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8 de octubre de 2011

BARCELONA, LOS MEMORIALISTAS, O ESCRIBIENTES DE CARTAS...

MI VIDA Y MI HISTORIA


 Se observa a mano izq. las casetas de escribientes...Principios del siglo XX.Barcelona, Palau de la Virreina.

 http://www.educar.org/inventos/libro.asp











De los amanuenses a los cibercafés



Las casetas estaban justo debajo de la imagen  de la Virgen arriba






Hace como quien dice cuatro días todavía existían en Barcelona, medio ocultas tras el esplendor del mercado de la Boqueria, unas casetas mínimas que albergaban a unos pocos amanuenses dispuestos a poner por escrito las palabras de otros. Escribían al dictado, con una rapidez digna de récord, con pulcritud y sin faltas, sentados ante una vieja Olivetti y escuchando, sin retenerlas, las palabras de los analfabetos que, con la actitud propia de quien se arrodilla en un confesionario, acudían a un profesional de las palabras para contar lo que les pasaba a parientes o amores lejanos o para resolver papeles burocráticos e instancias coronadas por un 'Dios guarde a usted muchos años'. Todo esto, sin embargo, ya no existe. Ahora vivimos tiempos de gente ensimismada que encuentra en los cibercafés que tanto proliferan la comunicación inmediata y sin intermediarios con países lejanos.

Cuentan las crónicas que fue a mediados del siglo XIX cuando los amanuenses se instalaron frente al palacio de la Virreina, en plena Rambla de Barcelona. Estaban pegados a un muro frente a Casa Beethoven, en unas mínimas casetas de madera. El analfabetismo de la época auguraba al nuevo negocio buenas perspectivas y en los primeros meses eran muchos los que se confesaban a aquellos escribientes capaces de dominar y descifrar la magia de la palabra escrita. Eran aquellos tiempos de tintero, plumilla y caligrafía, cuando la buena letra era todavía un distintivo social. Según parece, los primeros amanuenses eran militares que habían sido licenciados tras las guerras carlistas; se quedaron sin causa por la que luchar y en pocos días cambiaron las armas por la palabra escrita. La mayoría se limitaban a transcribir con exactitud lo que decía el cliente de turno, pero también los había que proponían modelos de cartas amatorias en las que sólo había que rellenar los espacios en blanco con el nombre del amado o de la amada. Eran Cyranos anónimos, tramposos al servicio del amor y de las letras.
La primera máquina de escribir hizo su aparición en las casetas de los amanuenses de Barcelona en 1924. Fue una revolución que tardaría años en asentarse. Al final, sin embargo, la caligrafía acabó por retroceder frente a la frialdad de la palabra mecanografiada y las colas fueron aumentando. Las muchachas del servicio doméstico eran, según se cuenta, las principales usuarias de los amanuenses. Los domingos por la tarde hacían largas colas para poder mandar unas palabras al pueblo, a la familia, al novio, para apresar la realidad en forma de carta.

El gran enemigo de los amanuenses fue la progresiva culturización del país, aunque las casetas sobrevivieron bastantes años.
Aspecte de les casetes d'escrivents després de ser cremades en un incendi, 18 de març de 1954. AFB. Pérez de Rozas
 En 1959 un incendio las destruyó parcialmente y poco después fueron trasladadas a la plaza del Doctor Fleming, su último destino. Quedaron arrinconadas en un rincón del mercado de la Boqueria, como si los responsables municipales prefirieran ocultarlas a la vista del gran público. En los años ochenta llegó su hora definitiva. Las casetas fueron desmontadas y los amanuenses públicos acabaron desapareciendo.
Virreina. 1920
La palabra, de todos modos, tiene ahora un nuevo templo de paso: los cibercafés o los locales de Internet. Basta dejarse caer en uno de los grandes, situados en el centro de Barcelona y abiertos las 24 horas del día, para comprobar cuál es la fiebre que ahora domina la ciudad. Cientos de ordenadores dominan un paisaje vendido a la tecnología, mientras una mayoría absoluta de extranjeros (el 70% dicen las estadísticas) teclea sin parar para explicar sus impresiones lejos de casa o para leer lo que está pasando en su país. Es la palabra inmediata, sin intermediarios, sin caligrafía, sin borrones, sin máquinas de escribir. Es, en definitiva, la magia de unas palabras que ya no necesitan ni sobres, ni postales, ni sellos.
El aumento de los cibercafés es imparable. El primero, El Café de Internet, se instaló en la Gran Via de Barcelona en 1995. Tenía 18 ordenadores a disposición de los clientes y fue saludado como una curiosa novedad tecnológica. Los últimos locales de Internet, como los de la cadena Easy Everything, son grandes salas con 300 ordenadores montados en batería. Ya no hace falta ni la excusa del café: se trata de la comunicación pura y dura, el e-mail por el e-mail, el chat por el chat. De noche, cuando las tarifas bajan, el culto a Internet se dispara y estos locales registran una actividad sorprendente. Los turistas suelen permanecer poco tiempo: escriben sus e-mail, consultan la prensa del país y se largan a recorrer la ciudad. Los ciudadanos locales, en cambio, se apuntan al chat y pueden pasar horas y horas ante el ordenador. Un vicio.
Indican las estadísticas que actualmente hay en Cataluña unos 300 cibercafés que reciben la visita de unas 200.000 personas cada semana. En verano, sin embargo, con la llegada de los turistas, las cifras se disparan y los mensajes no paran de cruzar el mundo por unas autopistas tecnológicas que están a años luz de aquellos amanuenses que algo más de 20 años atrás se esmeraban con su pulcra caligrafía. Eran otros tiempos, otros hábitos, otras letras.



                    El Sr. EDUARD, el último escribiente, plegó, dejó de escribir en 1992, Barcelona.







10 comentarios:

Miquel dijo...

Aún los recuerdo ¡¡¡

Mª Trinidad dijo...

Qué suerte, yo no los ví, o no me fijé...
Gracias abrazos

Xavi dijo...

Muy, muy, interesante este port!
SMUAC!

SERGI dijo...

DEsconocía este tema por completo, muchas gracias y un saludo

Mª Trinidad dijo...

Gracias Xavi.
Abrazos

Mª Trinidad dijo...

Gracias SERGI, el chico perdido, que ganas tengo ya que vuelvas a tu blog, Abrazos a la family.

jordiBarceloneta dijo...

Guauuuu,eres impredecible,no paras de colocar tema tras tema,eres incansable, además de atender a pesados como yo.
Mari Trini, me gustaría que pusieras pies de fotos para entrar mas en materia, supongo que no es desidia pues posees muchisima información.
Recuerdo loas casetas de la plaza Fleming porque mis tías vivian justo ahí en un bloque que ya no existe como tantas cosas....
Los de detras de la Virreina al final del callejon de las Cabras tambien lo recuerdo pues alli íbamos a comprar aceite y a arreglar las ollas de aluminio que entonces se remendaban.Y los de delante de la Virreina los tengo confusos, no se si los ví o no,pues no me dejaban ir mas alla de la iglesia de Belen donde los domingos tarde despues del catecismo podíamos ver una peli en la azotea de la iglesia por 1 peseta, no te vayas a creer que era gratis.Pero bueno eso son historias muy lejanas.
Gracias por hacernos refrescar las neuronas,hace mucho que no pensaba en ello.
Un petó...........Jordi

Mª Trinidad dijo...

Hola queridísimo Jordi,me alegro que te sorprendan estas historias así eran y así las explico, a veces no pongo pie de foto, porque creo que la misma foto ya lo explica todo, no obstante pongo el Google Maps, para que la gente de fuera se sitúe donde estaban ubicadas, creo que no tiene la mayor importancia, y lo que me alegro es las las hayas conocido esas casetas, yo sinceramente tengo un recuerdo nada más, pero no mucho.
Antes se arreglaba todo...Y ahora " mi batidora de hacer gazpachos y en este tiempo que entra purés" desde Mayo la tengo arreglando, llamo cada semana y nada, con esto te explico muchas cosas, y antes las personas no sabían escribir y ya tenían bastante con trabajar y luchar en la vida, tambien conozco que iban a la escuela después de su jornada, y eso todavía tiene más mérito, y por eso estaban esas personas, para ayudar a escribir cosas o cartas y documentos que ellos no sabían como hacerlo, los antiguos Ejipcios tenían escribientes para los ricos, y como eran ricos, ni se molestaban en aprender, y ahora nos comunicamos por mail, blogs y móviles, y con todo lo que cuesta, las personas, podíamos quedar en un sitio determinado día y hora, y simplemente charlar personalmente y tomar algo, si haces cuentas es más barato, yo a veces alucino con niños de 10o 12 años, en el bus por ejem. los móviles que llevan , el modelo, el precio etc...Pero entre ellos no tienen comunicación y creo que no saben jugar a cualquier tontería, pena y miedo me da a veces...
Bueno un abrazo y buen viaje, pásatelo bien y disfruta que yo te espero, para los directorios, te vas a poner las pilas ya.
Besos Mari Trini

Montse Mora dijo...

Me ha gustado mucho este tema, que también desconocía. Gracias MariTrini.

Mª Trinidad dijo...

Pues esas casetas las ví de pequeña, cuando veníamos de Sabadell me acuerdo perfectamente, pero yo no tenía cámara.
Muchas Gracias y abrazos.Montse