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15 de mayo de 2013

BARCELONA...UN PALACIO DEL SIGLO XIX , EN EL BORN...,HOY INAUGURAN EL MERCAT PRINCESA, CARRER FLASSADERS...15-05-2013...

MI VIDA Y MI HISTORIA







Un palacio con historia
Mercat Princesa se encuentra en el entramado de arterias que formaban la antigua Barcelona, a pocos metros de la calle Princesa, que fue a finales del siglo XIX la primera calle que abrió la ciudad al mar, en la que todavía quedan espléndidas casas y palacios.

 Según cuenta la historia novelada por Elsa Cajiao, en el palacio del Mercat Princesa vivieron sus amores la joven doncella Lucía y un apuesto náufrago. Los amantes fueron traicionados por la princesa Constanza, pero como en las grandes historias de sentimientos verdaderos, triunfó el amor.
El solar donde hoy en día se encuentra el Mercat Princesa fue en el siglo XIV testimonio de un golpe maestro del azar. Los acontecimientos empezaron a producirse una tarde primaveral del año 1.346. la Princesa Constanza, hija de Pedro III el Ceremonioso, paseaba en compañía de una amiga por el barrio de la Ribera en busca de gangas de los comercios judíos.

De repente un tumulto de personas llamó su curiosidad, y siguiendo una actitud impropia de una dama de su posición, se aventuró hasta la zona del puerto. Ayudados por su cochero fueron abriéndose paso a golpes de látigo entre la multitud para descubrir lo que pasaba. Al llegar comprobaron que tendido en la playa había un joven totalmente extenuado, con la cara llena de llagas y algas por todo el cuerpo.

Nunca sabremos si la Princesa ofreció su carruaje para trasladar al joven moribundo en un impulso de compasión o si fueron los prominentes pectorales del joven y sus armoniosas facciones, que las quemaduras del sol no consiguieron desfigurar, las causantes de ello.

Seguido por una numerosa comitiva el carruaje se dirigió, por acuerdo general, al Hostal Mariam, situado precisamente donde hoy está el Mercat Princesa. Propiedad de un próspero judío, el lugar daba cobijo a los marineros y comerciantes más pudientes. Asimismo, ni el local ni su amo eran bien vistos por sus rancios vecinos, de mayoría cristiana, pues tanto judíos como extranjeros representaban un peligro para las buenas costumbres y la seguridad del elegante barrio.

El joven malherido resultó ser un navegante genovés, único superviviente del naufragio de un barco donde trabajaba de cocinero.

La amiga de Constanza, llamada Lucía, se enamoró apasionadamente de el. El romance hubiera sido imposible sin la ayuda de la Princesa, que haciendo de alcahueta, ayudó a que los amantes pudieran encontrarse todas las noches en el Hostal Mariam.

Por otra banda, los vecinos estaban convencidos que la amante del genovés era la Princesa Constanza, el equívoco surgió de los arquetipos que almacena inconscientemente la mente humana. La esbeltez y la belleza de Lucía dieron por descontado que la díscola joven era la Princesa, y la otra, la figura menos agraciada que la acompañaba, era su dama de compañía.

Los motivos de la clandestinidad del romance eran obvios. La falsa Princesa (Lucía) era hija de un noble aragonés y estaba prometida en matrimonio con un rico terrateniente llamado Cervelló, que según parece, conspiraba en secreto, o esto creía el, contra la imprudente decisión de Pedro III de nombrar heredera de su reino a su hija Constanza.

La inocencia de la juventud y la pasión por el marinero impedían ver a Lucia la trampa que su supuesta amiga ke estaba tendiendo. Aunque todavía no tenía la certeza que fuera Constanza la que le traicionó, más tarde, en su lecho de muerte, creyó ligar todos los cabos sueltos sobre los acontecimientos de la noche más funesta de su vida, y así lo escribió en su diario. Llegó a la conclusión que Constanza no había hecho de alcahueta por amistad no solidaridad femenina, sino que tenía  la mirada puesta en librar su propia batalla contra aquellos que se oponían a su sucesión al trono.

Sin pensar en la trascendencia de sus palabras, Lucia había comentado alguna vez a su amiga que su padre y su odioso prometido consideraban un disparate del Rey que cambiase la Constitución a favor de ella, pero entonces, estas cosas le parecían enredos de Palacio que ninguno se podía tomar en serio. Más inquietud le causaba la frecuencia con la que Constanza, medio en broma, medio en serio, la ridiculizara  adelante de los demás, sobretodo cuando se trataba de hombres jóvenes y bellos.

Era fácil de deducir que Constanza había encontrado en los amores ilícitos de Lucía una manera de venganza múltiple; una noble doncella aragonesa deshonrada por un plebeyo que, por si no había poco, provenía del Reino más odiado de la Corona de Cataluña –Aragón, un futuro marido y un padre ofendidos por la ofensa más grande a su honor. El azar se lo había puesto todo en sus mano y nada más tenía que pregonarlo vengándose así de Lucía, por su belleza, y de sus enemigos políticos.

Una vez al corriente de las aventuras de Lucía, su padre y su prometido quisieron en un principio batirse en duelo por su honor, pero el ímpetu les duró muy poco. Si una cosa enseña la edad frenar las pasiones.

La decisión que tomaron finalmente fue mucho más sabia. Quienes sin duda tendrían que pagar eran el marinero, por usurpador, soberbio y genovés, y el hostelero, por judío y alcahuete y Lucía, por sinvergüenza.

Su viaje fue largo hasta llegar a Barcelona, pero su resolución no disminuyó lo más mínimo. Por el camino encontraron personas que se unieron a ellos, previo pago, para incendiar el Hostal, ya que el deseo de los ofendidos era que los tres culpables muriesen quemados por las llamas.

Pero las cosas no sucedieron de esta manera, según se comenta, ni tampoco salieron como planeó Constanza, ya que como es sabido, la Corona nunca fue suya. Gracias a un pertinaz insomnio y a su buen olfato, el hostalero huyó el primero por la puerta de las Caballerías, pensando que era mejor perder el hostal que su cabeza después de un juicio amañando. Algunos dicen que Lucía y el marinero acabaron sus días quemados por las llamas, abrazados cual enamorados, pero las cartas encontradas dan fe del echo que ambos pudieron huir y embarcarse esa misma noche dirección a Génova.
Aún así estaba escrito que su felicidad sería muy corta, pues ls terrible plaga de peste negra que azotó Europa acabó con sus vidas dos años después.







Los espacios
 Justo Almendros ha explicado que en Mercat Princesa se pueden comer las propuestas de 'Dolç&Salat', que además de repostería y helados ofrecen quiches, cocas dulces y saladas; y de 'Las Saladas', tapas, banderillas, carpaccios, tártaros y ensaladas. El espacio 'La Plantxa' prepara brochetas, butifarras especiales como de gintonic, licores o sobrasada con miel, y en 'Toque de Sal' hay arroces variados y una selección de montaditos con productos frescos de mercado.

 'Mekong by Indochine' cocina propuestas de indochina y en 'Italiano's' se puede comer cocina tradicional italiana a base de embutidos y antipasti, pastas artesanales, focaccia y pizza. En 'Patatas' los amantes de este tubérculo las pueden tomar preparadas de todo tipo y con una combinación de hasta diez salsas diferentes.


 En 'Japo' hay cocina japonesa, en 'Pepe Fritz' frituras, pescadito frito, bocadillo de calamares y croquetas; en 'Pinxus' tapas y montaditos; y en 'Platillos' cocina de mercado en platillo y tapa, hamburguesas y croquetas de jamon ibérico, entre otras cosas. Además, en el espacio 'Por + Huevos' se pueden comer huevos preparados de veinte formas distintas, en 'Ibéricos & Quesos' embutidos de la Dehesa de Huelva y quesos; y el marisco fresco se puede degustar en 'Ostras'.

6 comentarios:

Miquel dijo...

Será cuestión de ir a visitarlo ¡¡¡

Mª Trinidad Vilchez dijo...

Menús desde 10€ hasta 20€, no es caro, y así una visita y volver a ver ese barrio del Born, tan precioso.
Muchas gracias y un abrazo Miquel.

Josep dijo...

Pues vale la pena, verdad?
me ha gustado tu post.
Una abraçada.

Mª Trinidad Vilchez dijo...

Claro que vale la pena, los tiempos no están para tirar la casa por la ventana.
Un abrazo Josep querido y muchas gracias.

Chordi dijo...

No se no se...tanto todo para los turistas me huele a.....me huele.
Un saludon MariTrini y me gusto tu aportacion al barco del Miquel y lo que te curras todas tus entradas.

Mª Trinidad Vilchez dijo...

Te huele como a casi todos..., mañana almorzaré en ese sitio, he quedado con una amiga y daré una vuelta.
Muchas gracias por tus amables palabras querido Chordi.
Un abrazote.