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14 de septiembre de 2015

BARCINO COLONIA ROMANA, DE LUIS CONDE MORAGUES, CAPITULO Nº 5º, A LA BARCELONA D' ABANS, D' AVUI I DE SEMPRE...14-09-2015...!!!

Figura I-1 . El recinto amurallado de Barcino

La muralla tardo-antigua de Barcino


Al final del siglo III, o durante el siglo IV, se emprende lo que se suponía una reconstrucción o una modificación y refuerzo radical de la defensa de Barcino. A primera vista parecía una reconstrucción de urgencia dada la inseguridad que prevalecía a fines del siglo III en todo Occidente. Esta muralla tiene paralelos históricos en otras ciudades romanas de la Galia, Italia e Hispania, que sufrieron amenazas semejantes. Pero hasta hace poco no existía una datación arqueológicamente específica y precisa para el refuerzo de las murallas de Barcino (Balil, 1961a: 124-125; Granados, Rodà,1993: 24-46; Puig, Rodà, 2007: 617). Solo muy recientemente se ha confirmado la datación a fines del siglo III (Ravotto, 2014). Pese a la urgencia y aunque se usan para la nueva muralla materiales de construcción recuperados, esta monumental estructura no es en absoluto la consecuencia de una improvisación. Pese a lo dramático de la situación y los penosos sacrificios que supuso, es claramente perceptible que en toda su construcción se sigue desde el principio un plan maestro, con disciplina y precisión (Balil, 1961a: 69).

El paramento exterior de la nueva muralla está formado por un grueso muro edificado a un par de metros de la antigua pared exterior de la muralla anterior, de la época de Augusto. Es un muro construido con sillares, por lo general muy grandes, pero solo relativamente regulares. Siguiendo a Adam son de opus quadratum pseudoisodomos (Adam, 2008: 122). El espacio entre este muro y la muralla anterior se rellena con piedras, cascotes y con material muy diverso, recuperado de otras construcciones. Todo ello fijado con una argamasa muy dura. Con ello se alcanza un espesor macizo y monolítico de unos 4,5 metros. En algunos tramos superior.

Se construye un número inusitado (76) de torres rectangulares, espaciadas entre 7 y 14 metros a lo largo de todo el perímetro amurallado (Balil, 1961a: 109). Hoy solo hay visibles 3 torres redondas y una torre poligonal sobre una cimentación redonda (Balil, 1961a: 106). Todas ellas son también rellenadas en su parte inferior con piedras, restos constructivos de toda clase y argamasa. La recuperación de cipos funerarios y elementos constructivos de mausoleos es conspicua en diversos lienzos exteriores de la muralla. Sin embargo estas estructuras funerarias, relativamente pequeñas, no podrían aportar suficientes elementos constructivos. Formarían solo una muy pequeña proporción de una enorme cantidad de muy grandes sillares, formando parte del lienzo exterior de esta muralla del siglo IV.
Las cuatro esquinas de viejo recinto amurallado rectangular se recortan de nuevo. Pasando el recinto amurallado a ser esencialmente unoctógono. Granados demostrará que la muralla primitiva ya tenía el mismo recorrido que la del siglo IV.
La línea de la costa, bajo los muros, dificultaría el empleo de torres de asalto por los sitiadores eventuales. Se ha interpretado que el gran foso detectado por los arqueólogos en la parte opuesta al mar, en la plaza de la Catedral, se construyó en esta época con el mismo propósito. Juliá y Riera detectan también un foso natural a lo largo de la Vía Layetana (2014) y se detectó otro a lo largo de la calle de la Paja. El desnivel con las dos rieras en los lados largos de las murallas (Las Ramblas y la Via Laietana actuales) completaría un solidísimo esquema defensivo (Puig, Rodà, 2007: 606). Es un plan militar preciso y riguroso para la guerra al estilo de los siglos III y IV. Estas estrategias se esbozan en el libro IV de la obra de Vegecio - Epitoma rei militaris- escrita entre la segunda mitad del siglo IV y principios del siglo V d.C. (Vegecio: 319-325). Una buena parte ya fueron señaladas en el siglo I por Vitruvio en el capítulo V del Libro I sus Diez Libros de Arquitectura (Vitruvio: 18-20). Según Vegecio en su libro I, capitulo XXII, se debía eliminar todo lo que, extra muros y cerca de las paredes, podía amenazar a las defensas de un campamento (Vegecio: 174).
En una primera hipótesis, se había creído que la mayor parte de la muralla se construyó con bloques directamente extraídos de las canteras de Montjüïch (Serra Ràfols, 1967; Balil, 1961a: 104-105). Pero el empleo de sillares directamente tallados en la cantera, hubiera convertido la obra del refuerzo de la muralla en una labor muy costosa y larga. Resultaba entonces difícil de comprender que por solo una evidente, pero no significativa, cantidad de material recuperado de las necrópolis, se destruyese toda aquella parte del aparentemente pobre patrimonio urbano que parecía tener la urbs y su entorno.
En la segunda mitad del siglo XX los estudios sobre uno u otro aspecto de la muralla se han acrecentado considerablemente (Granados, Rodà, 1993: 25-46; Hernández, Gasch, 2003-2005 y 2006; Miró i Alaix, 2005a y 2005b). Recientemente se ha publicado nuevos trabajos que dan una visión actualizada (Puig, Rodà, 2007; Ravotto, 2014) sobre el fundamental trabajo publicado por Balil (Balil, 1961a).
http://mtvo-bcn.blogspot.com.es/2011/06/barcelona-murallas-romanas-18-06-2011.html


Últimamente decían Ferrán Puig e Isabel Rodà: “parece imprescindible la redefinición del territorio próximo que circunda la muralla, con el desmontaje sistemático de edificios o bien de áreas de necrópolis, no sabemos si por necesidades de obtener materiales constructivos, o bien para ofrecer un campo libre de obstáculos” (Puig, Rodà, 2007: 617).


Peter Brown, señala que durante el siglo III, “en muchas provincias del occidente, las prioridades en la construcción pública cambiaron en una dirección muy significativa. En muchas partes de Francia y España las murallas reemplazan teatros, termas y templos como los edificios públicos construidos por excelencia” (2012; 10-11).





http://www.todostuslibros.com/libros/barcino_978-84-943862-1-3 



©Luis Conde Moragues. Todos los derechos reservados.
Barcelona, B-6416-09; B-3449-14
Depósito legal: B 11865-2015
ISBN: 978-84-943862-1-3



Permiso del autor, palabras textuales:


Yo no tengo un interés económico sobre mis trabajos arqueológicos e históricos . Solo busco que mis hipótesis sobre nuestra ciudad lleven a acciones de las instituciones responsables. Adoro a esta ciudad. Puedes copiar y dar difusión a mis teorías. Más aún si puedes darles más audiencia.
El problema es que si bien yo he recibido mucho soporte, y creo que la evidencia es muy fuerte, esta es poco tangible.
Pero la silueta de la elipse esta allá desde hace 1700 años. Y probablemente estará muchos años más pidiendo una explicación.

Lo mejor es que las ideas (que critico) que se publican sobre la Barcelona romana no son creíbles ni se pueden soportar científicamente. Pero Barcino es un gran negocio para muchos profesionales.  Para estos, tu amigo es en realidad un estorbo, o peor aún un aficionado.

4 comentarios:

Miquel dijo...

Esto promete ¡.
Salut

Mª Trinidad Vilchez dijo...

Poco a poco estimado Miquel.
Muchas gracias un abrazo.

Chordi dijo...

Es placer leerlo......queremos más !!
Salute !!

Mª Trinidad Vilchez dijo...

Como le digo a Miquel, capítulo a capítulo se irá desgranando el tema del elipse ...!!!
Un abrazzzzzoote estimat CHORDI, y muchas gracias.