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17 de noviembre de 2010

BARCELONA EL TIBIDABO 1900

MI VIDA Y MI HISTORIA.


  EL ARQUITECTO DEL TEMPLO ENRIQUE SAGNIER        


Había nacido en 1858, hijo de Luis Sagnier y Nadal, notable jurisconsulto y literato. Bachiller por el colegio de Valldemia de Mataró, revalidó sus estudios de Arquitectura al cumplir 24 años.

Repetidas veces ganó el premio anual que el Ayuntamiento de Barcelona concedía en concurso al mejor edifico urbano. Por esto, cuando se trató del proyecto del Tibidabo se acudió a él, que era entonces el arquitecto de la Diócesis. Y fue obra predilecta. Y a ella dedicó muchas vigilias y limosnas, el alma entera con toda su arte. Su visión del Tibidabo iba espiritualizándose siempre más desde el ante proyecto de 1902, en que aún no aparece la Cripta, hasta el proyecto definitivo compuesto de la Cripta terminada en 1911 y el templo gótico del que trazó dos maquetas distintas, una en 1918 y otra terminada ya después de su muerte en 1933. Cuando en 1929 a los setenta y un años, comenzó a declinar su salud y se vio obligado a renunciar a muchos de sus cargos oficiales y trabajos encomendados, en modo alguno quiso abandonar la dirección de las obras del Templo. A principios de 1923 el Obispo Guillamet le entregaba el título de Marqués que le había concedido Su Santidad Pio XI. En la leyenda de sus armas está bien clara la motivación: “Señor amé la hermosura de tu casa”. Su hijo, José María, segundo Marqués de Sagnier, concluyó el proyecto de su padre con igual entrega a esta magnífica obra.
  PRIMERA PIEDRA   

El 25 de enero de 1889 el gobernador de Barcelona declara la cumbre de utilidad pública y en octubre de 1890 se anunciaba la ocupación, pensando en la construcción de un Observatorio, que después se emplazó algo distante de la cumbre.
Como las obras del Templo no habían aún empezado, se exige la retrocesión de los terrenos. Los salesianos la firman condicionada... y todo queda igual durante diez años hasta que el 17 de agosto de 1900 se escritura la mayor parte de los terrenos a la Sociedad Anónima El Tibidabo (constituida el 20-2-1899) excepto los 6000 metros cuadrados que los salesianos se reservan para la construcción del Templo.
El 29 de octubre de 1901 se inaugura el funicular hasta la cumbre del Tibidabo y el 28 de diciembre de 1902 -pasados 16 años de la entrega a Don Bosco- el Cardenal Casañas, obispo de Barcelona, pone la primera piedra del futuro templo. Le acompañan los obispos Benlloch de Solsona y Messeguer de Lérida.

   TEMPLO EXPIATORIO   

El carácter expiatorio de este Templo tiene su origen en una nota típica de la devoción al Corazón de Jesús, que ante el olvido y desprecio del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, promueve una respuesta de amor y reparación, de entrega personal que, según la generosidad de cada uno, llegará a la reparación y expiación dolorosa de los pecados del mundo, unida al sacrifico eucarístico.

El Cardenal Casañas en la colocación de la primera piedra (1902) dijo: “Santificar la montaña del Tibidabo que según frase de Verdaguer «és la superba acròpolis que vetlla la ciutat» dedicándola al adorable Corazón de Jesús es, sin duda, la mejor reparación que puede ofrecerse a Dios por parte de Barcelona de las ofensas de toda clase que contra Él se cometen en nuestra ciudad... El Sagrado Corazón de Jesús se alzará en la cumbre del Tibidabo... como eficacísimo pararrayos que, desarmando los de la divina justicia irritada por nuestros pecados, los convierta en centellas de misericordia, que conmuevan y enciendan en su amor a todos los hombres”.

Cuando la Cripta se hallaba a mitad de la construcción, el 7 de marzo de 1909 peregrinó a la cumbre un grupo de la obra expiatoria en favor de los difuntos, presidida por su fundador monseñor Buguet. Desde entonces el Tibidabo, asociado a esta Obra, ha reforzado su título de Templo Expiatorio. Quien más impulsó el rasgo expiatorio del Tibidabo fue ciertamente la señora Amelia Vivé Negra, madre de familia, quien promovió sin más recursos que su fervor, su calor comunicativo una campaña de reparación a través de privaciones cuyo producto se destinaba al Tibidabo, campaña que fue adquiriendo amplia difusión y penetración popular. Al morir el 20 de julio de 1928 su seudónimo de María Victoria tenía resonancias nacionales por lo que los muros del templo superior se levantaban a buen ritmo, cerrando las airosas columnas terminadas en marzo de 1920.


Fotografias tomadas el año 1961 durante una excursión al Tibidabo con mis padres a Barcelona. Viajaban desde SABADELL"En ella vemos en la izquierda el Templo del Tibidabo pero sin el Sagrado Corazón en la cúspide. Éste se encuentra todavía en el suelo (foto de la derecha) con mi madre posando!.

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