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17 de octubre de 2015

BARCINO COLONIA ROMANA, DE LUIS CONDE MORAGUES, CAPITULO Nº 19º, A LA BARCELONA D' ABANS, D' AVUI I DE SEMPRE...17-10-2015...!!!

Las Arenas de Barcino


El caso de los anfiteatros cercanos a las murallas del Bajo Imperio es desconcertante. ¿Cómo aceptar la presencia de un bastión potencial próximo, como en Rouen y sobre todo a Bourges o Lucques? Hay que suponer que en estos casos una buena parte de sus materiales ya había sido empleada en la muralla, lo que hacía al anfiteatro más inofensivo, (menos ofensivo). Es por lo tanto lógico, no solo por razones militares sino prácticas, que los monumentos más cercanos a las murallas se utilizasen como la cantera preferida (Pinon, en Golvin, Landes, 1990: 106).

Las noticias sobre un anfiteatro en Barcino
Se conocen más de 230 anfiteatros romanos. Una lista muy completa, con sus coordenadas y fotografías, está siendo recopilada por Wikipedia (English Wikipedia, The roman amphiteaters, 2012). Muchos han sido localizados recientemente por sus huellas fosilizadas sobre el terreno.
Barcino, en el occidente del Imperio, era una ciudad portuaria con el status de colonia romana. Con magistrados conocidos por documentos, inscripciones epigráficas y por sus retratos que nos han llegado en mármol. Como tal debiera tener los edificios públicos más usuales (por ejemplo; Templo, Basílica, Teatro, Odeón, Anfiteatro, Circo, Termas, etc) para el funcionamiento del cursus honorem que estructuraba la carrera de los próceres de la ciudad y del Imperio. El cursus honorem de un equites se construía a través del desempeño anual de magistraturas cívicas. Demagógicamente, la organización de juegos y la construcción de edificios públicos eran méritos usuales para valorar a un magistrado. Para que así pudiera ser reelegido y progresar.



A fines del siglo XVIII, Isidoro Bosarte, el secretario de la Real Academia de San Fernando de Madrid, presentó la posible existencia de un anfiteatro en Barcelona por sugerencia del erudito D. Juan Pablo Canals i Martí, barón de la Vall-Roja y miembro de la Academia. (Barcelona, 1730-1786).

Señaló una piedra perforada, idéntica a las usadas para sujetar los toldos en los anfiteatros romanos, incrustada en lo alto de una fachada en el pasaje y arco del Remei, extra muros junto a la calle de la Boquería. (Esta piedra está todavía en el mismo lugar.) D. Juan Pablo Canals, recordaba que muy cerca estuvo la antigua plaza Arenaria (es decir de les Arenes en la expresión latína), llamada después de la Trinitat, en la confluencia de las calles de Bayns Nous, el Call, Avinyó y la Boquería. Todo ello le parecían indicios del anfiteatro de Barcino.

Con ellos D. Juan Pablo Canals apoyó unas tradiciones de la situación de este antiguo edificio, de las que no nos dio más noticia. Estos argumentos, realmente muy tenues, también fueron recogidos por el académico y viajero Antonio Ponz, que afirmó haber visto arcos, bóvedas y muros sugerentes en esta zona de la calle de la Boquería. A mediados del siglo XIX estos indicios fueron citados por el anticuario e historiador Antonio de Bofarull (Ponz, 1778: 78; Bosarte, 1786, 73-76; Bofarull, 1855: 34). Y en 1926 fueron recordados de nuevo por el prestigioso arqueólogo D. José Ramón Mélida.
En 1961, dada la falta de evidencias significativas, la ausencia de progresos en esta cuestión a lo largo de los siglos XIX y XX, llevó al historiador Antonio Balil a señalar la irrelevancia de polémicas sobre la existencia de un anfiteatro (Balil, 1961b: 148-152).
Recientemente, la notable abundancia de esculturas e inscripciones epigráficas de época imperial en Barcino (Mariner, 1973; Rodà, 1980: 26), así como la importancia de ésta a lo largo de la Antigüedad Tardía (Ripoll, 2000: 371-401), han llevado a tratar la posible existencia en Barcino de edificios lúdicos monumentales todavía no localizados (Balil, 1961a: 66-68 y 1964: 50; Rodà, 1980: 42-43). Y se ha apuntado que debido a la escasa superficie del recinto amurallado, en el caso de haber existido tales estructuras, solo pudieran haber estado situadas extra-muros (Puig, Rodà, 2007: 615-617; Sales, 2011).
En mayo del año 2011, la Dra. Jordina Sales recoge referencias indirectas a la existencia de actividades lúdicas en Barcino, tales como la participación de Lucio Minicio Natal Optato en carreras de carros, la donación de Lucio Cecilio Optato para unos juegos de pugilato y la inscripción hallada en Barcelona y hoy perdida sobre una escuela de gladiadores para Gallici et Hispani (Sales, 2011: 63). Pero propone un hipotético anfiteatro en el entorno de la iglesia de Santa Maria del Mar, muy lejos de la posición señalada por D. Juan Pablo Canals.

La hipótesis de un anfiteatro entorno a Santa Maria del Mar La Dra. Jordina Sales defiende la posible situación de un anfiteatro alrededor de la iglesia de Santa Maria del Mar (Permanyer, 2011: 1-3; Sales, 2011). Se coincide con algunas de sus premisas generales, pero no es así con su propuesta sobre la situación del anfiteatro. También se aprecia aquí, que la tradición de Santa Maria de les Arenes se refería a un anfiteatro y no a las arenas de una playa. Ya a finales del siglo XVIII, el barón de la Vall∙Roja, en la primera hipótesis publicada sobre el anfiteatro de Barcelona, lo relaciona con la plaza Arenaria, junto a Santa Maria del Pi (Ponz, 1778: 78; Bosarte, 1786, 73-76; Bofarull, 1855: 34). De nuevo se coincide con la Dra. Sales en que el anfiteatro debía estar situado extra-muros, dadas las reducidas dimensiones de la ciudadamurallada de Barcino. Pero la silueta fosilizada de un anfiteatro, en la forma precisa de una elipse geométrica, no existe físicamente en el entorno de la iglesia de Santa Maria del Mar. Unas dudosas alineaciones de unos tramos curvos de unos 30 metros pueden ser subjetivamente sugerentes, sin ser significativas. Tramos curvos de escasas dimensiones abundan notablemente en la Ciutat Vella, con lo que según este criterio se podrían señalar otras diversas siluetas de posibles anfiteatros. Son tramos viarios curvos, pero no hay forma de conciliar una precisa elipse geométrica, de forma estadísticamente significativa, con una fotografía cenital de las calles del entorno de esta iglesia. Los antiguos planos son muy inexactos y tampoco pueden ajustarse a una elipse geométrica. Unas calles convergentes pudieran tener significado, pero apuntando a la hipotética iglesia románica en el Fossar de les Moreres. 
Pero como estarían en su exterior, no señalan a un anfiteatro. Los arcos señalados en su artículo son de morfología medieval. Los arcos en los anfiteatros son mucho más robustos, para soportar la pesada cavea. 

De haber existido en esta área un anfiteatro, las extensivas excavaciones ya realizadas hubieran puesto de manifiesto restos de la pesada y profunda infraestructura imprescindible para tal edificio monumental. De hecho, no hay ni restos de una iglesia. La naturaleza del terreno entonces tan inundable, arenoso y muy cerca del nivel del mar, hubieran desaconsejado construir una estructura extremadamente pesada, costosa y muy alejada del forum. Antes del siglo XI, cualquier otra localización para el anfiteatro más cercana a Barcino hubiera sido más atractiva. Hay en las cercanías de la Ciutat Vella otras necrópolis con datación similar. De hecho la Dra. Sales ya consideró la tumba de Santa Eulália bajo Santa Maria del Mar en el año 2003 (Sales, 2003: 319-333). Pero en año 2004 la propuso en los restos excavados en la plaza de Antonio Maura (Sales, 2004: 53-58). Sin indicios de una razonable continuidad, no se puede suponer una relación del anfiteatro con la utilización del espacio del Born para justas en la Baja Edad Media, un milenio después. 
El documento fundamental de su hipótesis, citado como del año 1104 en su último artículo, es realmente del año 1751 (Sales, 2011; Bassegoda, 1925-1927: 67, nota 12bis; Campillo, 1755: 17) Un testimonio tan tardío no aporta nada. Pero el obstáculo más fuerte en contra de esta hipótesis es la desfavorable geomorfología del entorno, antes del desvío del Merdançar y de la canalización del Rec Comptal, del siglo XI (Juliá, Riera, 2014).


La huella del anfiteatro de Barcino en la Ciutat Vella
Durante el año 2009, en el marco de un estudio preliminar sobre el posible origen de los materiales constructivos recuperados en las murallas de Barcino, se había iniciado una prospección del entorno de la ciudad amurallada. Ya se ha comentado, tratando sobre la muralla de Barcino, que sillares de tan gran tamaño solo aparecen en estructuras romanas monumentales (Adam, 2008: 111-128; Gros, 1996 y 2008). 

Su posible origen en grandes estructuras urbanas, extra-muros de Barcino, es sugerido en publicaciones de Balil, Puig y Rodá (Balil, 1961a: 66-68 y 1964: 50; Puig, Rodà, 2007: 615-617).
Las noticias de Canals sobre el anfiteatro guiaron entonces la búsqueda de una huella elíptica en la trama urbana, al oeste de las murallas de la ciudad romana, cerca de la calle de la Boquería. En noviembre del 2009 se localizó una silueta incompleta, pero sorprendentemente precisa, de una elipse con las dimensiones apropiadas, extra muros de la ciudad, en el entorno de la iglesia de Santa Maria del Pi (Conde: 2013).

Una huella fosilizada por la trama vial.

 Este mismo año el hallazgo se comunicó verbalmente al departamento de Historia Antigua de la facultad de Historia y Geografía de la Universidad de Barcelona y al director del Museo de Historia de la Ciudad. Esto marcó el inicio del estudio del contexto de esta silueta.

Una vista vertical del entorno de la iglesia del Pi muestra el recorrido curvo de la calle Cardenal Casañas. Es una calle relativamente ancha en el conjunto de la ciudad medieval. Puede verse desde el aire como un largo segmento de una elipse. Lo que levantó interés es un segundo segmento elíptico adicional, mucho menos aparente. Este otro gran tramo curvo, partiendo desde algunos edificios de la plaza de Sant Josep Oriol, en el lado opuesto de la iglesia de Santa Maria del Pi, se prolonga por la estrecha calle dels Cecs de la Boqueria. Esta última calle, desde la plaza de Sant Josep Oriol, va a desembocar a la calle de la Boqueria.



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Figura IIII-1. Huellas fosilizadas de la planta del hipotético anfiteatro en la trama viaria de Barcelona. Fotografía de Google Earth. Con la silueta superpuesta de una elipse geométrica generada por ordenador. La iglesia de Santa Maria del Pi es claramente visible. La calle del Cardenal Casañas es el segmento A-A’ y el segmento B-B’ sigue la calle dels Cecs de la Boqueria y parte de la plaza de Sant Josep Oriol. A la derecha de la fotografía figura la posición del óvalo en relación con el recinto amurallado
Con este nuevo tramo, elíptico y simétrico con el anterior, ya no se pudo considerar al conjunto como una coincidencia trivial (fig. IIII-1).


Ambos segmentos definen el eje menor de la elipse geométrica, que puede estimarse en unos 110 metros y sugieren con menor precisión el eje mayor, que parece tener unos 130 metros. Estas dimensiones son adecuadas, están en el rango de las medidas y proporciones de los anfiteatros romanos conocidos. Por otro lado, una elipse geométrica es una curva muy específica, bien definida matemáticamente 27.
Pese a partirse solo de estos dos fragmentos de su silueta, se puede asegurar que no se percibe, erróneamente, una elipse inexistente. No se puede tratar de una consecuencia del azar o de la subjetividad del observador.

Ambos tramos curvos están muy bien definidos y son de unas dimensiones considerables. Y sobre una fotografía cenital, su curvatura y posición se ajusta muy fielmente al trazado de una elipse geométrica, generada por un ordenador, en la figura IIII-1. 
Es importante resaltar la precisión del ajuste con la trama urbana de estos largos elementos geométricos, que poseen la curvatura exacta. Así como las dimensiones y proporciones de la elipse que es comparable con otros anfiteatros.
Difícilmente se han podido identificar en cerca de 80 hectáreas de la Ciutat Vella 8 tramos de calles con esta forma de segmento de una elipse, de curvatura y dimensiones (de 50 y 80 m) ni siquiera aproximadas. 
Evidentemente un solo tramo aislado de perfil elíptico, como el de la calle Cardenal Casañas

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27 Es la representación gráfica de la ecuación (en coordenadas cartesianas): x2/a2 + y2/b2 = a2b2.
En este caso “a” sería aproximadamente 65 m (= 130/2) y “b” sería 55 m (110/2).
El método para diseñar una elipse geométrica sobre el suelo es conocido desde antiguo. Basta clavar dos estacas en el suelo en los dos centros o focos de la elipse. Atar en cada uno de ellas los extremos de una cuerda cuya longitud es la suma de los radios mayor y menor deseados. Tensar esta cuerda con un palo. Y manteniendo la cuerda tensa, ir deslizando el palo a lo largo de la cuerda, mientras se arrastra a este palo sobre el suelo, alrededor de las dos estacas fijas iniciales. Y mientras, se va marcando el terreno con la punta de este palo deslizante.
Se conocen otros métodos geométricos prácticos para diseñar arquitectónicamente óvalos casi indistinguibles de una autentica elipse geométrica. Un análisis estadístico ha mostrado que ninguno de ellos es capaz de dar un ajuste tan preciso como la elipse geométrica que se da en el Colosseo de Roma (Rosin, Trucco, 2005).
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Cardenal Casañas, no tendría relevancia. Nunca existirían 8 anfiteatros en Barcino. Pero que dos de estos escasos y largos tramos se sitúen frente a frente con la orientación y distancia adecuadas, marcando la silueta de una elipse, sí resulta extraordinariamente improbable y muy significativo (La P calculada de una coincidencia casual es inferior a 0.01%).
Cortos tramos curvos son mucho más frecuentes. Pero con calles de unos 4 metros de anchura su perfil resulta ya tan poco definido que se ajustarían a múltiples curvaturas. De esta forma se hubieran podido imaginar también una pluralidad de elipses ilusorias, de diversas formas o con dimensiones incompatibles con un anfiteatro. En este caso, sí se puede confirmar estadísticamente la existencia de una única y exacta estructura elíptica, cualquiera que hubiese sido su origen.
El eje mayor de la elipse está orientado casi en dirección norte-sur, oblicuamente con respecto a Barcino. En su punto más próximo, el hipotético anfiteatro quedaría solo a unos 80 metros de las murallas.
Grandes estructuras arquitectónicas de planta elíptica son muy raras y la práctica totalidad de las plantas de los anfiteatros romanos lo son (Golvin, Landes, 1990; Gross, 1996). Tipológicamente, una gran elipse geométrica es la planta característica de un anfiteatro. ¿Qué otra explicación pueden tener estas huellas con las dimensiones y forma de un gran anfiteatro?
Este reciente hallazgo de la silueta de un anfiteatro en Barcino, buscado, pero inesperado, ha llevado a una revisión del entorno histórico de esta ciudad en la Antigüedad, a través de las publicaciones más recientes. Estas páginas son las consecuencias de la armonización del hallazgo con lo publicado hasta el momento.
http://www.raco.cat/index.php/RAP/article/viewFile/252343/338712

Se ha comprobado que la posición de esta silueta, concuerda con la morfología del terreno, con los hábitos urbanísticos durante el Imperio, con el conjunto de la trama viaria conocida, con las características urbanas de Barcino y con el devenir de los anfiteatros romanos extra muros en diversas ciudades de Occidente.

Dimensiones de anfiteatros romanos

Dimensiones exteriores

Dimensiones del Coso
Eje largo Eje corto Ratio
Colosseo de Roma 189 156 1,21
Anfiteatro de Cartago 182 - -
Arènes de Arlés 157 108 1,45
Anfiteatro de Itálica 152,8 130,6 1.20
Anfiteatro de El Djem 148 122 1,21
Arenas de Verona 139 110 1,26
Anfiteatro de Pompeya 137 100 1.37
Arènes de Nîmes 133 101 1.31
Anfiteatro de Mérida 126 102 1.23
Anfiteatro de Pollentia 120 96 1,25
Anfiteatro de Siracusa 114 74 1,54
Anfiteatro de Tarraco 109 86,5 1,26
Anfiteatro de Saintes 105 92 1,14
Anfiteatro de Barcino +/-130 110 1.24
(Hipótesis)
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Anfiteatros pequeños en Hispania

Anfiteatro de Empúries 95 44.5 2,13
Anfiteatro de Segóbriga 75 66 1.13
Anfiteatro de Carmona 85 45 1,88
Anfiteatro de Lugo 69 64 1,08
Eje largo Eje corto Ratio
75 44 1.7
- - -
70,6 47,3 1.49
65 39 1,66
82 45 1,82
69 35 1,97
68 37 1,83
64 41 1,56
- - -
68 43 1,58
61,5 38,5 1,59
72 40 1,8
- - -
- - -
____________________________________
- - -
40 34 1,2
54 36 1,5
- - -

Tabla IIII-1 Dimensiones en metros. Los ratios calculados son la relación del eje largo de las elipses con el eje corto. Los datos de dimensiones de los anfiteatros en Hispania proceden de Martín Escorza (2008: 193 y Tabla I). Información complementaria se ha obtenido de la publicación del congreso de Mérida de 1992 (Álvarez, Enríquez, coord., 1994).






http://www.todostuslibros.com/libros/barcino_978-84-943862-1-3 



©Luis Conde Moragues. Todos los derechos reservados.
Barcelona, B-6416-09; B-3449-14
Depósito legal: B 11865-2015
ISBN: 978-84-943862-1-3



Permiso del autor, palabras textuales:


Yo no tengo un interés económico sobre mis trabajos arqueológicos e históricos . Solo busco que mis hipótesis sobre nuestra ciudad lleven a acciones de las instituciones responsables. Adoro a esta ciudad. Puedes copiar y dar difusión a mis teorías. Más aún si puedes darles más audiencia.
El problema es que si bien yo he recibido mucho soporte, y creo que la evidencia es muy fuerte, esta es poco tangible.
Pero la silueta de la elipse esta allá desde hace 1700 años. Y probablemente estará muchos años más pidiendo una explicación.


Lo mejor es que las ideas (que critico) que se publican sobre la Barcelona romana no son creíbles ni se pueden soportar científicamente. Pero Barcino es un gran negocio para muchos profesionales.  Para estos, tu amigo es en realidad un estorbo, o peor aún un aficionado.

2 comentarios:

Miquel dijo...

esta página no me la pierdo y ya la he coopiado
He venido hace un rato a ñas 3 menos 10 del 18.
La piedra la he visto mil veces y siempre me he preguntado que quería decir ¡¡
Gracias
Un beso

Mª Trinidad Vilchez dijo...

Querido Miquel, que viajero estás, te he encontrado a faltar, espero que esté todo bien y que el viaje sea un placer.
Un besazo y buen domingo.