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25 d’abril de 2011

BARCELONA , BARRIO DE GRACIA---TEATRO, BAR LA VIOLETA 100 AÑOS...

MI VIDA Y MI HISTORIA

http://goo.gl/maps/MlM5

http://goo.gl/maps/4Apq



Jaume Gustà i Bondia, Arquitecto de la Violeta



http://www.slideshare.net/theatresatrisk/salvemos-las-violetas

La Violeta és un edifici construït el segle passat. És un casino de barri; amb el seu bar, la sala de billar, els futbolins, un teatre i altres espais que han acollit usos diversos. Tal vegada, per alguna gent, no tingui un valor arquitectònic massa significatiu, però és un espai viu de la història i la identitat de Gràcia. Un barri que ve d’un passat menestral i proletari, que amb el pas del temps ha esdevingut un nucli urbà cosmopolita, on la tradició i el progrés conviuen de manera espontània i natural.

Malgrat tot, avui el futur de la Violeta està en perill. I no ens referim únicament a les quatre parets ni a la façana de l’edifici. El que està en joc es allò que el Consell de Districte no vol valorar. La vigència de La Violeta rau en l’eclecticisme estètic i social, que pel que sembla molesta als que no saben veure més enllà de la modernitat més hegemònica i banal.

Si La Violeta desapareix, Gràcia desapareixerà igual que desapareixen els barris del Raval, la Barceloneta, el Poble Nou i altres nuclis urbans que pateixen la pressió d’un model urbanístic que vol convertir Barcelona, únicament, en una destinació turística i la millor botiga del món.

La Violeta C/ Sant Joaquim, 14 (Gràcia) Barcelona


Para los Juegos Olímpicos se elaboró un vídeo titulado Transformació d'una ciutat olímpica 1986-1992, en el que se veía, en imágenes muy veloces, la transformación de diversas áreas estratégicas de Barcelona, que dejaban de ser campos, terrenos baldíos, tejidos industriales, barrios antiguos e infraestructuras obsoletas para convertirse en una ciudad olímpica homogénea. Pero lo que pretendía ser un documento propagandístico, a ojos de algunos se convertía en imagen terrorífica de la apisonadora que lo arrasa todo por igual para hacer una ciudad uniforme. He aquí una de las raíces del urbanismo y la arquitectura de los últimos años, que surgen como reacción contra lo diferente, lo pintoresco y lo informal. Parece que los que planifican teman la diversidad y la permanencia de memorias incómodas.

Ello se comprueba en los proyectos urbanos que intentan sistematizar las vertientes de la montaña de Montjuïc y reducir el heterogéneo conjunto de la Satalia a un trazado unitario que continúe la ciudad formal; en ciertos puntos de Els Tres Turons, donde el bulldozer está esperando para eliminar patios, medianeras, palomares y casas autoconstruidas; en Vallcarca, donde las torres, con ancianos y okupas, han resistido gracias a una topografía tan inclinada que hace difícil pasar la aplanadora; o en Mataró, que va a sacrificar la fábrica de Can Fàbregas para instalar unos grandes almacenes. Y ya se ha consumado en el Poblenou, donde ha desaparecido gran parte de su memoria obrera e industrial; o amenaza ahora a la Barceloneta, donde la finalización del Hotel Vela anuncia que el único barrio que había resistido sin hoteles de cinco estrellas va a tener uno en situación estratégica para engullirlo.

Hay un tipo de arquitectura de centro cívico que se repite en cualquier ciudad catalana: exteriores geométricos y abstractos e intensa iluminación artificial para unos interiores fríos con repetitivo mobiliario de serie. Se quiere arrasar con los ambientes híbridos donde las personas se han reunido hasta ahora: cafés, bares, ateneos y casinos populares; lugares llenos de historia, con muebles diversos y antiguos. La arquitectura del control que se despliega en estos equipamientos públicos es para reuniones pautadas e integradas, y no para el encuentro híbrido, de complicidades y cultura crítica.

Un ejemplo de este rechazo administrativo de lo antiguo es el de La Violeta en Gràcia, un bar tradicional en planta baja, con un espacio polifuncional en la planta superior dedicado a teatro y sala de baile. De propiedad municipal desde que hace unos años se consiguió salvarla del derribo, ahora el distrito no renuncia a transformarlo y anuncia la convocatoria de un concurso de proyectos: qué mejor que cargarse el ambiente conspiratorio, ocioso y humeante de un bar antiguo, dejando como contrapartida que se salven las fachadas y se resitúen las columnas de hierro colado en una escenografía.

Para este caso habría soluciones razonables. Es cierto que el edificio de 1893 está envejecido y se ha de mejorar su estructura, construcción e instalaciones, pero si se conserva el espacio de la sala del bar y del billar, y la pieza superior del teatro, incrementando una planta el edificio y rehaciendo totalmente la crujía de la calle de Maspons, para situar en vertical los servicios contemporáneos, se puede cumplir el Plan de Usos aprobado por el Consejo Rector de la Violeta para convertirla en un equipamiento polivalente. Sería una barbaridad pasar también la apisonadora del diseño homogeneizador por un espacio como el bar, que ha durado décadas y que, con sus columnas, doble altura, cristales de colores, sillas antiguas y mesas de mármol, es un símbolo del barrio.

La necesidad de inaugurar, la preferencia por arquitecturas convencionales, tener que recurrir a mobiliario de serie de proveedores para la Administración y una intención implícita de control explican esta tendencia a la homogeneización. Pero más allá de razones prácticas, convendría hacer un psicoanálisis colectivo para desvelar por qué a los catalanes con poder o con dinero les da tanta grima lo antiguo y lo pintoresco y quieren eliminar todo lo que huela a popular. Deben de necesitar olvidar aquella "Barcelona cuando era pobre, humilde y acogedora" en los poemas de Joan Margarit. Otra pista nos la puede dar el hecho de que España y Portugal, emblemas de la destrucción del territorio costero, la expansión incontrolada de sus ciudades y el poco cuidado por el patrimonio, no entrasen en la Segunda Guerra Mundial. Para la Europa que sufrió la destrucción bélica, derribar es símbolo de guerra; para los nuevos ricos ibéricos es signo de modernización y ganancias. Como en aquel vídeo de los Juegos Olímpicos de Barcelona.


3 comentaris:

Mª Carmen ha dit...

Hola amiga, espero hayas tenido una estupenda semana santa.Un abrazo.

Miquel ha dit...

Muy guapas las fotos...y la historia, claro. salut

trinidad ha dit...

HOLA Mª CARMEN:
He tenido una Semana Santa muy buena y tranquila, muchas gracias por tu comentario y sigue así POETA, me gustan mucho tienes mucho sentimiento y son muy buenas, fíjate los 60 comentarios o más que tienes diariamente eso quiere decir mucho con el cariño que te damos y eso es porque calas en los sentimientos y los remueves con tus palabras, me alegro de ser seguidora tuya y deseando ver lo nuevo que publicas...
Un abrazo, tu amiga de Barcelona
Mari Trini.