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29 de septiembre de 2015

BARCINO COLONIA ROMANA, DE LUIS CONDE MORAGUES, CAPITULO Nº 15º, A LA BARCELONA D' ABANS, D' AVUI I DE SEMPRE...29-09-2015...!!!

Capacidades y usos de los acueductos de Barcino
Las alturas sobre el nivel del mar del canal de los acueductos de Barcino, a la entrada en la ciudad son 16,88 y 16,70 m. Extrapolando, descenderían hasta unos 16,50 m al llegar a un extremo del forum, donde quedarían a unos 2 m sobre el nivel de circulación de los siglos I a III d.C. (Orengo, Miró, 2011). Se conoce bien que el nivel de las calles era, en general, muy inferior al actual. Como en la cercana Baetulo (García, 2003) y en la gran mayoría de ciudades romanas, la presión hidrostática del agua (la del nivel en los acueductos en Barcino) dudosamente permitía alimentar a la 2ª planta de las insulae (bloques de vivienda) o de las domus (viviendas suntuarias) intra-muros. Aunque los romanos disponían de medios técnicos para elevar corrientes de agua no se usaban domésticamente. La red de distribución en la ciudad era, en gran parte, por tubos de plomo o cerámicos que pasaban por canalizaciones cubiertas bajo el suelo de las calles. 
Tubos de cerámica.
Y en parte también por canales de piedra o de opus signinium. Todo ello llegaba a picas de piedra para el servicio público o a fuentes públicas con bocas de salida de bronce, plomo o cerámica. Pero frecuentemente sin grifos. En muchas situaciones los romanos dejaban correr libremente al agua a un rebosadero. Es de esperar que las amas de casa humildes, o las siervas, fuesen a la fuente pública a recoger el agua con cántaros de barro y llevarla a las casas. La misma escena que era visible todavía, no hace tantos años, en gran parte del Mediterráneo. Con este tipo de acceso al agua, el consumo aparente de agua por habitante se dispara porque el agua circula siempre, aunque nadie la aproveche la gran parte del tiempo. Ya que el flujo que aporta una mina de captación o un acueducto no se puede abrir y cerrar ágilmente; solo se puede controlar a medio plazo con compuertas, aguas arriba, en la captación. Pese a todo, gran parte del consumo de agua se produciría en las termas.

El plomo

Tubos de plomo.

 Por su fácil manipulación el plomo se usaba muy ampliamente en toda clase de aplicaciones por los romanos, desde la construcción a menaje doméstico y de cocina. Tras el hierro era el metal “técnico” más empleado, mucho más que el bronce. Se usaba mucho para conducciones de agua. Los romanos prescindían del posible efecto nocivo del plomo sobre la salud. De hecho, como ya conocía bien Vitrubio en el siglo I, el plomo es peligroso (Vitruvio, 2001). Puede provocar “saturnismo”, en especial cuando el agua es de lluvia o nieve (libre de carbonatos). Pero, con todo, el plomo se usaba en los acueductos y en sus redes de distribución de agua por las ciudades. Y hasta hace muy poco en las viviendas hemos seguido usando tubos de plomo. Frontinus incluye en su obra un catálogo con las medidas más usuales (estandarizadas) de tubos de plomo.
Río Besós.

La pendiente promedio del acueducto de Barcino procedente del Besós en Montcada, a levante de la ciudad, es de 1,6 m por kilómetro (Miró, Orengo, 2010: 120) y al parecer era relativamente constante. Es totalmente conforme con los datos de otros acueductos recogidos por Chauson. Las mediciones dan una sección útil de los canales de 0,11 m2, contando con un nivel del agua en el conducto de 0,40 m (medido a través de marcas en el opus signinum que parecen ser del flujo). La canalización se estaría alimentando desde el río Besós por medio de una galería de captación de aguas subálveas, cuya localización se conoce aproximadamente (Miró, Orengo, 2010, 119-121).

Los cálculos realizados por Martín dan un caudal para el acueducto de levante de 12.000 m3 por día, y estos son notablemente inferiores a los realizados por Hodge (Hodge, 2000: 50-51; Martín, 2007: 82; Miró, Orengo, 2011: 128). Teniendo en cuenta que las paredes tienen la textura y rugosidad del hormigón (son de opus signinum) y que la pendiente es de 1,6 m/km, usando las dimensiones medidas en el canal y aplicando la fórmula de Manning, se ha llegado a una velocidad del agua de unos 1,5 m/s. Puesto que la sección medida en el canal es de 0,11 m2, esto nos da 14.250 m3 por día que no diverge de los cálculos anteriores. Estos cálculos nos orientan sobre un promedio del aporte real de agua del acueducto del Besós (Ya que se ha tomado como el nivel real del agua una sutil marca en el canal, no el nivel máximo posible). La capacidad máxima (con el canal del acueducto totalmente lleno de agua) sería notablemente superior. El flujo siempre pudiera haber sido restringido a voluntad, arriba en la captación, cerrando con compuertas la entrada de agua. O también venir en ocasiones limitado por falta de caudal suficiente de la toma en el Besós. La hipotética captación de aguas del acueducto de poniente en manantiales en diversos lugares de la sierra de Collserola, convergiendo en Sant Genís dels Agudells, estaría unos 230 m más elevada que la entrada en la ciudad que está a 6,4 km de distancia. 
Serra de Collserola

Estos datos llevan a una pendiente promedio de 38 m/km, una pendiente muy superior al máximo conocido en otros lugares. Miró y Orengo muestran que la conducción debiera estar entonces entubada (Miró, Orengo, 2010: 123). Y así parece haber sido en época medieval. En lo que se puede ver del interior del canal del acueducto, a la llegada a la ciudad, no hay huellas de tubos. Lógicamente, la conducción hubiera sido solo entubada en el trayecto de mayor pendiente, en la falda de la montaña. Y descargaría en un colector inferior. De allí seguiría suavemente por un canal abierto hacia la ciudad, tal como los romanos hacían a la salida de un sifón. Tampoco sería imposible un recorrido escalonado y con cascadas artificiales (de la Peña, 2010). 
En cualquier caso sería una obra muy compleja y cara. Inabordable para el parvum oppidum que era Barcino a principios del siglo I d.C. Pero es técnicamente posible. En sifones romanos se han detectado desniveles con caídas de agua de 180 m en vertical, con tubos de plomo. Más facilmente el agua pudiera proceder de fuentes más cercanas. Frontinus nos habla de diversos acueductos romanos alimentados desde galerías de captación. Era el agua de mejor calidad de Roma. Siempre sería una solución más sencilla y económica. Y fue la adoptada en Baetulo en un entorno muy similar y muy crcano al de Barcino (Padrós, 1999). El marco físico y el conocido testimonio de Avieno nos aseguran una notable riqueza en aguas dulces 23. La estimación por Call y Franqueza del caudal de aquellas fuentes de Collserola en el siglo XIX es de unos 300 m3/día. Es recogida por Miró y Orengo (2010) y puede tomarse solo como una referencia más. En la literatura sobre galerías de captación se conocen caudales más altos. El caudal pudiera haber sido más alto, pero siempre sería mucho menor que el del acueducto de levante. Los caudales estimados están dentro de lo razonable según medidas recientes, en diversos acueductos del sur de Francia. Mediciones por otro lado muy variables entre un u otro acueducto e incluso en el mismo acueducto en días diferentes. Los caudales de los acueductos fluctúan debido a las circunstancias del flujo de entrada, de origen natural. Además con compuertas de control puede limitarse la entrada de agua al acueducto, (Frontinus, 2003).

 Regresando a Baetulo, sus manantiales bastaban para una ciudad del tamaño de Barcino a mediados del siglo I d.C. Ambas ciudades con sus termas respectivas. En el siglo I d.C., el primer acueducto servíría a las primeras termas de Barcino extra-muros, en el puerto (Hernández-Gasch, 2003-2005: 245-270). Significativamente, ambos acueductos llegan a la ciudad prácticamente al mismo punto de la muralla, lo que hace pensar que se pretendía utilizar o combinar la misma red de distribución. Los dos estarían entonces conectados a una misma “piscina limaria” en el “castellum acquae”; que usualmente se colocaba al fin de cada acueducto. De allí salía la red de distribución urbana, normalmente por otras canalizaciones y tubos, cerámicos o de plomo. Hasta el siglo IV al menos, suburbios y diversas casas y villas periféricas muy cercanas a los muros podrían tomar agua de los acueductos de la ciudad. 

Tales derivaciones eran frecuentes en Roma. En las excavaciones extra-muros de la ciudad romana se detectan las 
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23 - … et Barcilonum amoena sedes ditium nam pandit illic tuta portus brachia uvetque semper dulcibus tellus aquis … - “el deleitoso emplazamiento de las ricas Barcilonas. Pues allá un puerto despliega brazos seguros y la tierra está siempre irrigada por aguas dulces”. (Avieno, 2001, Obras, Ora Marítima., Gredos. Madrid, 332 y 380.)

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huellas de diversas canalizaciones, Esto da soporte a la idea que un acueducto era un complemento del otro. No se ha localizado la “piscina limaria” ni el “castellum acquae”, pero se los supone en el (o los) puntos más altos intra-muros de la ciudad (Miró y Orengo, 2010: 118-121). Uno de estos puntos estaba en la cercanía del templo y del forum. ¿Tuvo sentido construir o simplemente conservar sistema de poniente cuando ya se dispuso del caudal, unas 20 veces mayor, del acueducto de levante?




http://www.todostuslibros.com/libros/barcino_978-84-943862-1-3 



©Luis Conde Moragues. Todos los derechos reservados.
Barcelona, B-6416-09; B-3449-14
Depósito legal: B 11865-2015
ISBN: 978-84-943862-1-3



Permiso del autor, palabras textuales:


Yo no tengo un interés económico sobre mis trabajos arqueológicos e históricos . Solo busco que mis hipótesis sobre nuestra ciudad lleven a acciones de las instituciones responsables. Adoro a esta ciudad. Puedes copiar y dar difusión a mis teorías. Más aún si puedes darles más audiencia.
El problema es que si bien yo he recibido mucho soporte, y creo que la evidencia es muy fuerte, esta es poco tangible.
Pero la silueta de la elipse esta allá desde hace 1700 años. Y probablemente estará muchos años más pidiendo una explicación.

Lo mejor es que las ideas (que critico) que se publican sobre la Barcelona romana no son creíbles ni se pueden soportar científicamente. Pero Barcino es un gran negocio para muchos profesionales.  Para estos, tu amigo es en realidad un estorbo, o peor aún un aficionado.



2 comentarios:

Miquel dijo...

De verdad que encuentro estas entradas interesantísimas, diggnas de ser leídas y de ser impresas.
Gracias
Salut

Mª Trinidad Vilchez dijo...

Estupendo Miquel.
Bon dia i moltes gràcies.
Abrazos.