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1 de mayo de 2013

BARCELONA ...CASA FUSTER, DE D. LLUÍS DOMENCH I MONTANER 1849-1923...Y EL CAFÉ VIENÉS JAZZ CLUB...1-05-2013...

MI VIDA Y MI HISTORIA

Antiguo Café vienés, en la Casa Fuster 1908.

El abogado Marià Fuster i Fuster encargó proyectar en 1908 al maestro del Modernismo están encantadas con la decisión del Instituto Municipal de Paisaje Urbano, que permitirá visitar unas dependencias cargadas de historia donde personajes ilustres como el poeta Salvador Espriu pasaron buena parte de su vida.Desde que trascendió que la empresa ENHER, propietaria del inmueble, quiere venderlo, en el seno del movimiento asociativo de Gràcia no paran de surgir ideas que tienen como escenario los 11.000 metros cuadrados edificados del inmueble por el que la firma hidroeléctrica pagó 11 millones de pesetas en 1960. Después de cuarenta años, nadie se atreve a cifrar el coste actual de la finca, pero las cantidades que se barajan no bajan de 1.500 millones, lo que de entrada induce al gobierno local a tomarse el asunto con ciertas reservas.

En la historia de la última obra urbana de Domènech i Montaner de cuyo nacimiento se conmemora este año el 150 aniversario- no han faltado sobresaltos como el ocurrido en los años sesenta, cuando Enher, que acababa de comprarla, quiso derribarla para sustituirla por un moderno bloque de oficinas, al que ya había incluso bautizado: Torre Barcelona. Afortunadamente la revista Destino y el Diario de Barcelona se emplearon a fondo en la defensa de la Casa Fuster, al igual que hizo un grupo de jóvenes arquitectos, entre los que figuraba Oriol Bohigas, muy sensibilizados en preservar el patrimonio arquitectónico barcelonés de calidad, y que no pararon hasta lograr su propósito.

La casa del burgués Marià Fuster se proyectó para que albergara inicialmente varios pisos, de los que el dueño sólo habitaría el principal, un teatro y un jardín. El solar ocupaba un total de 1.920 metros cuadrados, según consta en el registro de la propiedad. Con el tiempo cambió varias veces de manos y fue testigo de los avatares históricos que vivió la ciudad. La Alemania de Hitler se fijó en el edificio y su consulado ocupó una de sus plantas hasta que estalló la guerra civil. Y en la planta principal se instaló durante un tiempo el Instituto Italiano, en la étapa del dictador Mussolini.

Las juventudes del POUM

El mismo piso albergó a continuación, en otoño de 1936, la sede central de las juventudes del POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista) que se lo incautó al citado instituto después de que se rompieran relaciones con el régimen de Mussolini. Allí se organizó también el denominado comité de defensa de la revolución que impulsaron la Juventud Comunista Ibérica, la CNT, la FAI y las Juventudes Libertarias durante las jornadas de Mayo de 1937, de las que habla la película de Ken Loach Tierra y Libertad.

Willy Brandt fue otra de las personalidades que desfilaron por la Casa Fuster mucho antes de que ocupara la cancillería de la República Federal de Alemania. Fue en abril de 1937, cuando asistió a un foro organizado en este lugar por la Internacional de las Juventudes Revolucionarias, que agrupaba a diversas organizaciones juveniles entre las que figuraba la que Brant dirigía. Se conserva el acta de la reunión redactada por el propio líder socialdemócrata. En 1939, perdida la guerra civil, la Falange se instaló en la casa y también el Auxilio Social.

Pero si no hay duda de la calidad arquitectónica del edificio del que Oriol Bohigas afirma en su libro Combat d'Incerteses que se trata de "una obra fundamental por su calidad y por el testimonio de la compleja red estilística de Lluís Domènech i Montaner"tampoco la hay de que entre sus paredes palpita una página de la historia barcelonesa.

De todos los ilustres inquilinos que tuvieron allí su domicilio, las entidades de Gràcia sienten especial afecto por el poeta Salvador Espriu, de quien explican que quiso permanecer en uno de sus pisos pese a que el inmueble carecía de ascensor. Cuentan que se resistió a trasladarse a otra finca cercana hasta que una lesión en una pierna mermó su movilidad.


Café Vienés

 Tras la rehabilitación del edificio, "el Café Vienés" recuperó su máximo esplendor como lugar histórico de famosas tertulias intelectuales, que había reunido a figuras tan representativas como el poeta Salvador Espriu. Hoy conserva su carácter y su espíritu como punto de encuentro de los huéspedes del hotel, de artistas, intelectuales y ciudadanos de Barcelona que buscan un lugar tranquilo y singular.

El majestuoso Café Vienés ofrece una amplia selección de tés y cócteles en un ambiente único e histórico. El arquitecto Domènech i Montaner recreó en este salón un juego visual y cromático de espacios por medio de innumerables columnas, distintos tipos de arcos y otros componentes, todos ellos con variados y selectos materiales.



Woody Allen,  su clarinete y su banda de Jazz, en la Casa Fuster, 30 de junio del 2007.




El Mirador del Paseo


El Mirador del Paseo, situado en la terraza del hotel, ofrece espléndidas vistas de Barcelona. Se trata de un auténtico balcón abierto a la ciudad, con vistas privilegiadas al Paseo de Gracia, al templo de la Sagrada Familia y a la montaña del Tibidabo.

Se trata de un enclave privilegiado desde el cual se divisa todo el Paseo de Gracia. Vía de 30 metros de ancho que nace en la avenida Diagonal y discurre, en línea recta, hasta la emblemática plaza de Cataluña. Un paseo arbolado que conserva todo su atractivo histórico, cuando fue elegido por la burguesía barcelonesa, que se disputaba a los mejores arquitectos del momento para que erigieran sus casas. Testimonio de aquel esplendor son los innumerables vestigios modernistas, entre los que destacan dos de las obras cumbre de Gaudí, la Casa Batlló, con su característica superficie ondulada y policromada, y la Casa Milà, más conocida como la Pedrera. Y junto a él, otro genial arquitecto modernista, Lluís Domènech i Montaner, artífice de otros dos emblemáticos edificios, la Casa Lleó Morera y la casa que hoy alberga el Hotel Casa Fuster.

 BLUE VIEW BY BOMBAY SAPHIRE EL GLAMOUR DE LA NOCHE EN BARCELONA DESDE LA TERRAZA DEL HOTEL CASA FUSTER

 Una terraza que se ha ganado, por su espectacularidad, un puesto preferente en la noche barcelonesa y que permite contemplar unas vistas únicas del Paseo de Gracia y la costa desde lo más alto de uno de sus edificios más emblemáticos. El espacio “Blue View by Bombay Sapphire”, en el que poder degustar la extensa selección de coctelería con productos Premium como Gin Bombay Sapphire o los combinados de Vodka Grey Goose, entre otros clásico.

El servicio bar terraza será habilitado bajo petición para eventos.

 Para cualquier consulta llame al 93 255 30 00.

2 comentarios:

Miquel dijo...

No conocía la terraza..es espléndida ¡

Mª Trinidad Vilchez dijo...

Y a tí Miquel, que te gusta tanto el Jazz...!!!