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13 de octubre de 2010

Barcelona -Rincones- Carrer de la Carabassa

CARACOL EN LA CATEDRAL.
BCN.





MI VIDA Y MI HISTORIA.




Cuenta la leyenda que allá en el siglo IX, cuando Barcelona se encontraba bajo el dominio musulmán, la única misa cristiana que se permitía celebrar era en la iglesia del Pino antes del amanecer para que no coincidiera con las primeras liturgias en las mezquitas ya que de la otra forma se consideraría un hecho ofensivo.Los cristianos vivían en el Raval y para llegar a su única parroquia habían de dar un largo rodeo ya que las calles que llevaban directamente a la iglesia estaban reservadas a los musulmanes. Una misa a esas intempestivas horas sumado a la gran vuelta que tenían que dar hacía que la parroquia estuviera casi siempre vacía.Un día el viejo sacerote fue a sacar agua de su poco para lavar el cáliz antes de misa con la mala fortuna de rompérsele la cuerda del cubo. Intentando recuperarlo utilizando garfios y todo lo que tenía a mano extrajo ante su sorpresa un cofre repleto de oro. Volvió a hacer la misma operación obteniendo otro cofre lleno con más monedas y así varias veces. Comprendió entonces que todo ese oro lo debieron guardar en un lugar seguro los cristianos antes de la invasión sarracena por lo que su inversión tenía que ser en beneficio de ellos.Como su prioridad era llenar de nuevo su parroquia con feligreses, ni corto ni perezoso se dirigió al emir para buscar una solución le preguntó cuánto costaría comprar la calle que va desde la muralla hasta la iglesia, es decir, el camino más corto. El emir quiso poner un precio inalcanzable y le ofreció cubrir esa calle con monedas de oro. Sólo así podría comprarla.Días más tarde, el anciano sacerdote ayudado por unos cuantos feligreses sacaron de la iglesia del Pino cofres y más cofres repletos de monedas de oro y empezaron a cubrir el suelo de la calle. Quedaban pocos metros para alcanzar la muralla cuando las monedas se terminaron. Al ver tantísimo dinero junto, el emir no podía perder la ocasión de llenar sus maltrechas arcas, así que regaló el terreno que les faltaba hasta la muralla y allí abrieron una nueva puerta que sólo la podían cruzar los cristianos para no cruzarse con los musulmanes. Más que una puerta era una portichuela, o portitxol… o petritxol, dando nombre a la calle.





caracol de la Catedral
Junio 23rd, 2010

No son pocos los caracoles que encontramos en la Catedral si nos fijamos muy muy bien tanto en el interior como en el exterior. Los encontramos pintados, tallados en piedra, en madera o incluso bordados.
Los más grandes los encontramos en el exterior. Son de piedra y están en lo alto de dos torres. Varias son las leyendas que explican su existencia. Una de las más populares dice que es debido a que el escultor descubrió las infidelidades de su mujer y la mejor forma de avergonzarla (o quizás como terapia psicológica) fue esculpir animales con cuernos. En este caso fueron caracoles como bien pudiera haber sido toros o ciervos. La otra leyenda dice que es en conmemoración de una gran plaga de caracoles que vivió la ciudad en la Edad Media.
La auténtica razón de esas dos grandes representaciones del caracol en la Catedral es que, según el canónigo Martí i Bonet, justo debajo se encuentra una escalera de caracol y es una forma de orientar a los que transitan por sus terrados.

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