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4 de octubre de 2012

LAS NODRIZAS EN BARCELONA...4-10-2012

MI VIDA Y MI HISTORIA
Autor/es: © Archivo Fotográfico de Barcelona, 1931
Una nodriza pasea, con orgullo confesado, a una criatura para que le dé el aire y el sol CASA ELIZALDE

Formidable imagen protagonizada por una dida; lleva a una criatura a que le den el aire y un poco el sol. La situación marca, qué duda cabe, toda una época y todo un estilo.

Hay que ver lo ataviada que luce. Un vestido de primera, dentro del estilo que le corresponde. Bien repeinada y con la cabeza realzada con moño empinado. En ocasiones, la señora de la casa en la que ella sirve llegaba a prestarle incluso alguna que otra joya, verbigracia unos pendientes.

Hay que ver lo ataviada que porta a la criatura, que asemeja un verdadero pom de flors. Exhibe envuelta a la criatura en un primor de encajes y de telas finísimas, sean hilo o sedas primorosas. Ha preferido llevarla en brazos, que no en el cochecito, aunque importa saber que el que ha dejado en casa es tan imponente, que parece un Hispano-Suiza en su género.

Hay que ver lo orgullosa que pasea. Sabe que posiblemente ninguna otra de la profesión la puede superar, y tal seguridad le ayuda a pisar fuerte, a sentirse estupenda. La competencia, lo sabe, es inmisericorde, y por ello importa mantener la tensión para que el estilo no decaiga.

Ella está consciente de que en este trance lleva la representación nada menos que de la familia en la que presta su servicio, y es sabedora de que la señora no le perdonaría la menor incongruencia o fallo que pusiera en tela de juicio el buen nombre. Es cosa averiguada que aquella Barcelona constituye una ciudad en la que los grandes burgueses de la Dreta de l´Eixample se conocen desde hace tiempo, y todo se sabe y todo se comenta. Los errores duelen, hacen mella.

He escogido esta imagen encantadora porque se me antoja que es bien representativa de la campaña que la Casa Elizalde acaba de impulsar: Finestres de la memòria. Se propone crear una fototeca digital y consultable luego vía web para recuperar la memoria histórica gráfica de la Dreta de l'Eixample. Nada más efectivo y comunicador que la imagen, en este caso fotografías anteriores a 1980. Ni que decir tiene que cuanto más antiguas, mejor que mejor.

El llamamiento es abierto y todos están convocados a participar y colaborar decisivamente con la aportación de imágenes pertenecientes al álbum familiar propio o de sus mayores. Se pide que vecinos, comerciantes, empresas y demás aporten fotografías, sin restricción temática.

Se espera la mayor participación, con el fin de que el próximo mes de octubre sea posible realizar en la Casa Elizalde una gran exposición representativa de un tesoro informativo sobre la vida pretérita en el barrio.



Las nodrizas deberían cumplir el precepto solicitado por las casas reales

- De 19 a 26 años de edad.

- Estar criando el segundo o tercer hijo; es decir que habrá tenido otro u otros dos partos.

- Leche: lo máximo, noventa días.

- No haber criado hijos ajenos.

- Estar vacunada.

- Ni ella ni su marido, ni familiares de ambos, habrán padecido enfermedades de la piel.

- Será circunstancia preferente que la ocupación de su marido sea la del cultivo del campo.

- Complexión robusta y buena conducta moral.

Este certificado, del segundo punto, lo extendía el cura del pueblo; por lo tanto, y suponiendo como «buena conducta moral» el hecho de no ser madre soltera, la familia del financiero Rothschild se lo pasó por alto y, con un criterio plausible, contrató a una joven pasiega de 20 años de edad, madre soltera, que fue una gran mujer y una excelente nodriza.

La procedencia de las nodrizas españolas era siempre del norte, País Vasco (sobre todo Vizcaya), Asturias, Galicia y Cantabria y, con preferencia, las pasiegas, las más cotizadas especialmente por las casas reales.

A mediados del siglo XX empieza el ocaso de las amas de cría desplazadas por el biberón, que mandó al paro a muchas mujeres que eran el sostén familiar. El paso del tiempo puso un velo en su historia, pero no ha conseguido borrar la huella de aquellas mujeres que tuvieron que emigrar en busca de una vida mejor fuera de su entorno, dejando atrás, al cuidado de la familia, hijos casi recién paridos, pasando de una vida sencilla, llena de carencias, a ser testigos del lujo y bienestar de las familias más adineradas del país, aunque, eso si, compartiendo con ellas la bonanza, porque las amas de cría eran una institución, respetadas y queridas, cuidadas como oro en paño. En agradecimiento, a la vuelta a su hogar, que solía ser al cabo de unos dos años, les preparaban baúles con ropa blanca, muy apreciada por su escasez y alto precio. Además, en el caso de la realeza, cuando las amas de cría terminaban su asistencia, se les concedían favores reales; las que tenían hijos varones solían pedir que fueran liberados de hacer el servicio militar. Un caso llamativo fue el de la nodriza que pidió y le fue concedida indulgencia para el médico de la localidad pasiega de Miera, acusado de un delito que, al parecer, no había cometido. Ser nodriza de un infante suponía el bienestar de toda la familia y, a veces, de su entorno.

Pieter de Grebber, Madre e hijo (c. 1630)
Frans Halsmuseum, Haarlem


7 comentarios:

Júlia dijo...

Un oficio muy común en otros tiempos y muy poco conocido hoy, se podría escribir un largo volumen sobre el tema.

Miquel dijo...

No he llegado a ver nunca ninguna. Pero haberlas las hubo e incluso les ponían un nombre en catalán, "la dida", salut

Mª Trinidad dijo...

Ya ves las de nodrizas que antes habían, hubo un temporada, no se si era porque trabajaban o era más moderno?; que las madres no daban pecho a sus hijos, una cosa es que no tengas que a veces ha ocurrido y otra no dar de mamar a tu hij@.
Y ahora veo últimamente que las madres vuelven a dar de mamar, yo he dado de mamar a mi hijo.
Mi homenaje a todas las madres del mundo.
Un abrazo Júlia y muchas gracias.

Mª Trinidad dijo...

Sí la dida, querido Miquel, yo si que he conocido nodrizas en sabadell.
Un abrazo y un millón de gracias Bondía a tot@s

Josep dijo...

Yo sabía de una señora que era "dida" porque la madre estaba enferma. Fue común hasta el siglo XIX para alimentar a niños cuyas madres no podían, tenían poca leche o no deseaban hacerlo, pero ya en el siglo XX tenian que ser solo los ricos.
Hay muchos libros y poesias sobre las "didas" Esta es una de las poesias.

El bon rei se'n va a caçar,
el bon rei i la regina;
no queda ningú al palau,
sinó l'infant i la dida.

L'infantó no vol dormir
ni en bressol ni en cadira,
sinó a la vora del foc
i a la falda de la dida.

La dida ja fa un gran foc
per veure si dormiria;
a la voreta del foc
la dida se n'ha adormida.

Quan la dia es despertà
trobà l'infant cendra viva.
La dida llença un gran crit:
- Valeu-me, Verge Maria,

que si vós no m'ajudeu
de tothom seré avorrida!
Verge, si em torneu l'infant,
corona d'or us faria,

i pel vostre fill preciós
corona de plata fina.-
Mentre està en 'questes raons
el rei de caçar arriba:

-Dida, on teniu l'infant?
perquè jo veure'l voldria.-
La dida no sap què dir
i queda tota atordida.

-Dida, aneu al bressolet
que l'infant hi trobaríeu.-
La dida ja se n'hi va:
troba l'infant fent joguina.

-Valga'm la Mare de Déu,
valga'm la Verge Maria!
Les promeses que us he fet
totes us les donaria.

Un petó.

Mª Trinidad dijo...

Preciosa poesía querido Josep, gracias por el regalo, mil petons.

Mari-Pi-R dijo...

Otros tiempos amiga, pero hay una parte bonita en ello.
Me han gustado tu selección de fotos.
Te sigo visitándote, un abrazo