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1 de julio de 2011

BARCELONA, HELADERÍAS Y HELADOS...1-07-2011

MI VIDA Y MI HISTORIA

En el año 1952 la familia Miquel-García llego al pueblo de la Unión (Murcia), instalando su heladería en la C/ José Antonio, 103, actualmente conocida como C/ Mayor, 99. Desde esa fecha hasta ahora ha estado funcionando todos los años ofreciendo a sus clientes lo mejor dentro del helado.

En aquel entonces cuando llegaron a La Unión llamaron a su heladería “Heladería La Jijonenca” ya que la familia era de Jijona y todo aquel que salía de allí ponía dicho nombre a su establecimiento.

Durante muchos años ese fue el nombre que distinguió sus heladería pero, cuando se creo la Jijonenca como empresa de turrones y dulces, todas aquellas personas que tenían puesto dicho tuvieron que cambiarlo para que no hubieran confusiones.
Helados Miquel Xixohelat dio comienzo con la heladería, la cual solo tenía un pequeño mostrador, y un carro de helados el cual estaba por la mañana en la C/Mayor, por las tardes paseaba por toda la ciudad y por las noches se quedaba a las puerta del Cine Mery ubicado en C/ Bailen... 



Sabores únicos
Con su situación ideal, cerca de la Sagrada Familia, la Jijonenca es una heladería, cuyo nombre resulta de difícil pronunciación para los no hispanohablantes Será un buen momento para desafiar la pronunciación de vuestros amigos, mientras esperáis que os sirvan el helado.
Un consejo: no seáis demasiado impacientes; ésta es una de las heladerías con más reputación en Barcelona, y el personal lo sabe muy bien. Pero esperar vale la pena.
La Jijonenca recibe muchos turistas que visitan la Sagrada Familia, y ello les obliga a renovar constantemente su gama, proponiendo nuevas recetas inéditas. En caso de dudar entre varios aromas, os proponemos el sabor de helado de vainilla con nueces de macadamia….un verdadero regalo!

WEB DE LA JIJONENCA, BARCELONA
Me acuerdo como si fuera hoy aunque han pasado más de 50 años. Un calor no tan sofocante como el de ahora y una niña regordeta caminando entusiasmada con su cucurucho de "pitufo". Me encantaba ese helado de sabor exótico y color azul y armaba la marimorena cuando no me llevaban a La Jijonenca a por el preciado dulce. Me acuerdo del helado perfectamente aunque mejor recuerdo las pataletas de niña malcriada (no todos somos perfectos y a mí los helados me pierden).



En aquel entonces pasábamos nuestros veranos en Castelldefells y “La Jijo” era nuestro enclave favorito. Allí, descansábamos casi cada tarde cuando éramos niños y después, cuando fuimos alocados adolescentes.
Por eso tengo el recuerdo de los mejores helados que he probado nuncacremosos como pocos y con un sabor tan inconfundible que los hace únicosCopas, tartas, horchatas, granizados, café irlandés, sorbetes, cremas, batidos... mmm, sentada frente a esta terrorífica pantalla (doy gracias al inventor del aire acondicionado) me apetecen todas y cada una de las especialidades.

La sofisticación de los helados ha ido creciendo los últimos años hasta llegar a sabores como cheese cake con mermelada de fresa y galletascerezas con salsa de chocolatevainilla supreme con piñones caramelizados, nubes con mini nubes ocacahuete al chocolate. Pero como más vale prevenir (y mis cartucheras lo agradecen) yo me doy un mini placer con las especialidades sin azúcar: vainilla, turrón, chocolate y leche merengad
a.

Se cuenta que Alejandro Magno mandaba traer nieve de las montañas para refrescar los vinos y también algunos alimentos; el Emperador Romano Nerón enfriaba sus jugos de fruta y sus vinos con hielo o nieve traídos de las montañas por sus esclavos.
Es muy difícil establecer cual es el origen del helado, ya que el concepto del producto ha sufrido sucesivas modificaciones en la medida del avance tecnológico, de la generalización de su consumo y de las exigencias de los consumidores.

Pero a pesar de todo ello podemos fijar un primer hito en la historia de las bebidas heladas o enfriadas con nieve o hielo en las cortes babilonias, antes de la era cristiana. Por otra parte, también se cuenta que el Emperador Romano Nerón enfriaba sus jugos de fruta y sus vinos con nieve o hielo traídos de las montañas por sus esclavos. Durante la Edad Media, en las cortes Árabes, se preparaban productos azucarados con frutas o zumo de éstas enfriadas con nieve y se conocían con el nombre de "charat". Marco Polo en el siglo XIII, al regresar de sus viajes al Oriente, trajo varias recetas de postres helados usados en China durante cientos de años, elaborados a base de frutas, miel y nieve, los cuales se implantaron con cierta popularidad en las cortes italianas, conociéndose con el nombre de "sorbete", silogismo del turco "chorbet".



Al casarse Catalina de Médicis con Enrique II de Francia, su cocinero llevó estas primitivas recetas de helados a la corte francesa, guardándose las mismas con mucho secreto. En Francia se añadió huevo a las recetas posteriormente. Una nieta de Catalina se casó con un príncipe inglés, llevando así el helado a Inglaterra, atribuyéndole a su cocinero también el empleo de la leche. De esta manera se fueron difundiendo estos productos a lo largo de toda Europa, llevándose luego a América durante la época de la colonización. En el año 1660, el siciliano Francisco Procope abrió un establecimiento en París, donde alcanzó gran fama con sus helados.

El rey Luis XIV lo llevó a su presencia para felicitarlo por su producto. Se puede considerar a este establecimiento como la primera heladería existente. En el siglo XVII, el chef francés de Carlos I de Inglaterra preparó una "nieve helada" que sirvió como postre a continuación de uno de los tantos afamados banquetes del monarca. A partir de esa noche, el rey sólo permitió que se sirviera tal delicia en comidas reales y le prohibió al cocinero divulgar la receta. Para su descontento, el chef no guardó el secreto y la receta del helado se esparció por todo el reino.


La conservación del hielo o nieve del invierno se realizaba en pozos bajo tierra que se tapaban con paja y ramas de roble, hasta que en el siglo XIX, se inventaron las primeras máquinas de hacer hielo, lo que propició la producción en masa. Ya en ese tiempo en algunos hogares se conservaba el hielo en cajas hechas de madera y corcho.
En el Siglo XIX el hielo se fabricaba anivel industrial, Noruega llegó a exportar 550.000 toneladas al año. Esta industria tuvo su fin con la aparición de los primeros frigoríficos eléctricos de uso doméstico, los Domelre, que empezaron a comercializarse en Chicago en 1913.

Un gran avance en esta industria es el descubrimiento del descenso crioscópico (descenso de la temperatura de solidificación)  de sal (salmueras) las cuales permitían que utilizando un balde rodeado con una mezcla de hielo y sal o de agua y sal a bajas temperaturas, se congelaran batiendo bebidas y jugos de frutas azucarados a temperatura inferiores a las normales, dando lugar a los primeros helados de textura cremosa.





2 comentarios:

Miquel dijo...

ostras como me acuerdo del carrito de los dos saberos...limón y chocolate ¡¡¡¡¡¡

trinidad dijo...

¡¡¡ Riquísimos y lo baratos que eran...!!!
Hemos estado todos los vecinos sin luz 5 horas y media, llamando a fecsa, y ni cogen el tf...
Ahora ha venido, empezamos bien el mes de Julio.
Saludos Mª Trinidad