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20 de octubre de 2014

SALÓ DE CENT, 1369, AJUNTAMENT DE BARCELONA...20-10-2014...!!!

MI VIDA Y MI HISTORIA


 El Salón de Ciento (en catalán: Saló de Cent), fue realizado por el maestro de obras Pere Llobet en el año 1369, es de planta rectangular, con cubierta plana y con tres tramos separados por dos grandes arcos de medio punto. Para su iluminación se abrieron cuatro rosetones, el más grande se construyó sobre la entrada principal, mientras que los tres restantes y de inferior tamaño, se ubicaron en el muro que daba al Patio de los Naranjos. 
Los vitrales de los rosetones fueron realizados por el artista Nicolau de Maraya. La decoración del artesonado del techo se encargó a Jaime Canalies, Francesc Jordi y Berenguer Lleonart en el año 1372.
 La primera reunión del consejo se hizo el 17 de agosto de 1373, durante el reinado de Pedro el Ceremonioso según la placa que se puede ver en el Salón:


"L'any 1373 de la Nativitat del Senyor, el dia 17 d'agost, regnant l'il·lustríssim Senyor Pere III, per la gràcia de Déu rei d'Aragó, fou celebrat el primer Consell dels Cent Jurats en aquesta casa, que fou enllestida el mateix any, essent-ne aleshores Consellers els venerables Pere Ça Rovira, Llorenç de Gualbes, Jaume Burguès, Bernat Ferrer i Galceran Carbó."


En el siglo XVII se decidió hacer reformas al gusto del nuevo arte del barroco y se encargó al escultor Agustí Pujol la sillería de madera y el retablo del muro de la cabecera del salón. El fallecimiento de Agustí Pujol ocurrido en el mismo año 1628, obligó a encargar las obras a Josep Sayós, que se tuvieron que interrumpir por la Guerra de los Segadores en 1640. En el año 1667 se construyó una puerta de acceso de mármol realizada por Josep Ratés y Pere Serra, que pasó en 1929 a ser una puerta lateral del salón.

  


Jaime I en el Salón de Ciento. A partir de 1714 con los decretos de Nueva Planta, y una Real Orden del 28 de agosto de 1718 donde se disponía:

… se ponga la Sala en la forma en que están las de los demás Ayuntamientos de las demás ciudades de estos reinos.
 También se mandaba por Real Cédula del 13 de octubre de 1718:

… que se quiten y arrimen los doseles y sillería que hay puesta en la Casa de la Ciudad de Barcelona en el aposento donde se juntan los administradores que era la Sala del Concejo de Ciento.

Entró en decadencia hasta el extremo que en 1822 el Salón de Ciento cerró sus puertas y fueron vendidas las obras barrocas que había en él.

Se reconstruyó en 1860 por el arquitecto Francesc Daniel Molina añadiéndole dos tramos más con un arco igual a los que ya existían durante una visita de la reina Isabel II y la restauración de los Juegos Florales gracias a las iniciativas entre otros de Víctor Balaguer, con el lema Patria, Fides, Amor. A partir de aquí hubo otras reformas durante diferentes años. En 1887 ante la celebración en la ciudad, de la Exposición Universal de 1888, se convocó un concurso para un proyecto de reforma al que acudió Antoni Gaudí i Cornet pero fue Lluís Domènech i Montaner quien se hizo cargo de las obras, aunque no se realizó totalmente su proyecto.

En 1914 fue aprobado un nuevo proyecto de Enric Monserdá i Vidal, donde el diseño mantenía el estilo gótico histórico del lugar. Se construyó una sillería gótica, un pavimento con representaciones de los escudos de los gremios y la ciudad, como el que se ve en el retablo de la Virgen de los Consejeros de Lluís Dalmau del año 1443 y el retablo de alabastro colocado en el testero del salón, representando un escudo de la ciudad custodiado por dos maceros y en su parte baja las esculturas de La Virgen de la Merced, con San Andrés y Santa Eulalia en ambos lados seguidos de unos medallones representando el escudo de San Jorge y el Libro de los Privilegios de Barcelona y en el bordón del retablo las esculturas de los consejeros Joan Fivaller y Rafael Casanova. La fecha de realización del retablo fue en 1924. En los muros laterales del salón están las esculturas del rey Jaime I y de San Jorge realizadas por Manel Fuxà, colocadas bajo un coronamiento con pináculos góticos reconstruidos en 1998 por el escultor Medina Ayllón.



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El Salón de la Reina Regente (en catalán: Saló de la Reina Regent), es el espacio donde se celebran los plenos municipales, construido en el año 1860 sobre el lugar que ocupaba el Patio de los Naranjos por el arquitecto Francesc Daniel Molina.


Es una sala de planta semicircular, cubierta con una bóveda de media cúpula, decorada con pinturas del artista Claudio Lorenzale, y una claraboya de cristal de Pere Falqués. Las galerías se abren al hemiciclo entre columnas jónicas de mármol rojo, cuyas bases están decoradas con motivos florales dorados.







Presiden el salón un retrato de la Reina regente María Cristina con su hijo el Rey Alfonso XIII, pintado por Francesc Masriera, y un busto del Rey Juan Carlos I, situados detrás de la mesa presidencial. El cuadro de Masriera fue realizado en el año 1888 con motivo de la visita de la Reina regente y de Alfonso XIII a la Exposición Universal que se celebró ese año en Barcelona. En unas hornacinas laterales se pueden ver las esculturas realizadas por Josep Viladomat de San Jorge y Santa Eulalia. El hemiciclo se distribuye en dos niveles, para los regidores con cincuenta sitiales y otro para el público y prensa que quiera asistir a los plenos. El mobiliario fue renovado en 1891 por el arquitecto Pere Falqués de estilo alfonsino. En el eje de la sala se abre una puerta que conduce al Salón de Ciento enclavado en el centro del edificio.

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El Salón de las Crónicas (en catalán: Saló de Cròniques), es uno de los espacios que más reformas tuvo en el año 1929 cuando se variaron las dimensiones y se elevó el techo. Pero lo más llamativo del salón son los murales de pintura que cubren sus cuatro paredes y el techo.



Se hizo el encargo al pintor Josep Maria Sert, entonces residente en París. Hasta allí se trasladó Agustí Duran i Sanpere, para entre ambos realizar la propuesta de la representación de las pinturas: Debía ser sobre la narración de las crónicas de Ramón Muntaner y Bernat Desclot que hicieron sobre la expedición de los catalanes almogáraves en Oriente, que había estado dirigida por Roger de Flor.


Para su realización se empleó hojas de pan de oro y plata y sobre este material la narración en pintura al óleo del encuentro de Roger de Flor con el emperador Andrónico II Paleólogo, el pago de los griegos con moneda falsa, la marcha hacia el Bósforo, la defensa de Galípoli, el asesinato de Roger de Flor, la venganza catalana, la incorporación a la corona aragonesa de los ducados de Atenas y Neopatria, los dos cronistas Ramón Muntaner y Bernat Desclot. En el techo, la pintura con la escena de la defensa de la torre de Adrianópolis. El efecto de las pinturas se resalta sobre manera con el pavimento de mármol negro.



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La galería está porticada con arcos apuntados que descansan sobre finas columnas de capiteles con motivos florales y angelotes, de estilo renacentista. En uno de estos capiteles está la fecha de 1577 grabada.

En 1929, en las obras de remodelación de Adolf Florensa y Antoni Falguera se retiraron los vitrales que habían sido instalados por Doménech i Montaner en 1888, colocando tres en uno de los rincones de la galería realizados en el taller de Antoni Rigalt representando:
 Santa Madrona, Santa Eulalia y Santa María de Cervelló, las tres patronas de la ciudad.
 Los obispos San Olegario y San Severo, obispos y patrones de la ciudad (estrictamente, el "oficial" es San Severo, pero San Olegario tiene la consideración de patrón secundario).
 San Cristóbal y San Sebastián, santos protectores y copatrones de la ciudad.



Así se dejaba más parecida a la construcción del siglo XVI, y se encargó al pintor Josep Maria Sert la decoración de las bóvedas de las galería con personajes como Cristóbal Colón, los teólogos Francesc Eiximenis y Raimundo de Peñafort, los filósofos Jaime Balmes y Josep Torras i Bages, los poetas Ausiàs March y Jacint Verdaguer etc, con los tonos ocres característicos de la pintura de Sert.


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La escalera de Honor (en catalán: l'escala d'Honor), fue construida por el arquitecto municipal Pere Falqués en el año 1894 fue modificada en las obras del año 1929 por el arquitecto Adolf Florensa para darle una forma más esbelta y cambiarla de tres a dos tramos; es la que asciende hasta la galería gótica y al Salón de Ciento y está decorada con un escudo de la ciudad realizado en piedra tallada y dos grandes tapices llamados de los consejeros.


2 comentarios:

canela988 dijo...

Buenos días, interesante recorrido por un bello y emblemático lugar de nuestra ciudad. La documentación del mismo me parece estupenda ya que junto a las fotografías que lo acompañan dan una buena idea del mismo. Me ha sorprendido saber que la escalera la construyera Pere Falqué ya que siempre me ha causado curiosidad su trabajo a partir de conocer que era él quien diseño las famosas farolas del Paseo de Gracia y no Gaudí.
Gracias por compartir, un cordial saludo.

Mª Trinidad Vilchez dijo...

Muchas gracias Canela, por tu amabilidad.
Hay tantas cosas que no sabemos, si son de uno o de otro, pero para eso estamos, para aprender.
Un beso, gracias.