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28 de octubre de 2010

EL PARK GÜELL, BARCELONA...28-10-2010...!!!

Se inauguró como parque público en 1922; sin embargo, Gaudí lo concibió como una ciudad jardín por encargo del aristócrata Eusebi Güell, quien en el año 1895 compró un extensa finca rural situada en el Turó del Carmel con la intención de construir una ciudad jardín como las que había conocido en Inglaterra. El proyecto de Gaudí consistía básicamente en la edificación de viviendas unifamiliares y debía incluir unos espacios de uso público, como una gran plaza cubierta -que sería el mercado-, una plaza-teatro al aire libre, una capilla, un pabellón de conserjería, un pabellón de servicios -con recepción y teléfono público- y otros servicios comunes. Se eliminaba expresamente la ubicación de fábricas, clínicas, talleres o industrias, ya que desvirtuarían los principios de retorno a la naturaleza del proyecto.
El proyecto no tuvo éxito y se interrumpió en 1914 cuando ya se habían construido algunas de las dependencias colectivas. En 1922, seis años después de la muerte de Eusebi Güell, el Ayuntamiento de Barcelona compró la finca para convertirla en parque público.






La muralla que rodea el Parque Güell está decorada con franjas rojas y blancas, como las que utilizaba la marina fenicia,quería simbolizar que el Park era como una nave o isla, a la manera de la famosa isla de "Utopía".
La "K" de la palabra Park que encontramos en 14 medallones ornamentales del muro, eran una clara referencia al modelo inglés de la urbanización. Por otra parte la estrella de cinco puntas en la "P", invertida, como un diablo con cornamenta, indicaba claramente que se trataba de un lugar esotérico. Todo el Park Güell está lleno de simbolismos.
De las siete puertas proyectadas tan sólo se llegaron a levantar dos.
El diseño de la reja de la puerta principal del Park es el mismo que el de la Casa Vicens, la que podemos considerar como primera gran obra del maestro catalán.
Flanqueando la puerta principal, dos pabellones de original diseño: El muro exterior queda enroscado en cada uno de ellos, formando dos serpientes enfrentadas, como las que Mercurio llevaba el caduceo.
En muchas ocasiones se ha insistido en el hecho que el Park evocaba recuerdos personales de sus creadores, Güell y Gaudí, pero también de su infancia. Es por ello que encontramos juegos y divertimentos: Frente al pabellón de la derecha, según se entra, encontramos una extraña construcción. En origen se trataba de una cochera que, por su forma y textura nos recuerda a un elefante. De él tan sólo se ven el vientre y las patas, pero si observamos con detalles, tanto en su interior como en el exterior, llegaremos a descubrir la trompa y la cola y, con un poco más de esfuerzo, su pesado caminar. No será éste el único elefante que encontraremos en el Park.
Los dos pabellones de entrada, a los que ya hemos hecho referencia, presentan paredes rústicas y macizas, como las de la cueva. Por el contrario, la decoración de sus tejados se completa con colores plácidos y vistosos que, a la luz de un sol suave, producen reflejos deslumbrantes, con una exquisita sensibilidad. Ambos presentan forma de silla de montar elefantes que sostienen torres similares a las que se contemplan en pinturas indias y en algunos ejemplos de la pintura mural románica peninsular. El espectador no ve, en un primer momento, la cabeza del animal, pero una vez en el interior, en la actual librería, se puede apreciar un enorme techo ondulado como el paladar de un elefante. Los ventanales se asemejan a las orejas del paquidermo. A un lado se erige la torre como una trompa erecta.
Gaudí concibió el complejo de la entrada como un gran rompecabezas, con un marcado carácter de utopía infantil, pero enfocada tanto a los pequeños como a los mayores, en el que las piezas se tenían que descifrar y emparejar.
Para la construcción de éstos pabellones se emplearon materiales y pinturas humildes, combinando técnicas tradiciones con elementos modernos prefabricados, gracias en parte a la fábrica de cementos propiedad de la familia Güell. El trencadís, o mosaico de cerámica rota a trozos manualmente, que Gaudí elevó a categoría de arte, recubre las cubiertas, dotándolas de gran flexibilidad.
El pabellón de la derecha era la conserjería. En él vivía un empleado de los Güell, acompañado por su hermana. Presentaba sala y cocina en la planta baja; dormitorios y salón en el primer piso; y golfas o buhardillas, con una chimenea en forma de seta, bajo el tejado.
El pabellón de la izquierda es de dimensiones más reducidas. Como el anterior también está coronado por una seta. De todos es conocida la atracción que sentía Gaudí hacia las curiosas formas de las setas. Las amanitas son conocidas por sus efectos alucinógenos y por su utilización en ceremonias religiosas ancestrales para entrar en tránsito, en estados de euforia o inhibición, sueños o viajes.
El Park recogía en su simbología lo esencial de la vida de sus dos creadores, que se fundía con elementos y figuras de profundo sentido religioso, masónico y alquímico. Se reflejaban los aspectos positivos y negativos de la magia blanca y la negra, según la moral del catolicismo y de la masonería del cambio de siglo.

Un parque urbano en el d'Olot de Carrer que estaba parado en el Muntanya Pelada al norte del distrito de Barcelona de Gràcia, Gaudí planeó y dirigió la construcción del parque a partir de 1900 a 1914 para Eusebi Güell como infraestructura e instalaciones para una ciudad residencial del jardín basada en modelos ingleses. Fue pensado para sesenta residencias unifamiliares. El proyecto, sin embargo, era fracasado y el parque se convirtió en característica de la ciudad en 1923. No obstante, Gaudí es uno de los trabajos más coloridos y más "juguetones" aunque nunca fue terminado completamente.
Dos pavilions en la entrada principal terminan la pared que rodea el parque. Previsto como la casa de campo y edificio administrativo de un portero, estos pavilions están hechos de piedra con las azoteas de las cámaras acorazadas de Catalán del ladrillo plano-puesto acabado con los pedazos de trencadís llamados de cerámica quebrados. Los trencadís de cerámica siguen las superficies geométricas sinuous, un dispositivo que da a todo el ornamentatión del parque una belleza única. Cada uno de las azoteas es coronada por una bóveda pequeña y sobretodo hay un alto, espiral-formado remolcado adornado con el azulejo colorido y rematado característico "cuatro-ramifico" la cruz.
Yo, mojándome la mano en el Drac.



2 comentarios:

Miquel dijo...

salut

SERGI dijo...

Estuve en septiembre y me pareció demasiado masificado, una lástima no se podía caminar tranquilo, es la consecuencia el éxito