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7 de mayo de 2015

DESFILADA Nº 55, DE COTXES ANTICS BARCELONA-SITGES, A LA BARCELONA D' ABANS, D' AVUI I DE SEMPRE...7-05-2015...!!!





Fantásticas fotos obsequi de: 
JAUME ALMIRALL CARRERAS, moltes gracies Jaume i Joana.

























La Hispano-Suiza, historia en la Competición

El nombre de Hispano-Suiza ha llegado hasta nuestros días como un símbolo vivo de una época y permanece aún hoy como una de las más célebres y prestigiosas marcas de automóviles.
La vida productiva de La Hispano-Suiza abarca el dilatado período que va desde 1904 hasta 1946, casi medio siglo que coincide con una de las etapas más apasionantes y difíciles de la historia de la humanidad. Los descubrimientos técnicos y el despertar industrial motivaron una revolución industrial.
Eran tiempos de ilusión y esperanza; la Pekín-Paris del príncipe Scipione Borghese que en 1907 recorrió más de 16.000 km con su Itala de 40 HP, la vuelta al mundo de J.J. Mann sobre un Delaunay-Belleville 16-20 HP en 1911 o el vuelo de Charles Lindbergh cruzando en solitario el Atlántico con el “Spirit of Saint Louis” en 1927.
La Hispano-Suiza no solo estuvo allí, sino que formó parte de su época y contribuyó a hacer la historia. Sus coches empezaron a batir marcas desde 1905. En 1912, Valentín Dutkevich realizó con un Hispano de 30 HP el maratoniano rallye Varsovia – San Sebastián cubriendo más de 8.000 km y sus motores de aviación pulverizaron, a partir de 1915, una y otra vez los récords mundiales de altura, velocidad y distancia. Debemos destacar proezas como la de Jiménez e Iglesias, cuando volaron con su aparato –el “Jesús del Gran Poder”- de Sevilla a Buenos Aires en marzo de 1929; una de las veintidós travesías aéreas del Atlántico logradas con esos propulsores desde octubre de 1927 hasta finales de 1934.
1904
El 17 de diciembre de 1903, los hermanos Wilbur y Orville Wright conseguían elevar un rudimentario aparato volador. Con este corto vuelo, de tan solo 260 metros, acababan de abrir el campo infinito de la historia de la aviación.
El día 14 de junio de 1904, se constituye definitivamente la nueva sociedad, denominada “La Hispano-Suiza, fábrica de automóviles, S.A.”. A partir de esa fecha, comenzaron las actividades con fuerte ritmo. En tiempo récord reorganizaron los talleres y el día 1 de julio se ordenó la fabricación de las dos versiones iniciales de automóviles, la de 14 HP y la de 20 HP.
1905
La base más importante del éxito inicial de La Hispano-Suiza había sido el modelo de 20 HP, cuyo primer ejemplar fue entregado a comienzos de enero de 1905. Un coche verdaderamente excepcional para su época; un 4 cilindros sólido y equilibrado de 100x120 mm.
Con uno de los primeros Hispano de este tipo, Abadal estableció en enero el récord de la cuesta de La Rabassada a un promedio de 50 km/h, subiendo los 6,5 km en 8 minutos y 27 segundos, alcanzando en llano la velocidad de 87 km/h cronometrados oficialmente.
En agosto de 1905, otro Hispano-Suiza 20 HP obtuvo una medalla de plata en la Copa de los Pirineos, organizada por el periódico francés “La Dépêche”, sobre un recorrido de 1.300 km y en la que participaron sesenta y cuatro automóviles.
1906
Mientras se exhibía ya el chasis fabricado número 50, un 20-24 HP destinado a S.M.D. Alfonso XIII, la Hispano recibió el segundo encargo del monarca consistente en un chasis de 40 HP cuya comercialización era inminente.
Se trataba de la versión más grande de la gama, llegando a cubicar sus cuatro cilindros un total de 7,433 litros que permitían al vehículo superar los 100 km/h llaneando a plena carga.
1907
A la Hispano-Suiza le corresponde el honor de haber construido en España el primer automóvil de 6 cilindros, diseñado en este año, lanzándolo al público al año siguiente.
Su motor estaba compuesto por tres bloques de dos cilindros, de diámetro y carrera de 130x140 y con una potencia comprendida entre los 60 y los 75 HP. Dicha potencia y su cubicaje de hasta 11,150 litros le permitían superar los 120 km/h. Prueba de la rapidez de dicho modelo fue que un Hispano de estas características realizó el viaje Perpignan-París en veintidós horas. Este hecho obtuvo una gran repercusión en los medios de comunicación que los calificaron de gran proeza.
1908
La búsqueda de nuevos caminos para promocionar las ventas llevó a La Hispano-Suiza a una histórica determinación: participar en competiciones. Fue en abril de 1908 cuando decidieron comenzar, inscribiendo dos coches de 20 y 40 HP, preparados al efecto, en las carreras en cuesta del Monte Igueldo de San Sebastián. Un Hispano Suiza 20 HP logra el primer premio de su categoría.
La idea de entrar en el mundo de las carreras vino indudablemente bajo la influencia del gran revuelo que había provocado en aquella primavera el anuncio y los preparativos de una importante competición internacional: La Copa de Cataluña.
Se trataba de una carrera de voiturettes (coches ligeros) acogida al reglamento internacional de esa categoría, originalmente establecido por Charles Faroux, para la Copa de Boulogne, creada en 1906.
El éxito y la popularidad de estas carreras hizo que la fórmula se difundiera a otros países como Italia donde se había creado en 1907 la Copa de Sicilia.
Los vientos deportivos se habían apoderado de La Hispano-Suiza.
1909
Natán, profeta de la corte del Rey David (siglo X a.C.) dejó escrita una curiosa profecía: “Los carros asolarán los caminos, se desafiarán unos a otros, brillarán como antorchas y correrán como relámpagos”.
Al llegar la primavera se iba aproximando el gran acontecimiento que estaba en la mente de todo el personal de La Hispano-Suiza: La Copa de Cataluña. Desde los directivos hasta los aprendices seguían, cada día más ilusionados, el progreso de los prototipos que ultimaba el ingeniero Birkigt para competir.
Un total de 364 km que disputarían 13 corredores bajo una gran expectación nacional e internacional. La dureza de la prueba queda reflejada en que solo 4 vehículos finalizaron la prueba siendo el cuarto clasificado el Hispano-Suiza de Pilleverdier.
Quince días mas tarde se decide desde la Hispano-Suiza participar en la Boulogne-sur-Mer para disputar la prestigiosa Coupe de l’Auto. Se establecieron importantes primas para los tres pilotos inscritos en esta carrera que obtuvieron la Coupe Pavillon de velocidad, la Coupe Delage de regularidad, el Prix Farcot de mejor construcción y la Medaille du Conseiller Général Guyot al coche extranjero mejor clasificado.
Ese año 1909 se correrían todavía dos importantes pruebas más que supondrían dos grandes triunfos para la firma barcelonesa. La primera en Mont Ventoux, la carrera en cuesta más antigua y famosa del mundo, en la que dos Hispanos lograron el primer puesto en las categorías primera y tercera (esta última con el prototipo Hispano-Suiza 45 Cr (Alfonso XIII). Pocos días después, los mismos vehículos repetirían la doble victoria en el Monte Igueldo de San Sebastián.
1910
El departamento técnico de Birkigt daba los toques finales a las nuevas y flamantes voiturettes que competirían en breve en la tercera edición de la Copa de Cataluña, convocada para el domingo 29 de mayo sobre un recorrido total de 350 kilómetros.
El joven Luis Carreras, ingeniero industrial de Vilanova i la Geltrú y miembro del departamento comercial de la Hispano-Suiza, consiguió el tercer puesto en esta carrera.
En Mont Ventoux se repitió, al igual que en la pasada edición, el primer puesto para un Hispano en la tercera categoría, mientras que en la primera se consiguieron unos no menos meritorios segundo y cuarto puesto.
El siguiente reto se libraba en el circuito de Ostende sobre un recorrido total de 400 km. El Hispano Suiza de Zuccarelli logró la victoria en este encuentro internacional con los nuevos motores de 200 mm de carrera y 2.656 cc.
Pocos días después, en la Coupe de l’Auto, en Bolugne-sur-Mer, el Hispano-Suiza de Zuccarelli conseguía de nuevo la victoria. Los organizadores de la Copa expidieron el siguiente telegrama al rey Alfonso XIII, que recoge el diario L’Auto, de París, como prueba del triunfo del Hispano-Suiza: “Los organizadores de la Copa de Voiturettes tienen el honor de poner en conocimiento de Vuestra Majestad la victoria alcanzada por Zuccarelli con un Hispano-Suiza, haciendo el recorrido de 466 kilómetros en 5 horas, 4 minutos y 50 segundos, batiendo todos los récords, y saludan esta gran victoria internacional de la industria española”.
La última participación en las competiciones de la temporada 1910 se cerró con la victoria del Hispano de Zuccarelli, en la tercera categoría, en la subida al Monte Igueldo.
1911
Los sonados triunfos deportivos de 1910 marcan claramente el final de una primera etapa en la vida de La Hispano-Suiza, la que podríamos denominar como nacimiento e infancia de la gran marca española.
En este 1911, con la entrada en funcionamiento de las nuevas fábricas de Levallois-Perret y La Sagrera, se iniciará una nueva e importantísima etapa de expansión y desarrollo; la adolescencia de La Hispano-Suiza.
Prueba de ello son, en el terreno de la competición, las victorias en la jornadas náuticas de Mónaco así como las primeras plazas obtenidas en la Copa Barcelona y la Copa del Rey.
Mención especial merece la victoria de Grua al volante de un Hispano-Suiza modelo Alfonso XIII en la carrera en cuesta de Gaillon. La prensa internacional alabó la actuación del Hispano, resaltando las cualidades de un vehículo estrictamente de serie que era capaz de triunfar en las competiciones.
1912
La temporada deportiva de 1912 comenzó de la misma forma que el año anterior, en aguas del mar Mediterráneo, con victoria en el meeting de Mónaco.
En este año los vehículos de la firma Hispano-Suiza consiguieron la victoria en la Copa de España, la Copa del Rey, la subida en cuesta de Sillé-le-Guillaume, la subida en cuesta del Guadarrama, la Copa del Zar de Rusia, Côte Gaillon... entre otras importantes competiciones y encuentros.
Debemos destacar también de este 1912, el trabajo de Birkigt en su motor de 2.949 cc, que incorporaba todo un alarde técnico de la época; una sobrealimentación mediante compresor de dos pistones en línea. Este motor, que ofrecía una potencia cercana a los 100 CV, debía participar en el Grand Prix de l’Automobile Club de France, que reunía además en la misma jornada la Coupe de l’Auto, pero que por falta de tiempo en la preparación de los vehículos, la firma Hispano-Suiza no pudo estar presente.
1913
Birkigt trabaja intensamente en el desarrollo de los nuevos motores. El tipo 20, de 85x130 mm, una versión derivada del 21, de tres litros de cilindrada, preparado con vistas a la competición, obtiene en el banco de pruebas unos resultados muy alentadores, así que deciden montarlo sobre uno de los chasis más ligeros -el modelo corto del Alfonso XIII- y vestirlo de monoplaza. Ese monoplaza de líneas estilizadas chapeado todo en aluminio acabó bautizándose como “La Sardina”.
Apuntar también la hazaña de este Hispano-Suiza al realizar la carrera en cuesta al kilómetro lanzado de Gaillon, con cronómetros oficiales para la ocasión, en 29 segundos y 3/5, un crono que representa una velocidad media de 121,621 km/h.
1914
La primavera de 1914 trajo la alegría de unos destacados triunfos deportivos de la marca, a cargo de los modelos t20. Con ellos la firma Hispano-Suiza vencería en la Subida al Puerto de Barázar, Bilbao, y en LA CARRERA EN CUESTA DEL TIBIDABO, BARCELONA. En el Concurso de Navacerrada, la prestigiosa subida en cuesta al Puerto de Madrid, “La Sardina” resultó vencedora absoluta por delante de otros 41 vehículos con un tiempo de 14 minutos, 29 segundos y 4/5.
Otras victorias destacables de este año 1914 son las conseguidas en el Meeting de Cabourg, en el que el Hispano-Suiza t20 resultó vencedor en la quinta categoría, y la conseguida en el meeting de Boulogne-sur-Mer, donde “La Sardina” resultó vencedora en “coches de velocidad” y donde un flamante Hispano-Suiza 20 HP t26 (el nuevo Alfonso XIII de 90x180 mm con dieciséis válvulas) lo hizo en turismos, cosechando la Coupe de l’Automobile du Nord, la Coupe Franchomme y el Trofeo Caraman Chimay.
En Gran Bretaña, en el autódromo de Brooklands, A.G. Brown consiguió los “100 long handicap” a un promedio de 138,25 km/h y marcó también la vuelta más rápida a 149,5 km/h con “la sardina”.

Este último triunfo quedaría inadvertido entre los tremendos acontecimientos que vivía esos días el mundo entero, pues, de forma inesperada, el atentado de Sarajevo ha precipitado una amenazadora cadena de alianzas internacionales hasta desembocar en el comienzo de la Gran Guerra Europea. Francia decreta la movilización general, que afecta a la mayor parte del personal de Bois-Colombes, y La Hispano-Suiza se ve obligada a cerrar aquella factoría.

2 comentarios:

Miquel dijo...

No me dirás que no tienen estilo estos coches. Se hacían con el cerebro y el corazón.
Un beso
salut

Mª Trinidad Vilchez dijo...

SI, TIENEN MUCHO GLAMOUR.
Son preciosos.
Un abrazo Miquel y muchas gracias.