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23 de julio de 2015

NARCÍS SALA i PARERA, A LA BARCELONA D' ABANS, D' AVUI I DE SEMPRE...23-07-2015...!!!

                       Narcís Sala i Parera


Narcís Sala i Parera (Lloret de Mar, España 1879 - La Habana, Cuba 1953)
La historia de unos emigrantes ejemplares a los que acaba de homenajear su pueblo natal con el rotulado de una calle con su nombre. Hablo de la emigración catalana a América, que fue especialmente vigorosa a finales del dieciocho y principios del diecinueve, y que centró sus viajes en Cuba y Puerto Rico
también México, donde sembraron las islas de apellidos de inequívoco origen.

A La Habana marcharon una buena mañana Narcís Sala i Parera y sus familiares más directos en busca de la aventura y el futuro; dejaban atrás lo que entonces debía ser un pequeño pueblito costero y pescador, Lloret de Mar, hoy transformado en una mole turística.

Narcís Sala i Parera, se inventó nada menos que el Floridita, donde sabemos, como quien sabe una oración, que Hemingway se ponía fino de los Daiquiris que había inventado Miguel Boadas, el cubano catalán que más tarde quiso conocer Lloret y se dio de bruces con una maravillosa mujer que le retuvo para siempre en Barcelona y gracias a la cual nació el “Boadas Cocktail Bar”que tanto lustre y vida proporcionó y proporciona a Las Ramblas. Boadas, hijo de catalanes, había nacido en la calle Empedrado de La Habana Vieja y fue empleado por los Sala Parera allá por los años 10, cuando la isla era el sitio al que había que ir y en el que había que vivir. Yo recuerdo el Boadas como el que recuerda una catedral; y recuerdo a la deliciosa María Dolors, hija del precursor, que allí sigue dando categoría sin descanso. Y los que conocieron a Miguel Boadas lo describen como una de las mejores personas que jamás pudo haber nacido.

Una buena parte de los emigrantes indianos que regresaban lo hacían más o menos adinerados, y volcaban sus reales en construir mansiones que recordaban la tierra en la que habían conseguido salir de la nada. Gracias a ellos no pocos lugares de España , Lloret entre ellos, pero especialmente la asombrosa cornisa cantábrica están sembrados de una arquitectura colonial que recuerda aventuras apasionantes y pasados gloriosos. Narcís Sala i Parera, con Constantí Ribalaigua i Vert y su primo Francisco, eligieron quedarse, y fiel a sus orígenes mandó construir una ermita a la Virgen de Montserrat cerca del aeropuerto de Rancho Boyeros, que era en sí misma una réplica de la Iglesia de S´Agaró, y organizó una sociedad de ayuda a los catalanes que seguían emigrando a las Antillas que tengo entendido que aún pervive como entidad cultural. Muchos de los que acuden al Floridita no saben que su origen está en la inquietud de unos gerundenses que cruzaron el mar y quedaron fascinados por una tierra que le sacaba muchas cabezas de ventaja a la que les vio nacer. Vivir para ver, claro. Casi cien años después, el Floridita continúa desafiando el propio destino de la tierra en la que se creó.
Calle de mi abuelo en Lloret de mar

Biografía: 
En la habanera esquina de Obispo y Montserrat se encuentra situado un establecimiento de reconocida fama internacional: 
El Café Restaurante La Florida, conocido familiarmente como El Floridita. El edificio, que se encontraba muy deteriorado, fue reconstruido en 1989 siguiendo los planos de arquitectura originales, y la conocida barra artesanal de madera de caoba realizada en 1920, que se encontraba situada la izquierda de la entrada principal, fue con ese motivo un testigo mudo excepcional de los acontecimientos ya que, convenientemente protegida, se realizó a su alrededor la nueva construcción.

A principios del siglo XIX, en el mismo emplazamiento, exístía ya La Piña de Plata, un bodegón típico donde se servían bebidas tradicionales. Tuvo siempre una gran aceptación debido, en parte, a su estratégica situación en una de las esquinas de la concurrida Plaza de Albear.

Cien años más tarde, una curiosa anécdota transforma la historia del citado establecimiento. En 1915, Serafín Parera Coll, un emigrante catalán originario de Lloret de Mar que había hecho fortuna en México, regresaba en barco desde Yucatán haciendo escala en La Habana. A su llegada al puerto cubano se sintió enfermo y no pudo continuar el deseado viaje. Días más tarde fallecía en la capital, siendo el primer miembro de la familia Sala que recibía sepultura fuera de España.

Al no tener hijos, la herencia del ilustre emigrante pasó a manos de sus sobrinos siendo el mayor de ellos, Narcís Sala Parera (1879-1953), a quien correspondió la administración de la fortuna familiar, de cierta importancia en aquella época. Dada la inseguridad económica y social en la que se vivía en la Península en aquellos años, se pensó que la adquisición de un negocio era lo más adecuado para situar el capital familiar que el azar dispuso que el tío Serafín dejara en La Habana. Así, en 1918, La Piña de Plata pasó a manos de los hermanos Sala Parera (Narcís, Francesc, Concepció y Mercé).

Años después, El Café, como se le denominaba en la familia Sala al negocio, pasó a denominarse Café Restaurante La Florida. Entre sus empleados se encontraba un joven de Lloret de Mar "ciudad natal de los Sala "Constantí Ribalaigua Vert, que pasó del oficio de aprendiz a ocuparse en exclusiva del bar y, en especial, de la preparación de las bebidas que se servían a los clientes, que eran cada vez más numerosos.

Entre los visitantes asiduos había un grupo de ingenieros norteamericanos, entre ellos Jennings Cox, que trabajaban en las minas situadas en la población de Daiquirí, en la provincia de Oriente. Allí preparaban, sin fórmula específica alguna, una mezcla de ron, limón, hielo y azúcar, que requerían les sirvieran en El Floridita (nombre popular del establecimiento) en sus frecuentes viajes a La Habana. A falta de otra identificación, y dada la procedencia de los visitantes, solía llamarse a ese cóctel con el nombre de daiquirí. Con los años la bebida adquirió fama y el nombre se asoció al local. Quienes acudían a El Floridita solicitaban frecuentemente que Constantí les preparara un daiquirí, y su nombre se unió, a su vez a este cóctel, otorgándole cada vez más aceptación y prestigio.

Un visitante ilustre, Ernest Hemingway (1889-1961), fue uno de los clientes habituales del establecimiento y en una época era vecino del barrio, ya que antes de adquirir una casa en las afueras de la ciudad solía alojarse, durante largas temporadas, en el Hotel Ambos Mundos en la cercana calle Mercaderes.

En el año 1935 El Floridita cambia de dueños y, hasta su nacionalización por las autoridadeds cubanas en la década de 1960, Constantí Ribalagua Vert y su herederos fueron los socios mayoritarios.



Narcís Sala Parera, fallecido en 1953, dedicó el resto de su vida a la Sociedad de Beneficencia de Naturales de Cataluña, de la que había sido nombrado Socio de Honor en 1929. Cabe destacar en honor a su memoria la abnegada labor que realizó en favor de los emigrantes catalanes, de escasos recursos económicos, y su eficaz colaboración en el estudio previo a la construcción de las nueva Ermita de Nuestra Señora de Montserrat, situada en la anteriormente denominada Loma de los Catalanes.

3 comentarios:

Miquel dijo...

Pura historia ¡¡ y de la buena
Un abrazo

Mª Trinidad Vilchez dijo...

Y de de primera mano, es el abuelo de mi amigo ALBERT, estilista y director en Marbella del Blue-Stilyst, una cadena de peluquerías y salones de belleza.
Me lo dijo anoche, que en Llotet le habían puesto una calle, y yo sabía que su abuelo, y Boadas,inventaron el Daikiry, en Cuba.pero no tenía ninguna foto de su abuelo, y mira por donde aquí está.
Muchas gracias querido Miquel, y ya sabemos quienes fueron sus inventores, un día de estos me pasaré por el Boadas, que en agosto cierran.
Besos.

Mª Trinidad Vilchez dijo...

Blue 01 Stylist, de Marbella, Málaga,