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16 de febrer de 2014

CARLA FOLLIS=DOLLY VAN DOLL ,DE NIÑO A MUJER, ...16-02-2014...!!!

MI VIDA Y MI HISTORIA


 “Hoy día soy Carla. Carla para mi familia y para mis amigos. Fue Carla la que creó a
Dolly Van Doll. Fue Carla la que sufrió las inclemencias de una guerra, las vicisitudes
de una luchadora que se propuso triunfar como artista, la que hizo de Pygmalion con la
estrella del music hall y la que fue capaz de amar profundamente hasta saber renunciar
sin odios ni rencores a un amor que se convirtió en eso tan preciado llamado
AMISTAD.
Tengo mis inquietudes, mis hobbies, incluso mis sueños. Soñar no cuesta tanto, al
menos para mí. En eso también soy afortunada porque, desgraciadamente, hay personas
que no saben soñar.
¿Proyectos?... ¡Siempre! Alguno ya se ha cumplido, como es esta biografía. Más que
biografía es una radiografía clara y auténtica en la que ninguna sombra enturbia la
verdad de una persona sincera, luchadora y auténtica que, en cierta ocasión, decidió
contra viento y marea cambiar de NIÑO A MUJER”. (Matos, 2007: 94)
El título avanzaría el final de la biografía, por consiguiente, pero, a mi juicio, también el
“amaneramiento” ideológico de la narración, que va a centrarse en la familia y en la
niñez (19381948)
de Carlo/Carla Angela Follis, entre Italia y Suiza, a lo largo de ocho
de las diecisiete secciones en que se divide esta “biografía real”  . Estas ocho secciones
cumplen el propósito de captar no sólo la atención del lector en una vida cuajada de
miserias, sinsabores y desgracias de toda suerte (personales e históricas, pues coincide
con la Segunda Guerra Mundial y la inmediata posguerra), sino sobre todo su
benevolencia tras el cambio físico que se registrará y que se operará, en un doble
sentido, a lo largo de las páginas siguientes, las nueve secciones que recogen el resto de
su vida (entiéndase entre 1949 y 2006: la primera edición del texto se fecha en enero de
2007).
Será a partir de la novena sección, una vez anulada toda animadversión hacia la voz
narrativa, que ésta nos confirme su identidad interior, “la imagen y el deseo de lo que yo
anhelaba desde que tuve uso de razón: ser una mujer” (Matos, 2007: 47), pero, por si
hubiera cabido suspicacia alguna, líneas antes se nos ha anticipado que a la altura de sus
diecisiete años “nunca había tenido relación física con nadie. Yo era un chico y no iba
de loca por la vida, pero inevitablemente mi aspecto era sensiblemente femenino, ya
que no tenía vello en la cara ni en el cuerpo, y la voz de mujer que siempre he tenido me
ha causado muchos problemas a causa de las burlas que he sufrido” (Matos, 2007: 46).
Como puede constatarse, la sencillez estilística es notable, según fuera anticipado en el
“Prefacio”, pero esta sencillez perseguida, sin “amaneramiento autobiográfico”, a su vez
esconde un victimismo esencialista con el que se busca la aceptación pública. El joven
Carlo no era una “loca ”, no era promiscuo, a pesar de su belleza: era una “chico”
trabajador e inmaculado, aunque “sensiblemente femenino”, que había sufrido toda
suerte de “problemas” y de “burlas”.




De niño a mujer merece ser leída, incluso entre quienes no estén interesados en los
renombrados escenarios europeos (alemanes, franceses, españoles,...) que en las décadas
de los 50, 60 y 70 empezaron a explotar un filón gay/travesti/transexual de considerable
éxito, porque, además de esbozar los contornos de estos espacios de sociabilidad sexual
en el margen, de los cuales y de cuyos protagonistas no guardamos demasiados
testimonios en primera persona, ofrece una “radiografía clara y auténtica” de lo que
significaba una operación de cambio de sexo (de hombre a mujer) en aquellos años,
empezando por el propio cuerpo de la persona intervenida. En el caso que aquí se
recoge, con dolor pero con éxito, pues muchas otras quedaron en el camino... Carla
Follis, en este sentido, no presenta reparos en describir los resultados, aunque sólo
redunde en un paradójico esencialismo quirúrgico, el que le permite “ser mujer” y
disfrutar a partir de ese momento de una sexualidad femenina que para decir su nombre
debe ser también física y no sólo psíquica.



 Nos tomamos unos cuantos mojitos, ella y yo...!!!La foto a continuación la sacó de su cartera, ahí tenía 50 primaveras...!!!







 NIGHT CLUB COSMOS...Y FUÉ EMPRESARIA EN LA BELLE ÉPOQUE, ALLÍ LLEVÉ A MI MADRE Y ERA UN ESPECTÁCULO LUJOSO Y MUY BIEN HECHO,LO QUE HOY DÍA ES LUZ DE GAS.