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18 de juny de 2012

ANTIGUO BAR BOSTON, CALLE ARIBAU, Nº 50, BARCELONA, 18-06-2012...

MI VIDA Y MI HISTORIA

Era el año 1956 y el bar Boston obsequiaba a sus clientes con esta singular participación del sorteo de Navidad, una fotografía de uno de sus camareros sirviendo las raciones en bicicleta y, en la parte inferior, las cinco pesetas que se jugaban al número 13.358. Ese año, como siempre el 22 de diciembre, el día del azar y del comportamiento gregario por antonomasia, y en Madrid, tocó el 15.640, número que volvió a ser premiado en 1978. El 15.640 y el 20.297, que tocó en 1903 y en 2006, son los únicos números que han sido premiados dos veces. ¡Y qué habilidad la de ese camarero que sostiene tres platos en su mano izquierda a la vez que se mantiene inmóvil y en extraño equilibrio sobre su bicicleta! Quizá era la peculiaridad del bar, la manera de atraer a su clientela, esa forma de servir las raciones y las bebidas en la terraza de la calle, el tipo yendo y viniendo sobre su bicicleta para regocijo de la gente, de la chiquillería del barrio, de los satisfechos hombres que se ven a la derecha del encuadre, con sus copas de Tres Onzas, el brandy español, y el sifón a mano.



ANÉCDOTAS BOSTONIANAS

Pere y Salvador Arajol, hijos , eran muy deportistas y se aficionaron tanto  en el ciclismo que llegaron a ser campeones nacionales:en pista y carretera respectivamente.No era extraño que de repente uno de los dos saliese de la cocina encima de una bicicleta esquivando habílmente las mesas sin las manos en el manillar, porque las tenía ocupadas con los platos para servirlos.
No faltaba algún marido que venía con la amante.
Una noche se presentó una mujer pistola en mano, que no utilizó porque él consiguió esconder a la querida.Otra tuvo más fortuna: estampó un porrón a la cabeza del marido mientras compartía mesa con la amiga.
Tenían un conejo que rondaba por el bar, y resultó poco vegetariano: roía bolsas de mano , sandálias o fundas de cámara fotográfica,como tejidos de estambre.Un día se plantó en medio de la calzada de la calle Aribau, y el tranvía tuvo que parar para no atropellarlo.Se bajó el conductor armado con un garrote.Lo salvó Arajol:" Es mío y come aquí".En otra ocasión no tuvo tanta suerte: el conductor del tanvía no frenó a tiempo.Recibió buena sepultura:"Está enterrado aquí", precisaba el amo mientras, satisfecho se acariciaba la barriga.

Del Artículo de Lluís Permanyer en La Vanguardia, del día jueves 14 de Junio del 2012


Pere Arajol había nacido en Andorra en 1892, en el seno de una familia campesina. Al no ser el hereu, se vino a Barcelona para abrirse camino. Comenzó de lavaplatos en un bar de la rambla de Catalunya y luego fue ayudante de cocina en el restaurante Gran Duval. Un tiroteo entre sindicalistas y pistoleros de la patronal no le amilanó, y servía la terraza enarbolando un pañuelo blanco.
Con los conocimientos adquiridos y unos ahorros alquiló el bar Espejo, en Aribau, 50. Lo rebautizó con el nombre de Boston. Corría 1919 y contaba 29 años.
El concurrido baile taxi Esquerre de l’Eixample de enfrente, los diversos prostíbulos, la universidad, las queridas afincadas en la calle Aribau contribuían a dar mucha vida a aquel sector. Pero Arajol se ganó además otro tipo de clientela: periodistas, empresarios, escritores, artistas, cómicos. El local era grande y permitió instalar un restaurante que combinaba la calidad y los precios razonables. Las raciones eran generosas y no cobraba el vino que quisieran beber. Jamás había prisa en cerrar. Él mandaba en la cocina y su mujer vigilaba el servicio.
El ambiente era de lo más familiar y se prodigaba el afecto. Arajol aseguraba que aquella era su barraca, y de ahí que le apodaran Barraquer.
Durante la guerra incivil no fue colectivizado, al esgrimir que era andorrano. Ello no le amparó de correr peligro: unos anarquistas le exigieron nombres y direcciones de burgueses, que no dio; una casualidad le salvó del tiro en la nuca. El mayor problema era conseguir alimentos, pues había llegado a servir hasta 150 comidas. De ahí que al ver pasar un carretero que conducía un viejo caballo a ser sacrificado, se lo compró y lo transformó en un sabroso estofado.
Al acabar la contienda, la clientela no cambió de signo y aumentó. A medida que sus hijos cumplían una edad, los incorporaba: primero los dos mayores y luego las cuatro chicas. El padre seguía en la cocina, mientras que Pere y Salvador servían; las hijas (Rosa, Maria, Mercè y Pepita) arreglaban las mesas y distribuían postres y cafés. Un ambiente cálido propiciaba tertulias, amaneceres con cómicos y críticos, boxeadores, periodistas. Entre los famosos: aquella Encarna de rompe y rasga, el maestro Demon, el conde de Solterra, Pilar López y sus bailarinas, el actor Pedro Porcel o el cantaor Farina. Se jugaban partidas de cartas. Los domingos se formaban colas. El nombre Boston atraía a los marines sentimentales. Angulas, langosta, canalones, estofado, eran, pongo por caso, algunos de los platos estrella.
Se amontonaban las denuncias por no observar el horario de cierre; y fue clausurado, pero sólo tres meses, gracias a que la querida del jefe superior de policía era clienta.



Bajó la puerta definitivamente en 1993.



Durante años era un restaurant mexicano , cerró y ahora hay otro del cual no se el nombre...

12 comentaris:

Eastriver ha dit...

Son pedacitos de vida viva lo que nos traes en estos posts esenciales, Mari Trini.

Mª Trinidad ha dit...

Sí querido Ramón, de nuestra Barcelona a la que tanto amamos.
Muchas gracias y un fuerte abrazo.

Miquel ha dit...

Eso, parte de nuestra historia cotidiana . salut

SERGI ha dit...

Hola amiga, como me gustan etsas entradas que haces!!!

Mª Trinidad ha dit...

Muchas Gracias Miquel.
abrazos.

Mª Trinidad ha dit...

Hola querido SERGI:
Como me gusta que te pases por aquí muchas gracias y a tí y a toda tu familia, os deseo lo mejor...Buen verano y muchos abrazos...!!!

Antonio Cardiel ha dit...

Soy Antonio Cardiel, el autor del post de la foto del camarero en bici. Enhorabuena por tu blog. Me ha hecho ilusión ver el enlace.

Mª Trinidad ha dit...

Encantada de que pases por aquí, me he alegrado un montón, muchas gracias por tu colaboración, eres un Crak.
Saludos cordiales y muchas gracias.

Eduardo Lopes ha dit...

Salvador Arajol está vivo? Él era un gran amigo de mi tío Eduardo Lopes, ciclista portugués.
Saludos,
Eduardo Lopes

Mª Trinidad Vilchez ha dit...

No lo sé, pero creo que no ahora su hijo sí vive.
Muchas gracias Eduardo y siento no poderte decir más.
Un saludo.

Eduardo Lopes ha dit...

Gracias, Mª Trinidad. Saludos de Portugal.

Mª Trinidad Vilchez ha dit...

Gracias a tí, Eduardo, un abrazo a Portugal, preciosa ciudad, gracias.