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26 de julio de 2013

BARCELONA...MANUEL VÁZQUEZ MONTALBAN, 1939-2003...26-07-2013...

MI VIDA Y MI HISTORIA
Manuel Vázquez Montalbán

Mi amigo virtual Miquel del blog Tot Barcelona me ha regalado unas fotos maravillosas de la calle donde nació el Gran Manuel Vázquez Moltalban:

Nació en la calle Botella, casi esquina La Cera, al lado del bar Antonio , justo donde está la Vespa roja. (foto de 1970)
Te pongo otra actualizada, y se ve una prenda de color rojo, al fondo a la izquierda, esa es la finca.
Esta es del año pasado, que no tiene desperdicio, es el 16 de la calle Botella, y es la finca que da por frente a la suya.
Así nos hacemos a la idea de pertenencia del barrio que tenía nuestro escritor.




(Barcelona, 1939 - Bangkok, 2003) Escritor y periodista catalán. Considerado uno de los más importantes testimonios del final del franquismo y de la transición española, así como una de las voces críticas más respetadas del país, es autor de una vasta obra que incluye los géneros de la crónica periodística, la poesía, el ensayo y la novela.

Todos cuantos reconocen el papel de Manuel Vázquez Montalbán dentro de la cultura española coincidieron en que hasta el fin de su vida se obstinó en ser fiel a su Barcelona natal, a la que regaló uno de sus paisajes literarios más densos y reconocibles, con rincones y personajes que hablan el «catalán bastardo» o el castellano mezclado con catalanismos de los barrios bajos; en esto, como en muchas otras cosas, se mantuvo fiel a su origen, porque era hijo ilegítimo de un gallego y exiliado republicano, Evaristo Vázquez, y de Rosa Montalbán, y había nacido el 14 de junio de 1939, poco después del final de la Guerra Civil.

Entre la labor periodística y literaria

A mediados de la década de los ochenta entró en el diario El País como columnista. Allí, este trabajador rapidísimo e incansable, de curiosidad desbordante, mostró sus dotes de maestro en todos los géneros del periodismo, que había practicado desde los dieciocho años. Sólo que ahora viajaba con soltura y conocía a los intelectuales, escritores y políticos más influyentes.
 
 Manuel Vázquez Montalbán

Además, agregó a las formas tradicionales, que practicaba como nadie "viñeta, sátira, retrato o parodia", grandes cuadernos de viaje que algunas veces utilizó como material para su obra narrativa (tal es el caso del Quinteto de Buenos Aires), mientras que en otras ocasiones mantuvo la estructura y el tono del reportaje clásico, como el del subcomandante Marcos de la guerrilla zapatista que realizó en Chiapas.

A partir de 1979, tras la obtención del Premio Planeta por Los mares del Sur, pudo «comprar tiempo para la literatura». Las dos últimas décadas de su vida estuvieron marcadas por una voluntaria y ambiciosa transformación de su carrera literaria. Ya no le bastaban la crónica o la novela negra. Ni tampoco la columna periodística. Sus nuevas novelas fueron más arriesgadas, más ambiciosas y más libres. Esta peculiar vertiente fue inaugurada en 1985 con El pianista, una obra en la que puso todo su talento y en la que se pueden leer algunos de los pasajes más conmovedores y verdaderos de la peripecia de la Barcelona de los vencidos.

Y la continuó con Galíndez (1991) o la monumental Autobiografía del general Franco (1992), donde un viejo escritor recibe el encargo de escribir una seudo-autobiografía del dictador que aprovecha para ofrecer su voz y su versión de la historia del tirano como contrapunto. Poco tiempo más tarde emprendió otra pesquisa de similar alcance en el Quinteto de Buenos Aires, obra en la que se preguntó por los resortes secretos del régimen argentino responsable de los desaparecidos entre 1976 y 1983.
 Estos fueron unos años de producción febril. Por ejemplo, en 1994 publicó Roldán, ni vivo ni muerto; El estrangulador; Panfleto desde el planeta de los simios, y Pasionaria y los siete enanitos, además de anunciar una nueva novela de la serie policíaca protagonizada por Pepe Carvalho, El premio, que aparecería en 1995.


Todo hacía suponer que mantendría los cauces conocidos de sus distintas líneas literarias. Pero en 2002, la novela Erec y Enide marcó un cambio radical en su concepción del género. Por primera vez, la fórmula más conocida de sus relatos, que incluía el devenir individual de personajes imaginarios y reales en un cuidadoso cañamazo histórico y social, fue sustituida por un relato de honda belleza nostálgica, en el que utilizó un motivo perteneciente al ciclo artúrico para componer un mosaico de voces actuales que reflexionan sobre los vínculos amorosos: en Erec y Enide se enlazan los temas de la decadencia de la edad, el amor y la responsabilidad de manera mucho más intimista y lírica que la habitual en Vázquez Montalbán.

Proyección internacional

Tras obtener el Premio Planeta, en 1979, recibió numerosos galardones en Cataluña, en España y en el extranjero (entre ellos, el Premio Nacional de Narrativa, el Premio Nacional de las Letras, el Premio de la Crítica de la antigua República Federal de Alemania, el Premio Recalmare de Italia), y se convirtió en un autor de culto para los lectores de novela negra de Francia e Italia, sobre todo. Era habitual ver sus novelas de Pepe Carvalho en las grandes librerías europeas.

Pero Vázquez Montalbán desconocía el reposo. Entre los años 1989 y 2000 fue sometido a varias operaciones del corazón (se le habían implantado cuatro bypass), lo que no le impedía seguir dietas severísimas, adelgazar veinte quilos y volver a engordar con inusitada celeridad, algo que llevaba haciendo desde mucho tiempo atrás.

Mientras se consolidaba su fama en el ámbito europeo, siguió participando en numerosas antologías de recetas, canciones, fotografías, la memoria viva de la España franquista y posfranquista, etc. Asimismo, puede decirse que buena parte de los relatos sobre la transición española fueron obra suya. Vázquez Montalbán retrató a todos los actores de ese período, mientras los hechos tuvieron lugar, y volvió a hacerlo en la celebración de los distintos aniversarios: la muerte del general Franco, la Constitución, la Generalitat catalana, el «tejerazo».

Tenía una habilidad única para volver sobre los personajes y descubrir en ellos alguna nota desconocida. Y los pintó a todos, desde el rey Juan Carlos hasta Jordi Pujol, pasando por Josep Tarradellas, Adolfo Suárez o Felipe González. Pero también retrató las anónimas sensibilidades colectivas de la España de la transición, cuyo repertorio más formidable y exhaustivo se le debe sin duda.
 No obstante, no le bastaron ni el oficio de cronista ni el de historiador ni el de novelista. Había otro más amado: el de poeta. Lector reverente de Luis Cernuda, Gabriel Ferrater o Jaime Gil de Biedma, su abundante producción poética, iniciada a mediados de los años sesenta con una educación sentimental (1967) y reunida en diversas entregas a lo largo de su vida, muestra la continuidad de ciertas líneas personalísimas, como una gran delicadeza y atención a la experiencia social y un oído muy fino ante las exigencias de la tradición, cuyas cuerdas más sensibles e innovadoras modificó y acrecentó.

Murió a consecuencia de un infarto masivo en el aeropuerto de Bangkok (Tailandia), en la medianoche del 17 de octubre de 2003. Estaba solo, haciendo una escala tras una gira en la que había impartido en Australia y Nueva Zelanda una serie de conferencias sobre la novela policíaca española, la relación entre historia y literatura o el papel de la literatura y de los escritores en la construcción de la ciudad democrática. Según los testigos, nada se pudo hacer para salvarle la vida.


Días más tarde, en Barcelona, sus restos mortales fueron recibidos por su viuda, Anna Sallès, y su hijo, Daniel, además de su íntimo amigo, el dirigente y diputado comunista Rafael Ribó( el que ahora es el Presidente de Sìndic de Greuges). Junto con los restos llegaron las galeradas de Milenio, la última de sus novelas protagonizadas por Pepe Carvalho, que llevaba consigo y corregía mientras iba de gira.

En su cocina de L'Empordà. A la derecha se ve su hijo Daniel.(Foto P.Durán)
Casa Leopoldo, mayo 1997. De izquierda a derecha: Maruja Torres, Eduardo Mendoza, (un gintonic), Manuel Vázquez Montalbán y Juan Marsé. (Foto Artur Lleó)
Manuel Vázquez Montalbán durante la condecoración al mérito artístico que se le concedió a Salvador Dalí, Cadaqués agosto del 1960.





12 comentarios:

icaria. dijo...

Felicidades por esta entrada de Vazquez Moltalban. Periodista, escritor y magnifico poeta.
Aquí dejo una muestra.
http://comunadeicaria.blogspot.com.es/2013/02/jamboree-manuel-vazquez-montalban.html#links

icaria. dijo...

felicidades por el magnifico trabajo sobre Vazquez Montalban. No solo destaco como Novelista, también como magnifico poeta.
Aquí dejo una muestra:
http://comunadeicaria.blogspot.com.es/2013/02/jamboree-manuel-vazquez-montalban.html#links

Miquel dijo...

Absolutamente todo lo de él lo he leído. Era del Raval, de la calle Botella, cantonada La Cera y recuerdo que en alguna ocasión nos tropezamos..
salut

Mª Trinidad Vilchez dijo...

Muchas gracias ICARIA, por tu aportación se agradece.
Un abrazo y muchas gracias.

Mª Trinidad Vilchez dijo...

Mi muy querido Miquel, ya he adjuntado tus preciosas fotos, eres un sol de verdad que me han gustado mucho, y perdona pero hoy es mi día de fiesta, y me he levantado tarde anoche estuve de cena hasta las tantas, el finde trabajo, me acaba de hacer mi hijo un Nesspreso de sabor "Cosí", me lo voy a tomar a tu salud y por tí.
Besos Miquel.

Miquel dijo...

besos MTRINI....Salut a tu hijo.

Mª Trinidad Vilchez dijo...

Otro beso para tí, muchas gracias Miquel.

KRT dijo...

Un grandísimo novelista y una personalidad lúcida y coherente coherente como la copa de un pino.

Y un refinado gastrónomo: siguiendo su consejo, un día pedí, en la Fonda Europa de Granollers, la "matança del porc de Llerona" que alababa en una de sus novelas, y hmmmm, para chuparse los dedos, sí señor.

Aunque más de una vez, en algún figón, me han servido algo parecido a lo que él denominaba: "pel·lícula de pernil plastificat i pota de conill industrial, maltractada sense cura per un foc desordenat, amb allioli de minipímer."

Por cierto, hay dos fotos distintas en el mismo restaurante. Si no me equivoco es "Casa Leopoldo" de Barcelona, ¿es así? Allí no servirán "allioli de minipimer", confío.

Gracias, Icaria, por el poema. No conocía esa faceta del Gran Manolo. Y gracias, Trini, por el texto (también me gusta el "Così"), y Miquel por las fotos.

Mª Trinidad Vilchez dijo...

Hola estimado KRT, Sí las dos fotos son de Casa Leopoldo, eres muy observador, los azulejos son inequívocos.


La frase tuya "pel·lícula de pernil plastificat i pota de conill industrial, maltractada sense cura per un foc desordenat, amb allioli de minipímer."


T'ho prometo que m'he rigut un munt, què gràcies m'ha fet, mai mai ho havia sentit, jo només he anat dues vegades a Casa Leopoldo, abans eren altres temps.
Moltes gràcies per la teva amabilitat i una abraçada virtual, BCDS.

Fermin Ponce Rafael dijo...

Gracias por tanta y tanta historia, de nuestra ciudad. Un besazo ah! y cierra por Vacaionesss.Un fuerte abrazo para tosdos tus seguidores que somos muchos.

Mª Trinidad Vilchez dijo...

Muchas gracias Fermín, y a tí que tengas muy buenas vacaciones, y no cierro el blog, porque no tengo vacaciones, trabajo un lujo para mí, pero no te preocupes que lo paso muy bien.

Anónimo dijo...

Vázquez Montalbángran escritor catalán, algo que los radicales que ahora gobiernan quieren convertir en cultura extranjera porque casi toda su obra se escribió en castellano.