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2 d’octubre de 2012

EL COLEGIO-CASTILLO DEL CARRER COPÉRNIC Nº, 58, BARCELONA 2-10-2012...

MI VIDA Y MI HISTORIA






 Conocido popularmente como "las Alemanas" es un colegio de una larga tradición en Barcelona, y forma parte de una red de colegios extendidos por todo el mundo (en España en San Sebastián y Barcelona).
Se trata de un colegio privado concertado que abarca desde el año hasta el fin del bachillerato, situado en el barrio de Sant Gervasi y excelentemente comunicado.
Sin ser un colegio bilingüe, se inicia a los niños en el alemán desde los tres años, para posteriormente introducir además el inglés.
Como se suele decir "el Inglés es una necesidad, el Alemán una ventaja". En el propio colegio los alumnos son examinados por el prestigioso Goethe Institut.
El colegio está formado por una serie de edificios antiguos y patios que le dan un aire misterioso que hace las delicias de los pequeños. Está junto al parque del Turó de Monterols. Los niños de infantil tinenen un jardín muy bonito, hay patios para practicar deportes, un gimnasio cubierto, una gran sala de actos o teatro y una gran capilla.
En el colegio se imparte (de modo optativo) el método kumon de matemáticas y existen varias opciones de actividades extraescolares.
En resumen me parece un centro muy bueno con una opción que no se encuentra en la enseñanza concertada: el alemán, que puede dar una ventaja competitiva a los alumnos en el futuro.















Cuando en 1585 nació María Ward cerca de York, hacía sus estragos en Inglaterra la más cruel de las persecuciones religiosas que ha sufrido Europa. A causa de las nuevas leyes anglicanas se organizaron verdaderas cacerías en persecución de los católicos. Morir en la horca, era la sanción que la ley asignaba a los sacerdotes. No obstante, muchos jóvenes estudiaban teología en el continente, volvían luego como misioneros y ejercían su ministerio clandestinamente. A María Ward le tocó vivir la ejecución de tres de sus parientes, martirizados por el mero hecho de ser sacerdotes. Su abuela, con quien estuvo durante mucho tiempo, había pasado catorce años en la cárcel.
 No viendo María Ward en aquel entonces, ninguna posibilidad de trabajar, como mujer, en el apostolado, maduró en ella la convicción de que estaba llamada a rezar y ofrecer su vida, dentro de una Orden religiosa, por su patria destrozada. Hubo oposición por parte de su padre, quien pretendía casar a su hija con el conde de Westmoreland. Pero superadas las dificultades, en 1606 ingresa en el Convento de las Clarisas de Saint Omer (Flandes); sale en 1607 pues entiende que Dios quiere llevarla por otro camino. Vuelve por un tiempo a Inglaterra: “Trabajaba día y noche para ganar almas, menospreciando todos los peligros que amenazaban su vida y su honra”. Su campo de misión eran las tertulias de los nobles, pero también los barrios de los pobres de Londres. En 1609, a los 24 años de edad, fundó en Saint Omer, con cinco jóvenes de la nobleza, una nueva comunidad religiosa. Dos años más tarde el número de las “Damas Inglesas” ya ascendía a cincuenta. Pero estos años de búsqueda de la forma de vida adecuada al fin propuesto, fueron los más duros en la vida de María Ward, más duros que todo lo que en los años subsiguientes tendría que soportar... En 1611, después de averiguar y rezar mucho, María Ward conoció claramente la voluntad de Dios: debía crear un Instituto similar a la Compañía de Jesús, gobernado por mujeres y sin clausura, (cosa que entonces parecía revolucionaria). Su objetivo: la actividad apostólica, especialmente entre personas de su sexo, y la educación de la juventud femenina. Luego funda una filial en Londres. Las Hermanas visitan los hogares para preparar a niños y adultos a la recepción de los Sacramentos, atienden a los enfermos y ayudan, cuanto pueden, al trabajo clandestino de los sacerdotes. Aunque María Ward se sabe proscrita vuelve, siempre de nuevo, a Inglaterra: es apresada varias veces; puede fugarse; es condenada a muerte, pero “no obstante, se libró”. Fundó casas en Lüttich, Colonia, Tréveris, Roma, Nápoles, Perugia, Munich, Viena, Pressburg. Estas mujeres sienten, a través de las urgentes necesidades de la Iglesia, la llamada a una entrega sin reservas, a caminar por caminos nuevos.

Lápida Mary Ward 1645.

2 comentaris:

Miquel ha dit...

Siempre me llamó la atención . Gracias por la historia, no la sabía ¡ salut

Mª Trinidad ha dit...

Me alegro que te guste Miquel.
Bon día y de nada salut!!!