (7 hectáreas), se conocen su teatro y circo, de dimensiones considerables (Velázquez, Ripoll, 2000: 533; Sánchez Palencia, 2001).
Por el contrario, la silueta del anfiteatro está realmente proporcionada cuando se la compara con las dimensiones del forum y el templo, según los más recientes planos de Barcino publicado por el Museu d’Historia de la Ciutat de Barcelona29. El reducido recinto amurallado pudiera no ser el punto de partida adecuado para estimar la población total de Barcino, intramuros y extramuros, en los siglos I a III d.C. Desde su fundación en el siglo I a.C, las murallas de Barcino quedaron limitadas por las 10 hectáreas disponibles en la plataforma superior del Mons Taber (Pallarés, 1969). Debido al crecimiento experimentado durante los siglos siguientes, las primeras murallas pasaron a ser un elemento no representativo de la demografía de la ciudad.
Es bien conocido que durante el Imperio las ciudades romanas se extendieron extramuros en grandes suburbios. El reciente hallazgo de esta silueta de un anfiteatro, los datos sobre los acueductos que hemos tratado, la importancia de las murallas y el puerto, la evidencia de un templo realmente considerable, de las domus, de las inscripciones y esculturas, etc. acentúan la importancia del estudio de los suburbios de la Barcino imperial y de la densidad de población de su territorium que, sin darse datos concretos

29 La más reciente interpretación de los restos del templo aumenta sensiblemente las dimensiones del templo (Orengo, Cortés, 2014)anteriormente ya se habían estimado elevadas (Taradell, 1977: 93-97; Carreras, 1995-6: 59-82; Puig, 2009: 1-17).


La localización a lo largo del último siglo de numerosas y importantes villas romanas muy cercanas a Barcino confirma que su entorno estaba intensamente poblado.

La construcción y el fin del posible anfiteatro

Los teatros, de origen helénico, se popularizan en Roma en época republicana. Sus hemiciclos son por lo general más antiguos que los anfiteatros.
Los primeros anfiteatros se construyen en Italia durante el siglo I a.C. Pero la gran mayoría de los anfiteatros romanos en las provincias son construidos durante el Imperio, en el siglo I d.C. Se podría estimar que el anfiteatro de Barcino fuese erigido a fines del siglo I d.C, en paralelo con la construcción de los anfiteatros de otras ciudades. Tal como se ha apuntado anteriormente, esta datación sería concordante con la construcción de la vía y necrópolis que pasa por la plaza de la Vila de Madrid, para orillar después el anfiteatro. Necrópolis que es del siglo I d.C. al siglo IV.

La desaparición del anfiteatro de Barcino está probablemente relacionada con su escasa distancia a las murallas. Golvin, Landes y Pinon observan que en la Gallia, tras las incursiones y desórdenes de fines del siglo III, las áreas demasiado próximas a las murallas fueron despejadas de edificaciones y estructuras que pudieran servir de refugio para unos eventuales sitiadores (Golvin, Landes, 1990: 106; Pinon, 1990). Decía Pinon: “El caso de los anfiteatros cercanos a las murallas del Bajo Imperio es desconcertante. ¿Cómo aceptar la presencia de un bastión potencial próximo, como en Rouen y sobre todo a Bourges o Lucques? Hay que suponer que en estos casos una buena parte de sus materiales ya había sido empleada en la muralla, lo que hacía al anfiteatro más inofensivo, (menos ofensivo). Es por lo tanto lógico, no solo por razones militares sino prácticas, que los monumentos más cercanos a las murallas se utilizasen como la cantera preferida”30.

30 Le cas des amphitéàtres restés proches des enceintes du Bas Empire est troublant. Comment accepter la présence d’un bastion potentiel à proximité d’un rempart, comme à Rouen et surtout à Bourges ou Lucques? Il faut supposer que dans ce cas une bonne partie des materiaux avait déjà été réemployée dans l’enceinte, ce que rendait l’amphitéàtre plus inoffensif (moins offensif). Il semble d’ailleurs logique, pour des non seullement raisons

Esta circunstancia afectó a diversos anfiteatros extra-muros. Sus materiales constructivos fueron entonces reutilizados para el refuerzo de las murallas, como en Rouen, Bourges, Lucques y Metz. En Tours parte del anfiteatro se incorporó a su circuito de murallas (Salmon, 1857: 216-227). En Frejús el anfiteatro estaba extra muros casi adosado a la muralla. En Nîmes y en Arlés se ha conservado la mayor parte del anfiteatro (intra muros), porque fue integrado en la muralla. En Gerunda (Gerona) la muralla es reforzada a fines del siglo III con materiales procedentes de edificios extra muros no determinados (Canal, J., Canal, E., Nolla, Sagrera, 2010: 36-37).

 El anfiteatro de Tarraco, en parte excavado debajo del promontorio donde se elevan las murallas, no representaba una amenaza para la defensa de la ciudad y se ha conservado parcialmente. Metz sacrificó los dos niveles superiores de su anfiteatro, muy cercano a las murallas. Todos estos edificios estaban extra muros y muy cerca de una puerta de la muralla. En Verona se construye una extensión del recinto amurallado para introducir al anfiteatro dentro de la ciudad, Aventicum (Avenches) es abandonado, toda la ciudad, incluido el anfiteatro, servirá de cantera para la construcción de una nueva ciudad-fortaleza (Bögli, 1984).

Decía Isabel Rodà: “parece imprescindible la redefinición del territorio próximo que circunda la muralla (de Barcino), con el desmontaje sistemático de edificios o bien de áreas de necrópolis, no sabemos si por necesidades de obtener materiales constructivos, o bien para ofrecer un campo libre de obstáculos” (Puig, Rodà, 2007: 617).

En los alrededores del posible anfiteatro de Barcino, los sondeos arqueológicos evidencian construcciones e intensa actividad urbana hasta el siglo IV. Esta actividad decae bruscamente durante este siglo. Las intervenciones arqueológicas y los documentos muestran que en adelante, hasta el siglo XIII, la mayor parte de este espacio estuvo ocupado por campos y huertos (Busquets, Pastor, 2005: 119). Esto permite proponer una eliminación sistemática, desde fines del siglo III, de toda clase de
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militaires mais practiques, que les monuments plus proches des enceintes aient été utilisées comme carrière de preference” (Pinon, en Golvin, Landes, 1 0: 106).
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Construcciones en el exterior inmediato al recinto amurallado de Barcino, con la consiguiente recuperación de sus materiales constructivos en la muralla (Ravotto, 2014). Hasta principios del siglo X, en una zona un poco más alejada de la muralla, más al norte, en lo que será la Vil∙lanova dels Arcs Vells, solo se detectan muchos silos y restos de hogares, testimoniando una ocupación muy ocasional, principalmente agrícola (Triay, 2012: 120). En el suburbio sudoeste en contacto con la muralla, la secuencia arqueológica se inicia el siglo I d.C. y se interrumpe al llegar al siglo IV d.C. (Belmonte, 2008).

El rechazo cristiano a los juegos de anfiteatros y a los teatros crece en el siglo IV. Pero en Occidente, durante este siglo, todavía persiste un notable apoyo popular a juegos y teatros (Soler, Thelamon, 2008: 71-77).

Peter Brown, señala que durante el siglo III, “en muchas provincias del occidente, las prioridades en la construcción pública cambiaron en una dirección muy significativa. En muchas partes de Francia y España las murallas reemplazan teatros, termas y templos como los edificios públicos construidos por excelencia” (2012; 10-11).


Indicios arqueológicos del anfiteatro
de Barcino
Solo hay registradas tres intervenciones con suficiente profundidad y extensión en el área de este supuesto anfiteatro. En todos los casos se pusieron de manifiesto estructuras que por su morfología, estratigrafía, posición y orientación serían de esperar en el anfiteatro. Pero en su momento, las evidencias materiales no se pudieron identificar con un anfiteatro, porque no podía sospecharse su existencia.
Las intervenciones del año 2007 en la iglesia de Santa Maria del Pi.

En abril y mayo del año 2007 la Direcciò General de Patrimoni del Govern Catalá lleva a cabo dos catas arqueológicas en las puertas exteriores de la iglesia de Santa Maria del Pi. El portal del Avemaría que se abre hacia el nordeste en la plaza de Sant Josep Oriol y el portal principal que da a la plaza del Pi al noroeste de la iglesia. Según dice la memoria provisional de la intervención, los objetivos eran: “analizar la cimentación del edificio, la caracterización de los materiales constructivos, la investigación geotécnica del terreno en el que se encuentra la iglesia y la recopilación de información histórica” (Miquel, 2010).

La cata nº 1, realizada en la puerta del Avemaría que da a la plaza de Sant Josep Oriol, por tanto dentro del óvalo de las supuestas Arenes, tuvo una superficie de unos doce metros cuadrados.

Según la memoria de la intervención, esta excavación arqueológica revela elementos de una cámara funeraria expoliada. Bajo un arco de mampostería (la UE 105 según la documentación) y entre paredes que se datan del siglo XVII, se encontró una gran abundancia de huesos humanos en desconexión anatómica, con fragmentos cerámicos muy mezclados y datados desde el siglo I al XVII. Este estrato tiene una potencia de 0,85 m. Es, evidentemente, el resultado de rellenar la cavidad de la cámara funeraria con restos de tumbas y tierras del entorno. Probablemente se trata de un osario. Los estratos inferiores contienen material cerámico fechado entre los siglos II al V.

Y en el fondo de la cata, a dos metros de profundidad, se halla una tumba femenina (en conexión anatómica, pero sin las extremidades inferiores), desprovista de ofrendas y de estructuras funerarias. La tumba se data en el siglo V por algunos fragmentos de cerámica. Pese a que no se habían agotado los estratos arqueológicos, se profundiza poco más, solo hasta 2,10 m, para no arriesgar la cimentación del edificio gótico.

Para este estudio es particularmente interesante la unidad estratigráfica UE 103. Se trata de un fragmento de una bóveda de piedra a pocos centímetros debajo del pavimento de la puerta del Avemaria de la iglesia gótica. Esta bóveda ya estaba rota, o fue cortada, antes o durante el siglo XIV (fig. IIII-5). Solo así era posible la apertura y el pavimentado de esta puerta de la iglesia gótica.

La bóveda de piedra (UE 103) emerge del cimiento de un contrafuerte de la iglesia, sin poderse ver donde se apoya. Para los objetivos de la excavación antes citados, no resultaba muy relevante una datación estratigráfica más precisa de esta bóveda. Por otro lado, era crítico para la estabilidad de la iglesia no extraer materiales de las estructuras relacionadas con la bóveda, porque forman parte de los cimientos de la obra. Y esto hubiese sido necesario para conocer los apoyos inferiores o laterales de esta bóveda.
En la memoria de la excavación se sugiere que tal bóveda de piedra actuase como un arco de descarga (Miquel, 2010: 30). Pero esta interpretación parece poco probable. Una bóveda fracturada no aporta solidez a una cimentación. Si se hubiese considerado necesario afianzar mejor los cimientos de la iglesia, hubiera resultado siempre mucho más eficaz y económico construir un sólido muro en este lugar.
La probable ubicación del anfiteatro da pie a reconsiderar bajo otro punto de vista este fragmento de bóveda. Se considera entonces a la UE 103 como un resto de otra estructura arquitectónica anterior al siglo XIV,cuando se construyó la iglesia gótica. Se propone que el espacio bajo esta bóveda fuese probablemente transitable, que la bóveda seguía el perfil de un único segmento circular y que, como sugieren los dibujos estratigráficos de la excavación, era una bóveda peraltada. Estas suposiciones concuerdan, de la forma más simple posible, con lo poco que se ha conservado.

Figura IIII- 5. La bóveda (UE 103) en la cata 1. De la memoria de la intervención arqueológica de Mayo del 2007 en el portal del Avemaria de la iglesia de Santa Maria del Pi. Croquis a partir del dibujo original de Miquel (2010)

La orientación oblicua de la abertura de la bóveda, de suroeste a nordeste: y su posición, bajo la cavea del hipotético anfiteatro, aproximadamente apuntando hacia la arena sugieren que pudiera tratarse de un fragmento de esta estructura31. También es sugerente la orientación del esqueleto hallado, con la cabeza hacia el interior de la iglesia gótica (fig. IIII-7).
31 Se ha comprobado que las estructuras radiales de los anfiteatros no siguen siempre el mismo patrón en la convergencia de los soportes de la cavea.


Extrapolando la curva de lo que resta de la bóveda, se estima entonces que tendría al menos 2,5 metros de ancho y 2,5 metros de altura (posiblemente más). Esto llevaría a un suelo y cimientos para esta estructura muy por debajo del nivel explorado arqueológicamente y cercano a la cota del pavimento en el yacimiento cercano de la plaza de la Vila de Madrid. Se llegaría lógicamente a estratos anteriores al siglo V32.

La cata nº 2 de esta intervención puso de manifiesto una inscripción romana reconvertida en altar. Testimonio de la probable existencia cercana de una iglesia paleocristiana desconocida (fig. IIII-6).

Figura IIII-6 Inscripción epigráfica hallada en la cata 2 de la intervención arqueológica del año 2007 en la iglesia de Santa Maria del Pi (Miquel, 2010). Posiblemente reutilizado como altar cristiano; con su loculi para reliquias en la parte superior (Ripoll, Chavarría, 2005: 29-47; Beltrán de Heredia, 2010: 44).

32 Puede estimarse que durante la excavación de esta plaza en 1956, el pavimento de la vía romana estaba a unos 3 metros bajo el nivel actual del suelo (Beltrán de Heredia, 2007, 50, ver la figura 35). Equivale a unos 5 m snm.




http://www.todostuslibros.com/libros/barcino_978-84-943862-1-3 



©Luis Conde Moragues. Todos los derechos reservados.
Barcelona, B-6416-09; B-3449-14
Depósito legal: B 11865-2015
ISBN: 978-84-943862-1-3



Permiso del autor, palabras textuales:


Yo no tengo un interés económico sobre mis trabajos arqueológicos e históricos . Solo busco que mis hipótesis sobre nuestra ciudad lleven a acciones de las instituciones responsables. Adoro a esta ciudad. Puedes copiar y dar difusión a mis teorías. Más aún si puedes darles más audiencia.
El problema es que si bien yo he recibido mucho soporte, y creo que la evidencia es muy fuerte, esta es poco tangible.
Pero la silueta de la elipse esta allá desde hace 1700 años. Y probablemente estará muchos años más pidiendo una explicación.

Lo mejor es que las ideas (que critico) que se publican sobre la Barcelona romana no son creíbles ni se pueden soportar científicamente. Pero Barcino es un gran negocio para muchos profesionales.  Para estos, tu amigo es en realidad un estorbo, o peor aún un aficionado.

26 d’octubre de 2015

BARCINO COLONIA ROMANA, DE LUIS CONDE MORAGUES, CAPITULO Nº 20º, A LA BARCELONA D' ABANS, D' AVUI I DE SEMPRE...26-10-2015...!!!

El substrato geológico
Como hemos ya descrito, en la antigüedad, tanto el Mons Taber, como Montjüich, eran salientes costeros muy pronunciados. A sus lados se extendían marismas, estanques y corrientes fluviales (Bofarull, 1855: 146; Serra, Sorribas, 1993; Sorribas, Serra, Calafat, 1993; Ojeda, Guillén, Ribas, 2007; Riba, Colombo, 2009: 34-35, 121 y fig. 32; Juliá, Riera, 2012). Estas pequeñas penínsulas y otros accidentes, barras arenosas y escollos rocosos cercanos, se adentraban en el mar.

El promontorio del Mons Taber presentaba al oeste, una marcada protuberancia lateral, a unos 6 metros sobre el nivel del mar (Riba, Colombo, 2009: 87, 92, 121 y la figura 32). Sobre ella el anfiteatro quedaría situado muy cerca del forum y de una puerta de la ciudad (fig. IIII-2). Más precisamente, la huella fosilizada del hipotético anfiteatro está a solo unos 80 m de la muralla, frente a la puerta oeste del cardo maximus. Esta posición, delante o al lado de la entrada de la ciudad, es relativamente frecuente en otras ciudades romanas en las provincias del Imperio (Hauschild, 1982; Jiménez, 1994; Nogales Basarrate, 2007: 109). El anfiteatro de la cercana Tarraco está también delante de una puerta de su muralla. En Hispalis-Italica (Sevilla), Emerita Augusta (Mérida) Lucus Augusti (Lugo), Legio (León), Asturica Augusta (Astorga) y Saguntum (Sagunto) y Segobriga (prov. de Cuenca) el anfiteatro estaba muy cerca y a un lado de la puerta de la muralla. Así también en Arlés, Bourges, Lucques, Metz, Nimes, Rouen y Verona.

Al norte del recinto amurallado, otro repecho elevado a salvo de riadas, cercano al forum y de una puerta de la ciudad, conectaba a manera de istmo el Mons Taber, con la muy amplia plataforma del Pla de Barcelona. Hubiera sido otro espacio muy apropiado para el anfiteatro, si no estuviera ocupado ya por unas vías importantes, por el paso de los dos acueductos de la ciudad y posiblemente por un teatro romano, cuya silueta parcial se intuye entre la plaza de la Cucurulla, la puerta del Ángel y las calles del Duc y Canuda (figs. IIII-2 y IIII-3).
                                                                 
                                                                   anfiteatro basico                                                                                       
En Segobriga y Emerita Augusta, el anfiteatro forma además un conjunto monumental con el teatro extra-muros (Hauschild, 1982). Esta última circunstancia pudiera darse también en Barcino, si se confirmase aquella posible huella fosilizada de un teatro próxima, apuntada anteriormente. Huella que ocupa el otro espacio adecuado para un gran edificio lúdico monumental, de nuevo a salvo de las riadas y muy cercano al forum.                                                                                       N

Figura IIII-2. Una plataforma a unos 6 metros sobre el nivel del mar, está elevada sobre los terrenos bajos de Las Ramblas (a la izquierda) y el Merdançar (a la derecha), y comprende la posible posición del anfiteatro muy cercano a la ciudad amurallada. El área del supuesto anfiteatro es de dimensiones concordantes con el rectángulo del forum (línea de puntos) propuesto por Beltrán de Heredia en la intersección del cardo maximus y el decumanus en el centro del recinto (2011: 215). Por el contrario, destacan las escasas dimensiones del recinto amurallado. Dibujo de Montserrat Valls.


Figura IIII-3. La silueta fosilizada sugiriendo un posible teatro romano. Google Earth.



En la trama viaria del noroeste de Barcino

El anexo fotográfico de "Quaderns d'Arqueologia i Història del Ajuntament de Barcelona" Nº 5 (2009), muestra un esquema viario romano que señala la salida de Barcino por la puerta del cardo maximus en dirección oeste.
El ramal viario sale de la muralla y sigue, por un muy corto tramo, el trazado de la calle de la Boqueria. Y al poco, al llegar a la calle dels Cecs de la Boqueria, se desvía abruptamente para seguir hacia las plazas de Sant Josep Oriol y del Pi. Evidentemente la vía ha topado con un obstáculo lógicamente la silueta fosilizada y lo va orillando por su lado este. Siguiendo un segmento elíptico y marcando la silueta del anfiteatro (figs. IIII-2 y IIII-4) (Busquets, Espejo, Triay, Ravotto, Moreno, 2009: 138-139 y su anexo fotográfico).
Esta vía, partiendo desde la calle Canuda, por la plaza de la Vila de Madrid, pasaje Magueroles, plaza del Pi y calle dels Cecs de la Boquería, está datada (con su necrópolis) como vía de comunicación desde el siglo I d.C hasta fines del siglo III. Período que, como veremos, enmarca la existencia presumida del anfiteatro.
Durante el siglo I a.C., antes de la construcción de anfiteatro, hay diversos hallazgos arqueológicos que señalan que la vía Augusta hacia Tarraco pasaba por el actual mercado de San Antonio y por la calle Hospital, donde hay un corto tramo datado. Se la suponía seguir en línea recta por la calle de la Boquería hasta la puerta de la muralla romana. Para cruzar el recinto amurallado por el cardo maximus (Busquets et al, 2009). Pero, ya entrado el siglo I d.C., la vía fue evidentemente desviada, al parecer por la construcción del anfiteatro frente a la puerta oeste de la muralla. Este obligaba a sortearlo para entrar o salir de la ciudad.
Pero a pesar de este inconveniente este lugar tuvo que ser elegido para el anfiteatro. Posiblemente porque no existía otra posición libre más apropiada; suficientemente amplia, con una posición algo elevada, cercana al forum y a una puerta de la ciudad. Esta era la situación escogida para los anfiteatros en otras ciudades romanas.


Figura IIII-4. El cuadrante noroeste del recinto amurallado romano. Según el anexo fotográfico de Busquets et al. (2009). Abajo, en el centro la iglesia de Santa Maria del Pi.



Es razonable pensar que por tal razón se potenciase la conexión de la puerta oeste del cardo maximus con el otro camino hacia Tarraco más al norte, cerca de la puerta decumana norte. Esta transcurría por las calles Canuda y Tallers, también hacia oeste. Y este enlace tardío pudiera ser aquella vía que, según los hallazgos de Busquets et al., desde la calle Canuda pasaba por la plaza de la Vila de Madrid, para llegar a la puerta del cardo maximus, rodeando al anfiteatro.



Desaparecido el anfiteatro, el enlace directo de la puerta del cardo maximus con la calle Hospital podía ser restablecido. Pero Busquets, et al., no disponen de evidencia histórica ni arqueológica del resto de la calle de la Boqueria hacia Las Ramblas, el tramo que corta por la mitad el anfiteatro en estudio (Busquets, Espejo, Triay, Ravotto, Moreno, 2009: 138-139).

En la época imperial, la posición del anfiteatro de la hipótesis afectaría también a otro paso desde la vía romana en la plaza de la Vila de Madrid hacia el lado oeste de Las Ramblas. Entonces desde las puertas norte del decumanus y de la puerta oeste del cardo maximus, se llegaba a la actual plaza del Pi. Y por la actual calle del Cardenal Casañas, de trazado elíptico, se alcanzaban Las Ramblas, cruzándolas para enlazar con la calle de Sant Pau que visiblemente prolonga Cardenal Casañas, para llegar a Montjüich. Esto sería rodeando la silueta curva del anfiteatro por su lado oeste (fig. IIII-4). Durante la Edad Media, junto a esta vía, discurriría un torrente, del cual hay evidencia arqueológica y documental (Más, 1914).

En el siglo XIX se descubrieron dos antiguos puentes sobre Las Ramblas, uno de ellos en el Pla de la Boqueria y el otro a la altura de la calle de Portaferrisa. Consta la construcción del primero en el año 1376 (Riba, Colombo, 2009: 56). Pero bien pudiera tener un origen anterior; un puente o un vado que enlazaría las calles Sant Pau y Cardenal Casañas, tan perfectamente alineadas.

Del hipotético anfiteatro solo han quedado visibles estas huellas fosilizadas por la trama viaria. Estos segmentos de la elipse habrían perdurado, porque únicamente ellos formaban parte de dos vías de comunicación que han permanecido siempre abiertas. Los restos arqueológicos cercanos y con esta cronología, se han encontrado de 3,0 a 3,5 metros de profundidad (Busquets, Espejo, Triay, Ravotto, Moreno, 2009: 138-139)28.

28 En 1991 se interviene en la casa nº 24 de la calle de la Boquería (Cebriá, A., Carta Arqueológica del Museu d’Historia de la Ciutat, Codi Ajuntament 320/1991). El año 2004 se excava bajo dos casas contiguas, en la calle dels Banys Nous 11 y en Cecs de la Boquería (Medina, E., Carta Arqueológica del Museu d’Historia de la Ciutat, Codi Ajuntament, 285/04).



No se localizan alineaciones que pudieran corresponder a la otra mitad (sur) de la elipse completa de un anfiteatro romano. Pero, por simetría, la otra mitad debiera eventualmente extenderse hasta unos pocos metros de la calle Ferrán, ya cerca de Las Ramblas.



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ISBN: 978-84-943862-1-3



Permiso del autor, palabras textuales:


Yo no tengo un interés económico sobre mis trabajos arqueológicos e históricos . Solo busco que mis hipótesis sobre nuestra ciudad lleven a acciones de las instituciones responsables. Adoro a esta ciudad. Puedes copiar y dar difusión a mis teorías. Más aún si puedes darles más audiencia.
El problema es que si bien yo he recibido mucho soporte, y creo que la evidencia es muy fuerte, esta es poco tangible.
Pero la silueta de la elipse esta allá desde hace 1700 años. Y probablemente estará muchos años más pidiendo una explicación.

Lo mejor es que las ideas (que critico) que se publican sobre la Barcelona romana no son creíbles ni se pueden soportar científicamente. Pero Barcino es un gran negocio para muchos profesionales.  Para estos, tu amigo es en realidad un estorbo, o peor aún un aficionado.

25 d’octubre de 2015

HERMES Y CADUCEOS DE MIS AMIGOS, MIQUEL Y VALENTÍ, UN BESO A LOS DOS, A LA BARCELONA D' ABANS, D' AVUI I DE SEMPRE...25-10-2015...!!!

MI VIDA Y MI HISTORIA


Muchas gracias estimado Miquel, por tus fotos, no sabes lo felíz que me haces, un beso y gracias.
TOT BARCELONA, un blog estupendo a que hay que seguir, un beso.




Me ha regalado estas fotos de Estrasburgo, muchas gracias querido amigo virtual, me alegra mucho este regalo, un abrazo y muchas gracias.
Aquí tienen su blog, sobre arquitectura, él es arquitecto y siempre está dispuesto a ayudar, vale mucho este blog, y hay que seguirlo tiene maravillas,un beso y muchas gracias



Antic magatzems d'Estrasburg (28 rue des Grandes Arcades)