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20 de novembre de 2010

BARCELONA Y JAUME VICENS VIVES, 1910- 1960, Vigente Cien Años Después.



MI VIDA Y MI HISTORIA.

Jaume Vicens Vives (1910-1960), la resistencia activa frente a una dictadura, transformó la fisonomía de la Historia en Cataluña y en España, observó ayer Sir John H. Elliott al clausurar los actos del centenario del historiador catalán, celebrados en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, en una solemne sesión presidida por el Rey. Don Juan Carlos destacó el «rigor intelectual, agudeza de talento y autoridad científica» de Vicens Vives, creador de una «excelente y renovadora» escuela de historiadores. El Rey acompañó de la mano, en un gesto entrañable y muy cariñoso, a Roser Rahola de Espona, viuda de Vicens Vives, que asistía con sus hijos.
En su lección magistral, Elliott enarboló los innúmeros hallazgos de Vives: Centro de Estudios Históricos Internacionales, que perdura hoy, revista Estudios de Historia Moderna, Índice Histórico Español, entrar en contacto con la erudición histórica internacional, impartir clases en Oxford, ser el primer historiador del mundo hispano invitado a pronunciar una conferencia plenaria en un Congreso Internacional... «Fue uno de los intelectuales que en el periodo franquista desempeñó un papel decisivo a la hora de abrir las ventanas de par en par en par y dejar que los aires procedentes de otros países entraran en la habitación sofocante de la España de los 50. Transformó España y se transformó a sí mismo».
Historiografía «romántica»
Con afán iconoclasta, Vicens Vives se enfrentó a la historiografía nacionalista forjada durante la Renaixençaque aún predominaba en la Cataluña de los años 30. Según Elliott, Vicens calificó a los defensores de esa tradición como «románticos» porque ofrecían una visión distorsionada del pasado catalán. Vicens adoptó la historiografía francesa e inculcó a la nueva generación de investigadores la importancia de la Historia económica y social. Desmitificó y reinterpretó la historia catalana, y su muerte, en el verano de 1960, a la edad de 50 años, fue un mazazo para la cultura española. «Al Vicens revisionista de los años 30 —concluyó Elliott— le han pagado con su misma moneda los nuevos revisionistas de los años 90, que rechazan aspectos del enfoque crítico que Vicens defendía con tanto vigor. Cada nación necesita tener su historia nacional. En ese sentido, utiliza el pasado para sí misma. Cuando esa historia se cuestiona, esto puede parecer una amenaza para la esencia de la nación. Quienes se sienten ofendidos ante este cuestionamiento, no siempre son conscientes de que las propias historias pueden poner en peligro a una nación si se quedan fosilizadas en el tiempo. Una sociedad que se encuentra demasiado restringida por las limitaciones del pasado no está bien preparada para afrontar el futuro. La España y la Cataluña de hoy no es una excepción a esta regla», Palabra de Vicens Vives.
Jaume Vicens Vives y la nueva historia
Exposición en la sede central del Consejo
retrato Vivens Vives
El viernes 5 de noviembre el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) inaugura
, en el hall de su sede central en Madrid, la exposición “Jaume Vicens Vives y la nueva historia”, organizada por la editorial Vicens Vives, la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales y la Fundació Agbar, con la colaboración del CSIC.

La exposición sobre la figura y la obra del historiador Jaume Vicens Vives (Girona, 1910 - Lyon, 1960) conmemora el centenario de su nacimiento y el cincuentenario de su prematura desaparición, y está estructurada en torno a un doble eje: Vicens como gran renovador de la historiografía catalana y española del siglo XX y, al mismo tiempo, como “un historiador dentro de su tiempo”. En este sentido, la idea que vertebra la muestra es que Vicens, como tantos otros intelectuales del siglo XX, es un historiador que responde a las inquietudes de su tiempo, y cuya obra es, a la vez, expresión de ese momento histórico como, sobre todo, de su propia voluntad de intervenir en su entorno y modelar el presente.
Además, los días 17 y el 18 de noviembre, la Residencia de Estudiantes realiza actividades complementarias coincidiendo con la exposición, que se puede visitar hasta el 21 de noviembre.
Cómo España acabó en una guerra civil? ¿Y Cataluña, tan alejada y castigada? Preguntas como ésas forjaron la trayectoria de Jaume Vicens Vives (1910-1960), renovador de la historiografía española, "el primero y único que en una época podía salir de España y homologarse con sus colegas europeos", como afirmó Raymond Carr. Esa figura desapareció prematuramente hace ahora 50 años, cuando también se cumplen cien de su nacimiento. Doble motivo para el Año Vicens Vives, que ayer abrió una conferencia del hispanista John Elliott y la exposición Jaume Vicens Vives y la nueva historia, en el Museo de Historia de Cataluña.


Propuso trabajar a partir del dato, sin sentimentalismos ni ideología
Según Josep Pla, era un hombre "sólo excesivo en sus jerséis"
"La nueva generación de historiadores no ha de respetar jerarquía alguna, ni esconder defectos, ni escatimar méritos si quiere contribuir a la única historia de Cataluña que se puede aceptar: la que se desprenda de los documentos y del estudio cuidadoso de los sucesivos ambientes históricos". Es toda una declaración de principios del recién llegado Vicens Vives, en un artículo en 1935. Es decir, se propone "reconstruir la historiografía desde la profesionalidad y a partir del dato; quitarle amateurismo y sentimentalismo a la historia de Cataluña y restarle también ensayismo e ideología a la historiografía española", aclara Josep Maria Muñoz, comisario de una muestra que irá a Girona, Baeza, Sevilla, Zaragoza, Madrid, Valencia y Pamplona, gracias a la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales y a la editorial Vicens Vives, fundada por sus sucesores.
Bien recoge esa actitud la muestra, pequeña pero rica en lecturas. No hay fotos en color ni filmaciones de Vicens Vives, ese joven apuesto, "sólo excesivo en sus jerséis", según Josep Pla, que le dedicó uno de sus Homenots; genio y figura que le llevó a polemizar con vacas sagradas como Ferran Soldevila y Antoni Rovira i Virgili.
Es una figura ascendente; tanto que, en 1937, le casa por lo civil el rector de la Universidad de Barcelona, Pere Bosch i Gimpera, si bien el día antes lo había hecho por la iglesia en el domicilio familiar de su esposa, Roser Rahola. Es quizá la mejor muestra de su pragmatismo, que con los años le llevará a ser un hombre-puente entre sensibilidades catalanistas y el régimen franquista. Lo recoge la exposición, donde pueden verse variopintos pésames tras su muerte: desde uno de Juan de Borbón a otro del presidente de la Generalitat en el exilio, Josep Tarradellas, pasando por el comité de Barcelona de los rojos del PSUC.
Esa boda civil y el haber aceptado ser "comisario-director" de un instituto le valieron un expediente de depuración en 1939, que se saldó con dos años de suspensión de empleo y sueldo y su traslado a Baeza. Un antiguo profesor suyo, Antonio de la Torre, y el peaje de algún libro felizmente olvidado (como Política del Rey Católico en Cataluña) permitieron su reincorporación, que culminó con su plaza de catedrático en Zaragoza (1947) y Barcelona (1948), ambas por oposición.
"No era hombre de partido: tenía una personalidad demasiado fuerte, y no quería perder el tiempo lamentándose; buscó aliados de todo tipo y eso le lleva a convivir", destaca Muñoz. El comisario rememora que su catalanismo es cada vez más "importante y consciente", y que va acompañado de una "preocupación social muy acentuada" que convive con su convencimiento de que hacía falta "crear élites".
La luz llegó en 1950: su participación en un congreso en París le confirmó la necesidad de esa nueva mirada histórica. Una pequeña vitrina lo certifica: junto a un fichero todo lleno de datos están ya unos folios que darán paso a una historia más ensayística y de síntesis interpretativa, que traducirá en la labor de libros escolares para la editorial que creó en 1942, Teide. Hasta él mismo dejará la historia del siglo XV para publicar Aproximación a la historia de España y Notícia de Catalunya, que la censura retuvo año y medio y que, junto a Industriales y políticos del siglo XIX, serán tres de sus obras mayores.
Esos dos últimos libros, con nuevos prólogos, abrirán la recuperación de sus obras, algunas inéditas, como el facsímil del Atlas de la evolución de la humanidad (que pintó en 1940 y llegó a su discípulo Josep Fontana por un librero de lance) y un retrato del Vicens Vives político que empezó a gestarse en los 50, cuando Tarradellas pensó en él como hombre de enlace en el interior; o hasta un posible libro de correspondencia inédita (con Pla, Rafael Calvo-Serer, José Ferrater Mora...).
Un cáncer de pulmón le apartó de la vida con 50 años, pero ha quedado la labor "de un gigante", como le definó ayer el consejero de Cultura de la Generalitat, Joan Manuel Tresseras. Un gigante que tenía este lema: "Super Adversa Augeri". Sobreponerse a la adversidad. Siempre.


Un dels millors i més recordats articles de Jaume Vicens Vives, lectura imprescindible per tot amant de la cultura i del país. És un Vicens madur, que mira enrere per contemplar tot el que camí s’ha fet, però conscient del que queda per fer. Vicens sense estalviar crítiques (qui pugui entendre que entengui), ens mostra quin camí ha de seguir la “nova història”, la qual ha canviat el centre de gravetat i es preocupa per “comprendre l’estudi del passat de la societat com un aplegament de tensions i de problemes vitals”. La persona, l’esser humà amb nom i cognom és el nou centre d’interès. Cal rebutjar doncs totes les estructures que tenallen la llibertat humana i les teories preconcebudes amb clars interessos polítics, ben allunyades de la nova recerca científica històrica.En ple segle XX la ciència empeny. I la història com cap altra, perquè s’ha quedat molt enrere i te molts graons a pujar. En dos o tres decennis ha hagut d’assimilar les lliçons i mètodes de la Geografia, de la sociologia, de l’Economia i de l’Estadística (…) Voler ignorar aquests progressos, tirar-se terra als ulls i continuar en els seus tretze pot ser una tàctica, però en cap cas l’estratègia convenient a l’esperit vital que està en el seu temps”.

Article excepcional, que ens parla del que s’ha fet i del que s’ha de fer, de la societat, del volkgeist, de Catalunya, “Un país que ha ensenyat i practicat el pactisme i el sistema imperial comunitari, que ha estimat les tradicions del pares i mai no ha limitat el progressisme dels fills”.  Són moltes les coses que es podrien dir d’ell, però potser el millor és que el llegiu directament i cadascú extregui les seves pròpies conclusions: “Deixeu, doncs, que la nova història ens expliqui el que mai no sabíem dels catalans; deixeu que parli dels obrers, dels menestrals i dels capellans pobres: deixeu que vagi on vulgui i que esbatani totes les portes. La història allibera, i la nova història és i serà essencialment alliberadora del nostre esperit”. Sens dubte, una alenada d’aire fresc per als nostres temps. Fa més de 50 anys i potser ja és hora de canviar.