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7 de febrer de 2013

BARCELONA...10ª PARTE...1888 Y LA EXPOSICIÓN UNIVERSAL 20 DE MAYO DEL 1888...8-02-2013...


El 20 de mayo de 1888, la reina regente María Cristina y Alfonso XIII presidían la ceremonia de la inauguración de la gran Exposición Universal en el salón del Palacio de Bellas Artes. Con la Exposición se recuperó la Ciutadella [Ciudadela], símbolo hasta aquel momento de la represión de Felipe V, y Barcelona se proyectó, a nivel internacional, como una ciudad burguesa e industrial.



A la quiebra financiera y la crisis del textil hay que sumar el estancamiento del mercado nacional. Después de una fase de expansión de la agricultura española, facilitada por los procesos de desamortización de las primeras décadas del siglo, ésta alcanzó su techo. El mercado español, en consecuencia, no podía absorber toda la producción catalana, amenazando con un problema de sobreproducción.
Esta situación de crisis económica fue uno de los factores que propiciaron el triunfo de la revolución de 1868. Finalizada la experiencia del Sexenio, los gobiernos de la Restauración adoptaron diversas medidas de orden financiero para enderezar la situación. Una de estas medidas fue la concesión al Banco de España del monopolio en la emisión de papel moneda, suspendiendo así las emisiones del Banco de Barcelona y centralizando el negocio bancario.
El fin de la Guerra de Secesión permitió una recuperación de la industria textil, que se dejó notar a lo largo del Sexenio, consolidándose a partir de 1874. Una recuperación que coincidió con el crecimiento de un nuevo mercado, el del vino y el aguardiente, gracias a la epidemia de filoxera, que empezó a afectar a las viñas francesas a partir de 1865.
Este nuevo mercado permitió la recuperación del sector bancario catalán, con la aparición de nuevas entidades, como el Banco Hispano Colonial (1876) fundado por Manuel Girona y Antonio López, que mitigaron los efectos de la centralización decretada por el Estado, defendiendo los intereses financieros de las industrias catalanas.
Durante este periodo, los industriales catalanes, ante el estancamiento del mercado español, dirigieron una parte de sus esfuerzos comerciales hacia el mercado colonial: Cuba, Puerto Rico y Filipinas. Su presión sobre el gobierno facilitó medidas legislativas como la ley de relaciones comerciales (1882) o el arancel antillano (1891), que permitió que cerca del 20% de la producción catalana encontrara salida en aquellos mercados.
Una situación de prosperidad que dio lugar a una nueva década de crecimiento económico entre 1874 y 1884, llamada la Febre d’Or’[Fiebre de Oro,] en referencia al título homónimo de la obra de Narcís Oller, escrita entre 1890 y 1892.
El crecimiento económico de este periodo impulsó la búsqueda de nuevas fuentes de energía en un país deficitario en carbón. La electricidad se convirtió, con el tiempo, en un nuevo negocio en alza y en la nueva fuente de energía para las industrias del país.
En 1875, Tomàs Dalmau y Narcís Xifra instalaban en Barcelona la primera central eléctrica de España. Ese mismo año ya eran los suministradores de la Maquinista Terrestre y Marítima y de otras empresas de la ciudad. El incremento de la demanda hizo que en 1881 ampliaran su empresa, constituyendo la Sociedad Española de Electricidad, que empezó las pruebas para el alumbrado público de las ciudades de Barcelona (1882) y Girona (1883). Tres años después, Girona se convertía en una de las primeras ciudades europeas con un alumbrado público de corriente alterna.
La búsqueda de nuevas fuentes para la producción de energía eléctrica hizo que, a partir de 1894, la Compañía Barcelonesa de Electricidad impulsara la construcción de las primeras centrales hidroeléctricas en las cuencas pirenaicas. Un negocio que continuó creciendo a lo largo del siglo XX, con la creación de compañías como la Empresa Eléctrica de Cataluña, la Barcelona Traction Light and Power (más conocida como ‘La Canadiense’) o la Sociedad General de Fuerzas Hidroeléctricas de Cataluña, las tres constituidas en 1911.
Este proceso de crecimiento provocó, durante la década de 1880, la llegada de un primer contingente, muy considerable, de inmigrantes de otros puntos del Estado. Hasta entonces, el crecimiento vegetativo del país y la emigración rural hacia los núcleos urbanos habían provisto la industria catalana de la mano de obra necesaria.
La llegada de inmigrantes aceleró el crecimiento de los núcleos urbanos industriales, con Barcelona al frente, iniciando el desequilibrio demográfico entre el campo y la ciudad, que continuaría incrementándose en las décadas siguientes.




La exposición del negro de Banyoles, dió mucho que hablar y polémicas, y en 1992, por las Olimpiadas, lo devolvieron a Botswana...

Si bien el objetivo principal de la Declaración Universal de 1888 La Exposición Universal de Barcelona,fue la industria (especialmente la industria local), impulsado por las artes, la cultura y la ciencia, la europea y la americana imperial visión del mundo era casi ausente de la exposición. No dedicaron mucho tiempo a la atención dedicada a los aspectos contemporáneos imperiales del Estado español, quizá porque imperio de España estaba en decadencia marcada por ejemplo en comparación con la de los países que visitan, o porque la identidad regional de Cataluña puso en el camino, pero una exposición destaca por abiertamente la personificación decimonoveno del siglo conceptos de dominación y jerarquía racial europeo etnológico.
En la década de 1830, los hermanos Verreaux, dos taxidermistas franceses, exhumaron el cuerpo de un hombre joven en la actual Botswana, relleno y preservado el cuerpo, y lo mostró en su tienda en París junto con varios ejemplos de la fauna africana que habían traído también. En la década de 1880 el cuerpo fue comprado por el catalán veterinario, taxidermista, y más tarde primer director del Zoo de Barcelona, Francesc Darder i Llimona. En 1888 este cuerpo disecado, posó con una lanza, fue la pieza central de la exposición del propio Darder en el Universal Exposició.

While the main focus of the 1888 Exposició Universal in Barcelona , was industry (particularly local industry), bolstered by arts, culture, and science, the European and American imperial worldview was hardly absent from the exposition. Not much attention was devoted to the contemporary imperial aspects of the Spanish state perhaps because Spain's empire was in such marked decline compared to that of visiting nations, or because Catalonia's regional identity got in the way but one exhibit stands out for overtly epitomizing nineteenth century concepts of European racial dominance and ethnological hierarchy.
In the 1830s, the Verreaux brothers, two French taxidermists, exhumed the body of a young man in modern day Botswana, stuffed and preserved the body, and displayed it in their shop in Paris along with various examples of African wildlife they had brought back as well. In the 1880s the body was purchased by Catalan veterinarian, taxidermist, and later first director of the Barcelona Zoo, Francesc Darder i Llimona. In 1888 this taxidermied body, posed holding a spear, was the centerpiece of Darder's own exhibition at the Exposició Universal.

6 comentaris:

Mari-Pi-R ha dit...

Hoy te va a lo muy lejano, me gusta tu post, interesante del que uno aprende ciertas cosas oídas pero no bien conocidas.
Un abrazo

Mª Trinidad ha dit...

Pues ya ves es nuestra historia, y la Exposición Universal del 1888...Con el Negro de Banyolas...
Un beso y gracias guapa.

Miquel ha dit...

Ostras ¡¡¡ no dió que hablar ni nada ¡¡¡

Mª Trinidad ha dit...

Veo que te acuerdas Miquel...
Un abrazo.

Montse ha dit...

Lo del Negro trajo cola....Recuerdo que en los Juegos Reunidos Geyper venía un juego que se llamaba "Merienda de negros", y se trataba de escapar de ellos y evitar que te cocinaran en una gran olla. Supongo que lo retiraron después de darse cuenta de que era una barbaridad lo que inculcaban a los niños.
Un beso.

Mª Trinidad ha dit...

Sí es verdad lo que dices querida Montse.
No hay que ser racista, eso queda divino, pero...Yo lo que doy a entender en estos últimos post, es que nombres y apellidos ilustres de nuestra querida Barcelona, fueron "NEGREROS...LEASE, TRAFICANTES DE ESCLAVOS..."; y no hace tanto, pues ya estaba abolida la esclavitud, y lo del negro de Banyolas lo devolvieron a Botswana en el 1992, cuando las Olimpiadas.
Un beso guapa y muchas gracias querida Montse.