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24 de febrero de 2013

BARCELONA...TORRE CASTAÑER, ÚLTIMA MORADA DE D. ANTONIO MACHADO y RUIZ, EN BARCELONA...24-02-2013...

MI VIDA Y MI HISTORIA

En Torre Castañer, Paseo de la Bonanova nº 21, D.Antonio Machado, recibía a sus amigos y pasó los últimos días más o menos felices en conpañía de amigos e intelectuales de Barcelona, como reflejan las palabras de su hermano José, que junto a su madre Ana, acompañaban al poeta: Tuvo, sin embargo, a modo de un alto en el camino de su amarga existencia, algunos ratos agradables en los últimos días de su estancia en Barcelona.

Acabo de recibir un comentario de Júlia, exquisita escritora y excepcional mujer, muchas gracias añado tu estupendo blog



Al borde del sendero un día nos sentamos.
Ya nuestra vida es tiempo, y nuestra sola cuita
son las desesperantes posturas que tomamos
para aguardar… Mas Ella no faltará a la cita.



El día 15 de enero de 1939 las tropas del general Yagüe tomaron Tarragona, y por la brecha abierta en lo que ya no podía considerarse frente republicano, se lanzaron hacia el norte varios cuerpos de ejército. La aviación nacional bombardeó de nuevo Barcelona. Bajo las bombas, grupos de soldados, muchachos y muchachas, intentaban levantar barricadas con los adoquines arrancados del pavimento de las calles. Era un último esfuerzo desesperado de defensa. Faltaban las armas, se carecía de fusiles y de ametralladoras. Las armas que estaban depositadas en la frontera, y que el Gobierno francés había autorizado para que entraran en Cataluña, no llegaron nunca. El Estado Mayor comunicó al Gobierno, en la noche del 21 al 22, que el frente ya no existía. Había quedado roto en Solsona, en Garraf y en el sector de Igualada-Manresa. Como consecuencia, el Gobierno ordenó que abandonaran Barcelona todos los organismos oficiales. La confusión en la capital era enorme. No se sabía quién mandaba y la orden de evacuación de los dos mil hombres que componían el Cuerpo de Guardias de Asalto sembró el pánico y el espíritu de derrota se extendió por todas partes. Millares de vehículos cargados de gentes militares y civiles, y millares de civiles y militares a pie, se lanzaron hacia Gerona.

El día 22, un decano de la Universidad de Barcelona se presentó en “Torre Castañer”, la villa que ocupaba don Antonio Machado y su familia en la capital, en el paseo de San Gervasio, donde les instaló el profesor Wenceslao Roces, para invitarle, a él y a los suyos, a abandonar la ciudad, de acuerdo con las autoridades republicanas. El mensajero le informa que saldrían todos formando parte de una expedición de escritores y profesores.

Una vez aceptada por el poeta la invitación, fue a recogerles un coche enviado por el comisario general de Sanidad Militar, Gómez de Lara. A él subieron don Antonio, su madre, doña Ana Ruiz, su hermano José y la esposa de éste. Entre la confusión que invadía las calles, el coche llegó a la Dirección de Sanidad. Era ya de noche y la aviación enemiga volaba una y otra vez sobre Barcelona. Los reflectores barrían el cielo nocturno en tanto algunas piezas de la defensa antiaérea disparaban contra los aviones nacionalistas. Bajo esta fantasmagórica situación, y por la carretera invadida por los fugitivos, confundido entre la marabunta de camiones y coches que se adelantan, caen a las cunetas o chocan entre sí, el auto que conduce a los Machado intenta también llegar a Gerona. Cuando amanece entran en la ciudad. “Gerona -refiere Teresa Pámies- era un manicomio: llena de forasteros acorralados, de vehículos sin gasolina o estropeados… Los caminos estaban llenos de baches y resultaba más seguro ir en bicicleta que sobre cuatro ruedas… Sobre las majestuosas escaleras de la catedral dormían niños y mujeres, de la riada del éxodo. Las calles estrechas de la parte alta estaban tan llenas de militares en desbandada que habría sido difícil buscar desertores entre ellos. No todos, sin embargo, eran desertores. Había soldados que perdieron su unidad, aturdidos, físicamente agotados, pero buscando todavía un jefe militar, un batallón, una compañía en la que poder hacer el último gesto o para no encontrarse solos. Las escenas eran conmovedoras”.

La expedición de la que formaban parte los Machado había sido organizada por el doctor Trías. Su propósito era llegar a la frontera. Y formaban parte de ella, entre otros, Tomás Navarro Tomás (director de la Biblioteca Nacional), los profesores Juan Roura, José y Joaquín Xirau (catedrático de Filosofía de la Universidad de Barcelona); Enrique Rioja, José M. Sacristán (neurólogo), Royo Gómez (geólogo), Ricardo Vinós, José Puche (rector de la Universidad de Valencia), José Pous y Pagés y los escritores Caries Riba y Corpus Barga. Al atardecer pudieron hacer alto en un caserón de Cerviá de Ter. El día 26, una ambulancia les lleva hasta la masía “Max Feixat”, cerca de Viladásens. Mientras la riada continúa y sigue fluyendo, los Machado y sus amigos descansan ante el fuego. Otra vez era la noche. Corpus Barga, cronista excepcional de este dramático viaje junto a José Machado, hermano del poeta, y Enrique Rioja, escribió: “Fuimos de noche… una hermosa, y debía haber sido abundante masía catalana… Estaba Antonio Machado con su madre, su hermano José, el pintor, y la mujer de éste… Machado tenia su inseparable bastón entre las piernas… Ni mientras esperábamos en la masía, ni luego en la expedición, aquella misma noche, y al día siguiente, habló de la guerra y de la situación en que nos encontrábamos si no era provocado por alguna pregunta, y contestaba brevemente y como de pasada, volviendo a la conversación que llevaba sobre temas de la vida y las letras”. Don Antonio se acomodó junto al fuego, sobre un diván, entre la luz mortecina. Surgió el tema de Valle-Inclán. Se le oía repetir: “Tenemos que dejarnos de hablar así de Valle-Inclán; su obra está pidiendo que hablemos de ella y de él muy en serio”. En plena catástrofe, el poeta se volvía a los poetas. Intentaba ocultar o disimular sus preocupaciones inmediatas, como había hecho siempre, a no ser en sus escritos y sus intervenciones públicas, desde que la guerra había comenzado. En Barcelona, en el crudo invierno de 1938, al atardecer, le gustaba recibir algunos amigos, entre los que eran asiduos Navarro Tomás y el maestro Tornar. Y, junto a la chimenea, escasa de carbón, pero siempre abastecida por el cuidado de los que le querían, disfrutaba leyendo en voz alta o escuchando de labios de algún concurrente páginas del “Quijote”, obra que siempre tenía a mano “y en la que cada día encontrábamos nuevas facetas: Shakespeare, Tolstoi, Dostoyevsky, Dickens… De poesía, a Bécquer y a Rubén Darío”.

D.Antonio Machado, escribió para La Vanguardia, cuando estaba instalado en la Torre Castañer al lado del torrente del mismo nombre, encargó la casa por iniciativa una familia de la calle Cucurulla y fué restaurada por Francesc Mitjans y la adquirió los Güell, las cadenas de la entrada se conservan porque alfoso XIII cuando era un niño se columpió en ellas durante una visita.

1938.Ante el avance de los nacionales, en marzo se traslada a Barcelona. Machado se instala provisionalmente en el hotel Majestic y, a los pocos días, se aloja en la Torre Castañer (en el paseo de Sant Gervasi nº 21). Prosigue sus colaboraciones en Hora de España (la revista se había trasladado a Barcelona en enero) y comienza su serie de artículos en La Vanguardia con el título «Desde el mirador de la guerra», que constituyen una de las visiones más clarividentes y trágicas sobre la guerra de España escrita en estos años. Continúa sus colaboraciones en Servicio Español de Información y Nuestro Ejército, y escribe los prólogos a los libros de Manuel Azaña, Los españoles en guerra, y de Valle-Inclán, La corte de los milagros.


Termino esta cronología con estas palabras de D.Antonio Machado en Hora de España:

Escribir para el pueblo (decía mi maestro) ¡qué más quisiera yo! Deseoso de escribir para el pueblo, aprendí de él cuanto pude, mucho menos, claro está, de lo que él sabe. Escribir para el pueblo es escribir para el hombre de nuestra raza, de nuestra tierra, de nuestra habla, tres cosas inagotables que no acabamos nunca de conocer. Escribir para el pueblo es llamarse Cervantes, en España; Shakespeare, en Inglaterra; Tolstoi, en Rusia. Es el milagro de los genios de la palabra. Por eso yo no he pasado de folklorista, aprendiz, a mi modo, de saber popular. Siempre que advirtáis un tono seguro en mis palabras, pensad que os estoy enseñando algo que creo haber aprendido del pueblo. Hora de España, n.º I, enero 1937.


ALBUM DE FOTOS, de Abel Martín
Última fotografía realizada en vida a Machado, probablemente hecha por Corpus Barga entre el 7 y 28 de Enero de 1939 en la frontera de Port Bou. Foto: Abel Martín, archivo de Max Aub).



8 comentarios:

Júlia dijo...

He recordado que hace tiempo mencioné este lugar en mi blog, por si lo quieres mirar:

http://lapanxadelbou.blogspot.com.es/2007/03/la-ciutat-oblidada.html

Mª Trinidad dijo...

Hola muy buenos días querida Júlia, he añadido tu enlace en el post preciosas y maravillosas palabras has escrito y me ha parecido estupendo añadirlas en tu/mi lengua en Catalán, aunque yo escribo en castellano.

Per la meva part i més cap a tu, no tinc cap problema a escriure't en Català, i m'he adonat que tu m'escrius en castellà, però crec que el millor de tot és entendre'ns això per a mi és el més important.
com et deia són meravelloses les teves paraules he trigat a contestar perquè t'he llegit dues vegades estimada escriptora.
Jo només sóc una aficionada que intenta aprendre cada dia una mica, tinc unes fotos del barranc que hi ha al ladoy van sortir una mica fosques perquè hi era a les set del matí, amb un fred que tallava el cutis, però no les he posat perquè eren massa.
Una abraçada Júlia i bon diumenge, moltes gràcies.

Miquel dijo...

Ostras, sabí muy poquito de la Torre Castañer. Que buena ligazón con Machado que has hecho.
Muy bueno. Salut y gracias por enseñarnos un poquito más.

Mª Trinidad dijo...

Gracias a tí querido Miquel, buenos días y mejor domingo, que está fresquito fuera en mi balcón hace una hora -4 grados, frío de verdad...!!!
Un beso guapo y muchas gracias.

Holden Caulfield dijo...

Posiblemente propiedad, en años de blanco y negro, de Consuelo de Moragas, marquesa del mismo nombre como el palacete en el nº 27 de la calle Sant Pere més Alt.
A orillas del Duero perdió a Leonor, dejada la línea abrupta de los picos fronterizos, donde descansa el mar, duerme en el pequeño cementerio de Colliure, a la izquierda bajo la tapia, el poeta de las Soledades.
Hace años, en un folio que el tiempo y la lluvia descosió sus letras, dejé este pequeño recuerdo a sus pies.

OLMO VIEJO, DORMIDO Y VIVO.

Herido de lluvia en tu vientre
te acomodas en el deseo de las estaciones en solsticios.
Lágrimas en copos trabados por tus brazos desnudos,
vistiendo tu invierno en ropas transparentes

Tu corazón rompe en risas,
ahogando las penas de mi madrigal,
en ese mar tranquilo de castañuelas violetas
luce tu primavera cumplida.

Alargas la tarde en la noche, escondiendo entre tus ropas de verdes hojas
un nuevo amor de amantes en sueño de verano.

La Fiesta calla y duerme su alegría que ayer fue.
Y así, en silencio, recibes los primeros silbos del viento,
la lluvia, la nieve…mi frío.
Pero tú, olmo vivo, seguirás entregado a la horma de nuestros sueños.

No tienes río, ni Duero ni duelo que te cante el poeta.
Tienes el encanto viejo y sabio de moldear la horma de la luz en vida.

Mª Trinidad dijo...

Que precioso poema Manuel,me ha gustado mucho y te doy las gracias por eso.
Un abrazo y buen domingo.

Mari-Pi-R dijo...

Muy buen post María Trinidad!

Mª Trinidad dijo...

Muchas Gracias Mari-Pi-R, un abrazo fuerte.