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26 d’octubre de 2015

BARCINO COLONIA ROMANA, DE LUIS CONDE MORAGUES, CAPITULO Nº 20º, A LA BARCELONA D' ABANS, D' AVUI I DE SEMPRE...26-10-2015...!!!

El substrato geológico
Como hemos ya descrito, en la antigüedad, tanto el Mons Taber, como Montjüich, eran salientes costeros muy pronunciados. A sus lados se extendían marismas, estanques y corrientes fluviales (Bofarull, 1855: 146; Serra, Sorribas, 1993; Sorribas, Serra, Calafat, 1993; Ojeda, Guillén, Ribas, 2007; Riba, Colombo, 2009: 34-35, 121 y fig. 32; Juliá, Riera, 2012). Estas pequeñas penínsulas y otros accidentes, barras arenosas y escollos rocosos cercanos, se adentraban en el mar.

El promontorio del Mons Taber presentaba al oeste, una marcada protuberancia lateral, a unos 6 metros sobre el nivel del mar (Riba, Colombo, 2009: 87, 92, 121 y la figura 32). Sobre ella el anfiteatro quedaría situado muy cerca del forum y de una puerta de la ciudad (fig. IIII-2). Más precisamente, la huella fosilizada del hipotético anfiteatro está a solo unos 80 m de la muralla, frente a la puerta oeste del cardo maximus. Esta posición, delante o al lado de la entrada de la ciudad, es relativamente frecuente en otras ciudades romanas en las provincias del Imperio (Hauschild, 1982; Jiménez, 1994; Nogales Basarrate, 2007: 109). El anfiteatro de la cercana Tarraco está también delante de una puerta de su muralla. En Hispalis-Italica (Sevilla), Emerita Augusta (Mérida) Lucus Augusti (Lugo), Legio (León), Asturica Augusta (Astorga) y Saguntum (Sagunto) y Segobriga (prov. de Cuenca) el anfiteatro estaba muy cerca y a un lado de la puerta de la muralla. Así también en Arlés, Bourges, Lucques, Metz, Nimes, Rouen y Verona.

Al norte del recinto amurallado, otro repecho elevado a salvo de riadas, cercano al forum y de una puerta de la ciudad, conectaba a manera de istmo el Mons Taber, con la muy amplia plataforma del Pla de Barcelona. Hubiera sido otro espacio muy apropiado para el anfiteatro, si no estuviera ocupado ya por unas vías importantes, por el paso de los dos acueductos de la ciudad y posiblemente por un teatro romano, cuya silueta parcial se intuye entre la plaza de la Cucurulla, la puerta del Ángel y las calles del Duc y Canuda (figs. IIII-2 y IIII-3).
                                                                 
                                                                   anfiteatro basico                                                                                       
En Segobriga y Emerita Augusta, el anfiteatro forma además un conjunto monumental con el teatro extra-muros (Hauschild, 1982). Esta última circunstancia pudiera darse también en Barcino, si se confirmase aquella posible huella fosilizada de un teatro próxima, apuntada anteriormente. Huella que ocupa el otro espacio adecuado para un gran edificio lúdico monumental, de nuevo a salvo de las riadas y muy cercano al forum.                                                                                       N

Figura IIII-2. Una plataforma a unos 6 metros sobre el nivel del mar, está elevada sobre los terrenos bajos de Las Ramblas (a la izquierda) y el Merdançar (a la derecha), y comprende la posible posición del anfiteatro muy cercano a la ciudad amurallada. El área del supuesto anfiteatro es de dimensiones concordantes con el rectángulo del forum (línea de puntos) propuesto por Beltrán de Heredia en la intersección del cardo maximus y el decumanus en el centro del recinto (2011: 215). Por el contrario, destacan las escasas dimensiones del recinto amurallado. Dibujo de Montserrat Valls.


Figura IIII-3. La silueta fosilizada sugiriendo un posible teatro romano. Google Earth.



En la trama viaria del noroeste de Barcino

El anexo fotográfico de "Quaderns d'Arqueologia i Història del Ajuntament de Barcelona" Nº 5 (2009), muestra un esquema viario romano que señala la salida de Barcino por la puerta del cardo maximus en dirección oeste.
El ramal viario sale de la muralla y sigue, por un muy corto tramo, el trazado de la calle de la Boqueria. Y al poco, al llegar a la calle dels Cecs de la Boqueria, se desvía abruptamente para seguir hacia las plazas de Sant Josep Oriol y del Pi. Evidentemente la vía ha topado con un obstáculo lógicamente la silueta fosilizada y lo va orillando por su lado este. Siguiendo un segmento elíptico y marcando la silueta del anfiteatro (figs. IIII-2 y IIII-4) (Busquets, Espejo, Triay, Ravotto, Moreno, 2009: 138-139 y su anexo fotográfico).
Esta vía, partiendo desde la calle Canuda, por la plaza de la Vila de Madrid, pasaje Magueroles, plaza del Pi y calle dels Cecs de la Boquería, está datada (con su necrópolis) como vía de comunicación desde el siglo I d.C hasta fines del siglo III. Período que, como veremos, enmarca la existencia presumida del anfiteatro.
Durante el siglo I a.C., antes de la construcción de anfiteatro, hay diversos hallazgos arqueológicos que señalan que la vía Augusta hacia Tarraco pasaba por el actual mercado de San Antonio y por la calle Hospital, donde hay un corto tramo datado. Se la suponía seguir en línea recta por la calle de la Boquería hasta la puerta de la muralla romana. Para cruzar el recinto amurallado por el cardo maximus (Busquets et al, 2009). Pero, ya entrado el siglo I d.C., la vía fue evidentemente desviada, al parecer por la construcción del anfiteatro frente a la puerta oeste de la muralla. Este obligaba a sortearlo para entrar o salir de la ciudad.
Pero a pesar de este inconveniente este lugar tuvo que ser elegido para el anfiteatro. Posiblemente porque no existía otra posición libre más apropiada; suficientemente amplia, con una posición algo elevada, cercana al forum y a una puerta de la ciudad. Esta era la situación escogida para los anfiteatros en otras ciudades romanas.


Figura IIII-4. El cuadrante noroeste del recinto amurallado romano. Según el anexo fotográfico de Busquets et al. (2009). Abajo, en el centro la iglesia de Santa Maria del Pi.



Es razonable pensar que por tal razón se potenciase la conexión de la puerta oeste del cardo maximus con el otro camino hacia Tarraco más al norte, cerca de la puerta decumana norte. Esta transcurría por las calles Canuda y Tallers, también hacia oeste. Y este enlace tardío pudiera ser aquella vía que, según los hallazgos de Busquets et al., desde la calle Canuda pasaba por la plaza de la Vila de Madrid, para llegar a la puerta del cardo maximus, rodeando al anfiteatro.



Desaparecido el anfiteatro, el enlace directo de la puerta del cardo maximus con la calle Hospital podía ser restablecido. Pero Busquets, et al., no disponen de evidencia histórica ni arqueológica del resto de la calle de la Boqueria hacia Las Ramblas, el tramo que corta por la mitad el anfiteatro en estudio (Busquets, Espejo, Triay, Ravotto, Moreno, 2009: 138-139).

En la época imperial, la posición del anfiteatro de la hipótesis afectaría también a otro paso desde la vía romana en la plaza de la Vila de Madrid hacia el lado oeste de Las Ramblas. Entonces desde las puertas norte del decumanus y de la puerta oeste del cardo maximus, se llegaba a la actual plaza del Pi. Y por la actual calle del Cardenal Casañas, de trazado elíptico, se alcanzaban Las Ramblas, cruzándolas para enlazar con la calle de Sant Pau que visiblemente prolonga Cardenal Casañas, para llegar a Montjüich. Esto sería rodeando la silueta curva del anfiteatro por su lado oeste (fig. IIII-4). Durante la Edad Media, junto a esta vía, discurriría un torrente, del cual hay evidencia arqueológica y documental (Más, 1914).

En el siglo XIX se descubrieron dos antiguos puentes sobre Las Ramblas, uno de ellos en el Pla de la Boqueria y el otro a la altura de la calle de Portaferrisa. Consta la construcción del primero en el año 1376 (Riba, Colombo, 2009: 56). Pero bien pudiera tener un origen anterior; un puente o un vado que enlazaría las calles Sant Pau y Cardenal Casañas, tan perfectamente alineadas.

Del hipotético anfiteatro solo han quedado visibles estas huellas fosilizadas por la trama viaria. Estos segmentos de la elipse habrían perdurado, porque únicamente ellos formaban parte de dos vías de comunicación que han permanecido siempre abiertas. Los restos arqueológicos cercanos y con esta cronología, se han encontrado de 3,0 a 3,5 metros de profundidad (Busquets, Espejo, Triay, Ravotto, Moreno, 2009: 138-139)28.

28 En 1991 se interviene en la casa nº 24 de la calle de la Boquería (Cebriá, A., Carta Arqueológica del Museu d’Historia de la Ciutat, Codi Ajuntament 320/1991). El año 2004 se excava bajo dos casas contiguas, en la calle dels Banys Nous 11 y en Cecs de la Boquería (Medina, E., Carta Arqueológica del Museu d’Historia de la Ciutat, Codi Ajuntament, 285/04).



No se localizan alineaciones que pudieran corresponder a la otra mitad (sur) de la elipse completa de un anfiteatro romano. Pero, por simetría, la otra mitad debiera eventualmente extenderse hasta unos pocos metros de la calle Ferrán, ya cerca de Las Ramblas.



http://www.todostuslibros.com/libros/barcino_978-84-943862-1-3 



©Luis Conde Moragues. Todos los derechos reservados.
Barcelona, B-6416-09; B-3449-14
Depósito legal: B 11865-2015
ISBN: 978-84-943862-1-3



Permiso del autor, palabras textuales:


Yo no tengo un interés económico sobre mis trabajos arqueológicos e históricos . Solo busco que mis hipótesis sobre nuestra ciudad lleven a acciones de las instituciones responsables. Adoro a esta ciudad. Puedes copiar y dar difusión a mis teorías. Más aún si puedes darles más audiencia.
El problema es que si bien yo he recibido mucho soporte, y creo que la evidencia es muy fuerte, esta es poco tangible.
Pero la silueta de la elipse esta allá desde hace 1700 años. Y probablemente estará muchos años más pidiendo una explicación.

Lo mejor es que las ideas (que critico) que se publican sobre la Barcelona romana no son creíbles ni se pueden soportar científicamente. Pero Barcino es un gran negocio para muchos profesionales.  Para estos, tu amigo es en realidad un estorbo, o peor aún un aficionado.

2 comentaris:

Miquel ha dit...

Como siempre, muy interesante.
Un abrazo

Mª Trinidad Vilchez ha dit...

Bon dia Miquel, muchas gracias por estar.
Besos.